04 abril, 2009

Vía Crucis homosexual.


El miércoles pasado, el grupo cristiano Esperanza de Jerelesgay se reunió para rezar y reflexionar sobre el Vía Crucis en estos días previos a la Semana Santa. No han tenido la misma oportunidad que el resto de los cristianos de Jerez. No han podido salir a la calle a expresar su fe, haciendo uso de su derecho de manifestación. Tampoco podrán sentarse gratis en los palcos de Semana Santa, al lado de las autoridades civiles y religiosas. Se tienen que aguantar en seguir en las catacumbas, mientras sus hermanos en la fe quieran. Si siguen discriminándolos e insultándolos, así será por mucho tiempo. Pero los tiempos cambian, los malos cada vez son menos, y los pocos, cada vez son más y más valientes.



Primera Estación: Jesús en el huerto de los Olivos.
Estabas tranquilo en la calidez de tu hogar, de tu familia, de tus amigos. Vivías bien, pero sabías que había llegado la hora. Tu hora. La hora de ser tú mismo. Sabías que iba a ser difícil, pero tuviste valor. Aceptaste que esa era tu vida y que tenías que vivirla. Era el proyecto de Dios para ti, y con lágrimas, aceptaste.
* Segunda Estación: Jesús, traicionado por Judas, es arrestado.
Quien creías tu amigo, quien creías que te iba a ayudar... se calló. Dejó de hablarte. Se lo comentó a los otros. Es maricón. Es maricón. Es maricón. Entonces, llegaste a pensar que te habías equivocado. Te volviste huraño y encerrado en ti mismo. Habías sentido por primera vez el sabor de la traición.
* Tercera Estación: Jesús es condenado por el Sanedrín
El cura de tu barrio se enteró, y te llamó pecador delante de todos. Le importó poco el dolor que te causó. Por primera vez sentiste daño por parte de la Iglesia, así, directamente, hacía ti. Tú como objetivo.
* Cuarta Estación: Jesús es negado por Pedro
Tu amigo no te volvió a hablar. Pero lo que más te dolía era que no quería saber nada de ti. Se avergonzaba de ti. No quería reconocer que fue amigo tuyo para que a él no le llamaran maricón también.
* Quinta Estación: Jesús es condenado a muerte por Pilato
Sufriste al ver la tele. Viste como otros estaban peor que tú. No dejaste de sufrir escalofríos y miedo cuando viste que aquellos chicos en Irán les iban a ahorcar.
* Sexta Estación: Jesús es flagelado y coronado de espinas.
Las lenguas viperinas te llamaban maricón. Cada insulto era un latigazo en tu espalda. Pero la coronación de todo fue cuando la palabra maricón vino de los labios de tu padre.
* Séptima Estación: Jesús carga la cruz.
Pero a pesar de todo, tenías fe. Seguía teniendo fe, entre lágrimas y esperanzas. No te acobardaste. Decidiste seguir queriendo ser tú, a pesar de los sufrimientos y le miedo.
* Octava Estación: Jesús es ayudado por Simón el Cirineo a llevar la cruz.
Pero aquél cura que conociste, y aquel compañero de clase con el que apenas hablaste nunca, no te fallaron. Por sorpresa, te echaron una mano. Y en mucho tiempo fue la primera vez que sonreiste. Seguías conservando amigos. Gente que te quería. Y eso te hizo tener más fuerzas.
* Novena Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.
Pero el sufrimiento fue extremo cuando viste a tu madre sufrir. Ella no sabía hablarte, pero en sus ojos sabía que te quería, que te perdonaba si había algo que perdonarte, que te amaba, y que hubiera dado la vida en ese momento para quitarte cualquier gota de sufrimiento. Tú, sin embargo, se lo dijiste. Mamá, no sufrás, y eso a ella, y a tu hermana, la reconfortó.
* Décima Estación: Jesús es crucificado.
En ese momento de debilidad, fue cuando te tomaste las pastillas. Querías acabar. Y en realidad, estaban acabando contigo. Te dolía el cuerpo, pero más te dolía el alma. Pensaste en morir.
* Undécima Estación: Jesús promete su reino al buen ladrón.
No le conocías pero aquél chico con pluma del barrio se acercó a ti. Y te lo dijo: siempre te quise, pero no te puedo ver sufrir. Algún día estaremos juntos y seremos felices, le respondiste. Y él decidió estar a partir de entonces, contigo, hasta el último momento de tu vida.
* Duodécima Estación: Jesús en cruz, su madre y el discípulo
Tu madre en el hospital. Tú, medio muerto. Tu familia llorando. Todos tus amigos fueron allí. Hasta el cura malvado se presentó. El pobre, cuánto sufrió. Entonces tu madre y tu hermana miraron fijamente a los ojos de tus asesinos.
* Decimotercera Estación: Jesús muere en la cruz.
Se acabó todo. Decidiste romper con todo. Dejaste de existir. Ya no eras aquél jovencito que nació inocente. Ya no eras tú. Te sentiste abandonado. Y llamaste a tu Padre, a aquél que te llamó maricón.

* Decimocuarta Estación: Jesús es sepultado.


Todo fue silencio y negrura. Tres días, tres noches. Hasta que viste la luz. Te levantaste, te miraste las manos, te palpaste el rostro, y te diste cuenta que estabas sonriendo. Eras tú, pero no eras tú. Eras un hombre nuevo. Un hombre de luz. Un hombre libre. Saliste fuera de ese encierro, y al mirar al cielo y respirar, viste a tu amiga. Se lo dijiste. Dile a todos, y especialmente a mi Madre, que vuelvo, VIVO, a casa.

3 comentarios:

Nerina Thomas dijo...

La "libertad"!! divino tesoro. Qué más?
Mi respeto incondicional.

Ana Belio dijo...

Alfonso, es precioso lo que has dejado aquí.

Yo también creo que los malos son cada vez menos, por eso es importante que los buenos no nos callemos nunca, pero hay tanto que aprender todavía.

En mi vida hay personas homosexuales a las que quiero mucho y espero que nadie se atreva a menospreciarles.

Bs

Satie dijo...

Alfonso, chapeau por tu valentía.