18 mayo, 2009

El mundo.

Me cuenta nuestra amiga Nerina Thomas que ha conocido a bloggeros personalmente en Argentina, que están pasando unos días juntos, y que han estado hablando de todos los bloggeros que más o menos estamos enredados unos con otros a través de internet.
Es curioso lo pequeño que se ha vuelto el mundo, o al menos, en mi percepción.
Si tuviera dinero y no tuviera que trabajar, posiblemente, me llevara toda mi vida viajando.
Tengo varios sitios pendientes, dos no son más que una ilusión que está muy lejos de mi alcance ahora mismo. Visitar la Tierra de Fuego en el cono sur americano y el Medio Oeste de Estados Unidos junto con el parque de Yellowstone.
Como objetivos más cercano, (cinco años, cuando termine de pagar la hipoteca): Francia (ya la conozco, mais je veux plus), Londres, Escocia, Roma... y en general, Europa. Marruecos me encantaría, pero me da pánico, y eso que está a cien kms. de mi casa.
No, no me atraen las playas del Caribe. Para playas, ya tengo las de Cádiz, guardadas de la fiebre del ladrillo gracias al Levante.
Y cuando no tenemos dinero suficiente, para viajar, nos tenemos que inventar algo para saciar nuestra inquietud.
Cuando era pequeñajo, y no había internet, empecé a conocer mundo gracias a la radio. A la Onda Corta. Esa onda que sólo funciona cuando el Sol se pone y las deja reflejarse en las capas altas de la atmósfera. Radio Deutschebelle (doychebele escríbía yo) de Alemania, Radio Moscú (de la que soy colaborador por un artículo que escribí sobre la perrita Laika), y varias emisoras más, extranjeras, pero que emitían en español.
Participaba en programas de correspondencia, donde escribías, te presentabas, y te llegaban cartas de los lugares más inhóspitos del mundo.
Que ilusión. Yo tendría trece o catorce años, me llegaban esas cartas, con los sellos (¡Ay, ¿os acordáis de los sellos?!) tan bonitos, con sus filitos de colores porque venían por avión (las de Brasil, las más bonitas, con los colores nacionales, verdes y amarillos).
Cartas que venían de sitios lejanos a miles de kms. Con historias de gente apasionante que yo no podía ni imaginar. ¡Eso era estudiar geografía! Intercambios de monedas, billetes, fotos, postales... de verdad, aprendí mucho, con esa afición.
Pero el tiempo pasó y evolucionó.
Se perdieron las cartas de papel, y llegó el correo electrónico, las web, los blogs...
Es verdad que ahora es todo más inmediato. Tenemos ciberamistad con países de todo el mundo.
Escribo, e inmediatamente me leen en Argentina o Chile (¿sabéis de verdad cuánta agua hay de por medio? ¡Qué se lo digan a Colón!). Si uno lo piensa detenidamente, todo esto es absolutamente MARAVILLOSO.
El mundo es una aldea global. Para sus cosas malas, pero también para las buenas.
Hoy la humanidad, si quiere, está más cerca que nunca los unos de los otros, aunque se echan de menos a hermanos como los cubanos.
Y no digo ya, cuando empecé a escribir en francés o inglés. No es que sepa mucho el idioma, de hecho lo escucho y me cuesta entenderlo. Pero para escribir una carta, me defiendo en inglés o francés.
Hablar con chinos, árabes, australianos... hacer fructificar mis manías: poder hablar con un antípoda mío, en Nueva Zelanda, que estudié en este post, uno de mis preferidos y que sólo obtuvo un comentario, el de Satie, quizás porque en aquél tiempo, 7 de octubre de 2007, estaba empezando.
En fin, que me siento como ese niño a punto de nacer en 2001, una odisea espacial.
.

Viajar, aunque sea como yo lo hago, con la mente y la ilusión, sin agencias de viajes que te lleven de aquí para allá, conociendo a las personas, es una experiencia que recomiendo. De todas formas, algún día espero poder salir lejos, con la suerte, de que en cualquier lugar del mundo, voy a tener a alguien esperándome.


9 comentarios:

Arantza G. dijo...

Quien me iba a decir que me iba a encariñar con personas a las que no conozco personalmente...
Hasta hace unos meses, nadie. Para mí eso era imposible y ahora...
LLoro cuando alguno de los blogueros pasa una mala racha o tiene un problema, río cuando están felices, me importan, les tengo cariño.
Eso es importante, algunos lo llamamos amistad.
Un beso.

belijerez dijo...

Yo siempre digo que si fuese rica tendría maletas en vez de casa.
Sólo he ido al sur de Portugal y a una partecita de Italia, estuve en Tanger, lo demás España. Conozco gran parte de España porque todavía no he salido lo suficientemente valiente para ir más lejos sola. Pero lo que más me gusta es viajar, eso lo tengo claro. será por eso que me gusta tanto el programa Andaluces por el mundo, se me ponen los dientes largos de verlo. El mundo, es tan bonito y sus gentes más todavía.

Ruth dijo...

¡Buenas noches!

Suscribo íntegramente lo comentado por Arantza, además este espacio, esto de las redes, esto de internet ayuda a estar más pronto en sitios lejanos, me ha ayudado a encontrar a personas de otros países con las que había perdido el contacto, me ha ayudado a poder hacer aquello que durante años he venido haciendo, siempre he ido plasmando mis reflexiones e inquietudes en cincuenta diarios que por x muchos se perdieron, pero ahora están ahí colgados por la red, y llegando a cuantos quieren leerlos.

Un abrazote

Hisae dijo...

Me encanta viajar. Lo hago cuando puedo. Y me encanta poder haber vivido en esta época en la que nos podemos comunicar todo el mundo gracias a internet.
Gracias a este cacharro, he conocido mucha gente. Algunos, amigos para siempre.

Gracias...

Moncho López dijo...

La Red te permite sentir, aunque sea asomado a una ventana, lo que es ser ciudadano del mundo. No quiero polemizar, y menos en un comentario, pero desde mi ventana cada vez me chirrían más los nacionalismos. La humanidad está ahí, dispuesta a compartir... aunque decir la humanidad es una exageración.
Saludos.

José Antonio Vázquez dijo...

Hola Alfonso:

Pue spara seguir animando la relación entre bloggeros te comunico que se te ha concedido el premio Blog Dorado, si te pasas por mi blog lo puedes "recoger", si lo consideras acecuado.
En cualquier caso, ánimo con esto de animar la red desde un óptica tolerante y abierta.

Angie dijo...

Simplemente es .. GENIAL!!!

Y, si todo sale bien, aunqe solo haya 100kms d por medio, conocerás a una bloguera mas ;-)

Besos. Angie.

Adriana dijo...

Mere querido Alfonso, ahora hasta de Perú lo leen, saludos desde Lima! suerte con el relato viajero, espero no haber dejado la historia demasiado caprichosa
Besos

Nerina Thomas dijo...

Hola!!!Aquí en Argentina "se te espera", todos los días amigo!!Uno sabe de alguna manera lo que vives, si "gruñes", "lloras" o "ries".
Se te espera cuando decidas venir. Tendrás en Rosario un lugar donde se te reciba, se te cobije, se te cocine y se pasee contigo y con "M", con quien decidas.
Hemos pasado cuatro días de encuentros, junto a Mará Cuyá y su esposo, Miguel Angel Bruno, su esposa.
Ayer estuvimos todo el día en casa.
Fui el último día, la anfitriona, les preparé berenjenas en escabeche, canelones de espinaca,
con ricota, salsa blanca. Postre: una copa de gelatina de cerezas con fruta de estación en su interior. El buen vino que trajo MIGUEL y la alegría de todos por tal encuentro.
Ya publicaremos cada uno el post de estos días, hubo visitas a museos donde escuchamos a una soprno acompañada por un laúd y viaje en barco por las islas , mates con cáscara de naranja en la playa, cena en la casa de Mará Cuyá y mucho más.
Sobre todo, hubo risas y conocer nuestras vidas e historias.
Miguel es un gran estudioso y trasmite sin duda su saber.
Un mimo al alma todo esto. Una canción a nuestro días.
Como lo será contigo, en el momento preciso.
Mi cariño incondicional!!!