31 mayo, 2009

La luz se fue con Juliano


He leído hoy un post en el Blog de una persona a la que admiro en este país, a Eduardo Madina. Os lo pongo aquí, porque me gustaría compartirlo con los que leéis mi blog.
Trata sobre El redactor jefe de 'Alfa y Omega', publicación del Arzobispado de Madrid, donde un católico compara la despenalización de la agresión sexual con la dispensación sin receta de la píldora poscoital.

Os lo dejó aquí:

Ricardo Benjumea, redactor jefe de Alfa y Omega, la publicación del Arzobispado de Madrid, se pregunta si, reducido el sexo a simple entretenimiento, debería mantenerse la agresión sexual en el Código Penal. "¿No debería equipararse a otras formas de agresión, como si, por ejemplo, obligáramos a alguien a divertirse durante algunos minutos?
Y añade;
"Cuando se banaliza el sexo, se disocia de la procreación y se desvincula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal"
Y concluye;
"Ése es el ambiente cultural en el que vivimos, y, sin embargo, la inmensa mayoría de los españoles consideraría una aberración que se sacara la violación del Código Penal, aunque, a sólo cien metros, uno tuviera una farmacia donde comprar, sin receta, la pastilla que convierte las relaciones sexuales en simples actos para el gozo y el disfrute"

Es sencillo comprobar el fantástico lío mental que demuestran las reflexiones del señor Benjumea.
Lo grave no es que lo piense -cada uno elige sus propios laberintos-. Lo grave es que tenga una tribuna y que pretenda con ella, dibujar caminos para la opinión pública.
Lo curioso es que estos planteamientos sean mantenidos desde no se sabe bien qué tipo de arrogancia moral pero en cualquier caso, con ese tono de superioridad despreciativa e insultante que desprenden sus argumentos hacia quienes están en posiciones liberadas, racionales y pertenecientes a la modernidad.
Es probable que no lo sepa, pero ni siquiera nos roza.
Lo terrible es que todavía perdure entre nosotros esta pretendida España triste y monopolizada por unos pocos que durante siglos se encargaron de apagar las luces de un país entero y de condenarle a vivir alejado del disfrute y la alegría de la vida.

Es probable que no lo sepan, pero ya no pueden; La vida, la muerte, la legislación, la moral, la ética, la sexualidad, la intimidad de las personas, los miedos, las ilusiones... todo eso ya no es suyo.

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