26 mayo, 2009

Libros para amar. Libros para herir.

Leo con estupor en la web del Obispado de Jerez, en el apartado dedicado a las novedades de libros que presenta la librería diocesana Asidonia, la referencia al libro 'Quiero dejar de ser homosexual. Casos reales de terapia reparativa', de Joseph Nicolosi, Ph.D (es fundador y Director Clínico de la Clínica Psicológica Tomás de Aquino y cofundador de la Asociación Nacional para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad (NARTH). Da conferencias con frecuencia y tiene su consulta privada en Encino, California.)

Investigando las obras de este autor, me encuentro con perlas como que

"Con frecuencia se me hace la pregunta: “¿Cómo funciona la Terapia Reparativa?” Como todas las formas de tratamiento enraizadas en el psicoanálisis, la terapia reparativa procede de la asunción de que algunas tareas de desarrollo de la infancia no se llevaron a cabo en plenitud. Se comprende que cuando el paciente era niño, experimentó que sus padres fracasaron al asistirle en estas fases de desarrollo."

"Aunque la madre ha tenido más implicación con más frecuencia, el padre es más a menudo de baja implicación y ausente emocionalmente. Generalmente ha fracasado en reconocer al chico tanto como un individuo autónomo como un niño masculino. Fue emocionalmente incapaz de dar la mano a su hijo para que la relación progresase en su curso apropiado. El padre o no era consciente de lo que estaba sucediendo en la relación o era incapaz de hacer nada para rectificarla. Era lo más probable lo que llamo “el padre condescendiente.” La desatención emocional del padre es un recuerdo particularmente doloroso que se trata en la terapia."
Esto me recuerda a aquellas declaraciones de Aquilino Polaíno, catedrático que intervino en el Senado español a propuesta del Partido Popular.

"Los homosexuales son producto de un padre «alcohólico y hostil» y una madre «sobreprotectora»."
Y ahora pienso.

¿Qué pretende el Obispado de Jerez al ofrecer este libro a la ciudadanía? ¿No le basta con el tratamiento que se les da a las personas homosexuales, con el padecimiento que hacen sufrir, para qué encima les escuche la culpa a sus padres y madres? ¿y qué es eso de Terapia Reparativa? ¿en qué sentido cree la Iglesia que los homosexuales son reparables? ¿reparables? ¿en qué? ¿está mal hechos? ¿o es que alguien sigue en nuestra Iglesia pensando que los homosexuales son unos enfermos que hay que curar?

No. No es así. No son los curas ni ningún miembro de la jerarquía eclesiástica a los que le toca decir qué es enfermedad o no. Es a los médicos, es a los psicólogos. Es a la OMS, y en la última DSM-IV, ya desapareció la homosexualidad como trastorno.
De todas formas, si la Iglesia está preocupada por el tema homosexual y quiere ahondar en ello, yo les recomiendo otro libro, porque la mejor manera de entender las cosas, es mirándose a sí mismo. Recordemos las palabras del Maestro:' Ves la paja en ojo ajeno, pero no ves la viga en el tuyo'. (Lc 6, 37-42)
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Amor inconfesable, de José Mantero, aquel cura de Huelva, que sorprendió a propios y extraños siendo portada de la revista Zero, dando gracias a Dios por ser gay.
Según www.universogay.com “Amor inconfesable” es una novela con claros tintes autobiográficos que un joven, ilusionado y enamorado sacerdote José Mantero escribió durante las tardes de siesta como un verdadero acto de liberación.
En el Madrid de mediados de los noventa, dos seres se descubren y furtivamente se enamoran. El verdadero amor, la auténtica devoción y la ferviente fe envuelven a los dos enamorados, pero algo se interpone entre ellos, ¿son los ojos de Dios o los de su Santa Madre Iglesia?
Miguel Bueno es el atractivo secretario-canciller del Arzobispado de Madrid. Fumador empedernido es el perfecto sacerdote de profunda fe hasta que se cruza en su vida David Alvás, hermano mayor de la congregación Pax et Bonum.
La pasión se desborda en cada uno de los encuentros que mantienen los dos religiosos y ambos deben decantarse entre el amor humano y divino. José Mantero escribió Amor inconfesable siendo aún sacerdote.
Tiempo después conviene desempolvar sentimientos y rescatar de aquel cajón olvidado este relato que el propio Mantero califica como su primer grito de rebeldía en una Iglesia cada vez más anquilosada y enquistada en el pasado.
Aunque no se trate de una novela autobiográfica, los personajes existen y sus vivencias son auténticas.
Al igual que real es la pregunta que el ex sacerdote intenta resolver en Amor Inconfesable: ¿Existe realmente el amor eterno?¿El amor eterno es terrenal o divino?
De forma extremadamente sincera y con el corazón abierto, José Mantero nos muestra su punto de vista respecto a esta perenne pregunta que todos nos hemos formulado alguna vez.
José Mantero (Huelva, 1962) sorprendió a España cuando en 2002 declaró: “Doy gracias a Dios por ser gay” convirtiéndose en el primer sacerdote que hablaba públicamente de su homosexualidad. Dieciséis años de sacerdocio dan para conocer en profundidad a la Iglesia y ahora se declara un devoto apóstata y activista gay.
Colaborador en varios medios, ‘Amor inconfesable’ es una novela de claros tintes autobiográficos que un joven, ilusionado y enamorado sacerdote escribió durante las tardes de siesta como un verdadero acto de libertad. “El amor es lo mejor. Ese sentimiento que te invade y te cierne; que te aturde y te inflama. Esa sensación de que te da todo igual, por lo que nada es importante fuera de ti y de quien quieres. Ese vivir constante como en éxtasis místico” “
¿Qué se interpone entre el amor humano y el divino? El amor humano te puede cambiar, puede trastocar tu vida; pero no es para siempre. El único amor que permanece es el divino”




4 comentarios:

alvaro Locx dijo...

hola me parece fabulosa esta entrada y coincido contigo.

muchas gracias

belijerez dijo...

En la Feria del Libro de Sevilla este año han puesto un stand especializado en libros de temas gays. Me parece acertado, mientras se van introduciendo hasta que no sea necesario y se vendan como todos los libros.
Ya lo dice el evangelio .. "deja crecer el trigo y la cizaña juntos..." todos y todas somos necesarios. Menos mal que ya no hay inquisición, o si?....Vivamos felices y hagamos feliz a los otros!!! Ya lo dijo San Agustín; Ama y haz lo que quieras.

Arantza G. dijo...

Interesante la entrada.
Una vez más se ponen en evidencia los que deberían de servir, de dar amor, de comprender...en fin.
Un poco de pena si dan; con la hipocresía hemos topado...
Un beso lleno de cariño.

Satie dijo...

lgunos creen que por tener un título tienen derecho a escribir libros ofensivos y falaces.