10 mayo, 2009

Disculpas.



Se ve que la semana pasada, con los líos que tuve, se me escapó una entrada incompleta, por la que pido disculpas, y vuelvo a colgar en condiciones. Me da coraje sobre todo, porque hubo comentarios. Bueno. Aquí está completa como debe ser. Pongo la, digamos, primera parte y segunda. Para que se entienda, como un todo que es. 
Salió con el nombre de Contrapunto, aunque quizás debiera de llevar el nombre de Metana. 


Justo cuando el Presidente Obama desayunaba, viendo los últimos recortes de prensa sobre la crisis de la Gripe Porcina, Lucía con su marido, Vessi, aterrizaban en el aeropuerto de Capodichino.
Hacía no mucho que habían programado su viaje. Su crisis, no tan mundial como la de la gripe, y mucho menos, como la económica, había minado esta vez su matrimonio tanto, que estaba a punto de estallar por los aires.
Ella pensó: Tengo dos opciones. O tener un nuevo hijo que nos una o hacer un viaje. Pensó que lo más sensato sería lo segundo. 
Recordaba a su amiga Pamela, que hizo lo primero. Y se encontró con dos niños, más un bebé, y sin marido.
Vessi, estaba de acuerdo. Algo había que hacer. Su mente no se centraba, y aunque ambos se querían, había un no sé qué que no funcionaba.
Cuando Lucía le planteó la idea del viaje, pensó, que quizás, tuviera razón. Que pudiera ser la salvación de su relación.
Ambos se querían. Era verdad. Pero quedaba la duda de si era verdadero amor o ya, sólo costumbre. 
Pensar en cómo sería la vida, sin estar al lado del otro. Comenzar de nuevo, soportar la ausencia, les aterraba a los dos. Pero también sabían, que no existía lo que existió una vez.
Discutían sí, pero cada vez menos.
Ahora, lo que jodía más eran los silencios. El llegar a casa y silencio. Cada cual a sus ocupaciones.
No, no había nadie entre ellos. Por lo menos, real.
Pero en sus mentes, sí.
Lucía soñaba con un hombre sin nombre, sin rostro. Que le hiciera renacer dentro esos cosquilleos que su cerebro le pedía a gritos.
Vessi, si soñaba con nombre. Era una amiga del instituto. A la que vió la última vez hacía cuatro años. Pero soñaba con hacerle el amor. De hecho, cuando hacía el amor con Lucía – hacía tanto tiempo ya – el rostro, era el de aquella compañera.
Pero allí estaban, uno junto al otro, mirando la preciosa bahía de Nápoles.
No podemos destruir lo nuestro, Vessi.
No, no podemos ni debemos. En la salud y la enfermedad. En la riqueza y en la pobreza. ¿Recuerdas?
Sí, claro, cómo no voy a recordarlo, dijo Lucía, mientras le enseñó su alianza.
Ojalá podamos, dijo él. 
La abrazó, y sintió que sí, que podrían ser capaces. 
La besó, mientras olía su aroma, el único aroma que sólo ella podría desprender.
La volvió a besar, y mientras la besaba y olía, vio por el rabillo del ojo, humo en la montaña.
No le dió tiempo a ver qué pasaba completamente. 
El Vesubio estalló, y murieron todos.

Murieron todos. Porque todas, quedaron vivas.
Expertos vulcánologos del mundo entero llegaron a Italia para ver que había pasado.
El Vesubio estalló, sí. Pero la muerte fue causada por la nube de gas.
Una nube de gas que sólo mataba a los hombres. A los varones.
Sin embargo, las mujeres quedaban vivas.
A veinte kms. a la redonda.
Los análisis hablaban claro. Un gas proviniente de las cavernas, algo parecido al metano, pero sólo era tóxico para los hombres.
Metana, le llamaron.
En los congresos científicos que se hicieron años más tarde, tuvieron que ceder el paso a las mujeres.
Eran pocas las dedicadas a ello, pero sólo podían estar ellas en la zona cero para estudiar el violento caso.
Habían pasado los años, y los alrededores del Vesubio seguían contaminado.
Para los hombres, no para las mujeres.
Y todavía estaban sin saber, que había pasado.
Lejos, lejos, muy lejos,...
Eva, con una manzana mordida en la mano, sonreía.


8 comentarios:

Ana dijo...

Me ha encantado...
Ah...Quería agradecerte las palabras que has dedicado a mi hija en mi blog. La verdad es que estoy más ancha que larga, porque escribe mucho mejor que yo...
Muchos besos.

Estrella Altair dijo...

Hola, me alegro de ver que estás bien y que con las bajas laborales... eres una persona "sensata"... agrada.

Por otro lado... eso de que sólo afecte a los hombres... madre mia!!!!

.. sólo faltaba eso.. que los pocos hombres que hay.. y digo "hombres entre comillas"... tambien fueran afectados por un virus.. raro y letal...

.. .. creo que no lo soportaria.

Besos

Angie dijo...

Eres más malvado que Eva, por escribirlo, jajaja, pero lo cierto es que.. ME HA ENCANTADO esta segunda parte y, sobre todo, el desenlace. Me ha sorprendido, no me lo esperaba para nada!

Un beso. Angie.

Laura dijo...

La primera parte en si, es ya toda una historia que me encantó en su momento.
La segunda me fascina...ciencia ficción, espero...jjajaj

Javier dijo...

Hola Alfonso, antes que nada, un saludo pues es la primera vez que escribo en tu Blog. Quería contestar brévemente un comentario tuyo en una de mis entradas sobre el tema de la cadena perpetua y la pena de muerte. He visto que eres Cristino, de lo cual me alegro mucho, yo también lo soy. Mi respuesta a tu comentario es esta:

"El que derrame la sangre de un hombre, por otro hombre su sangre sará derramada"

Génesis 9:6

Un saludo.

Colo dijo...

Jajaja adhiero a las palabras de Estrella... "creo no lo soportaría"

Muy buena historia, mucho ingenio...

Un abrazo

Alfonso dijo...

Gracias... por vuestros comentarios.
Javier, precisamente porque soy cristiano, el Génesis, con sus venganzas y sus odios, quedó atrás.
Vino Jesucristo, y todo cambió.
Yo me quedo con otra frase:
'Guarda tu espada, porque el que a hierro mata, a hierro muere.'
Mt 26, 52.

Javier dijo...

Bueno Alfonso la Palabra de Dios está recogida en un solo Libro, único que es la Biblia, no es bueno hacer particiones y quedarnos con lo más bonito y lo que más nos gusta o conviene. Es todo uno y el AT se complemente al 100% con el NT.

Las prohibiciones del Éxomo (AT) que tamto molestan a los progres de hoy en día, están confirmadas en el Apocalipsis o Libro de las Revelaciones (NT).