11 abril, 2009

Camino de Emaús.


Desde que has muerto, ando herido. Desvalido. Sin fuerzas. Fueron tres años de ilusiones, de sueños, de esperanzas. De creer en que todo quedaría en paz y en bien. Y no pudo ser.

La muerte te venció y tu último suspiro se escapó de tus labios, mientras me mirabas a los ojos.

Han pasado los días como agujas en mi corazón y sigo padeciendo tu muerte que es mi muerte. Carne de mi carne, éramos lo mismo, y hoy me falta y lo noto.

Como un miembro fantasma, me duele tu dolor que ya no duele.

Han pasado los días y a veces voy a tu sepulcro, lleno de flores..

El dolor sigue presente en las tinieblas y ahoga, ahoga mucho. Te deja sin respiración.

Duele el abandono. Duelen los silencios. Duelen la falta de respuestas. Duele tu ausencia.

A veces me vuelvo loco y me tienen que encerrar en una celda, como en la cárcel de un léon herido.

Salto entre las paredes, golpeo con fuerza todo lo que encuentro, porque tengo que enterrar la rabia de tu mala suerte en algún sitio.

Estoy cansado.

¿Dónde están hoy todos aquellos que estaban a tu lado? ¿Dónde están sus lágrimas de cocodrilo, sus falsas promesas de curación, de alabanzas, de estar contigo?

Al final llegó la muerte sola. Y te fuiste y yo me quedé. Y estamos, rodeados de mucha gente, sólos.

Te fuiste, te fuiste, te fuiste y no te encuentro.

Amargado y hundido me fui esta tarde a caminar lejos de la ciudad. De la ciudad silente después de la fiesta de tu muerte. De los jaleos que nos montaron, sin enterarse que nuestro único deseo era la paz. Hoy están callados, no tocan los tambores, no suenan las trompetas, pero escucho en la lejanía como cuentan las monedas de lo que fueron tus vestiduras, y el dinero que ha producido la fiesta de tu muerte. El negocio que hicieron de ti, que se inventaron, para hacer tu cuerpo objeto de capital.

Monedas que traicionaron, y que te siguen vendiendo.

Me fui lejos de la ciudad, sin quererme encontrar con nadie. Andando veía la colina de los que ahora se prepararan para las ferias, para las romerías, para seguir negociando en tu nombre.

Y en el silencio, me encontré con el amigo de siempre.

Quédate conmigo, que la tarde está cayendo, le dije. Y se quedó. Paseamos juntos y se lo conté. Se lo conté todo. ¿No te has enterado de todo el follón que han montado con el dichoso tema de la muerte que tanto me duele?

Sí, lo sé. Sé que pasó, me dijo. Seguimos paseando, y se vino conmigo a casa. Preparamos una cena sencilla, que me hizo sonreir cuando partimos el pan.

Entonces me di cuenta, y te reconocí de nuevo. En cada sitio de mi casa. En cada poro de mi piel. Sentí, que eras luz y que me inundas entero. Sentí que te siento. Sentí que debo llorar cuando lo necesite, pero no ya de pena por el egoísmo de no poderte abrazar, sino por la alegría, de tenerte de nuevo aquí. Presente. En luz. En todos los rincones de mi alma.

He estado ciego estos días. Creí que con tu muerte, todo terminó.

Mañana es domingo y amanece un nuevo día. Dispuesto para estar en ti y tú en mi. Dispuestos para la lucha. A ver, quién, a nosotros, juntos, los tres, nos pueden parar.







Tu fe es fuerte pero necesitabas pruebas


La viste bañarse sobre el tejado


Su belleza y la luz de la luna te trastornaron


Ella se ató a ti


A la silla de la cocina


Ella rompió tu trono, corto tu cabello


Y por sus labios ella dibujo el aleluya



aleluya, aleluya


aleluya, aleluya

5 comentarios:

María dijo...

Duele mucho el sentirse abandonado, por pérdida de la muerte, o por cualquier otra clase de separación, es una dolorosa agonía el alejamiento, es el sentir el camino en medio de la soledad en un mundo vacío.

Un beso.

eligelavida dijo...

¡Feliz Pascua de Resurrección!

Nerina Thomas dijo...

Entender la muerte no es fácil, pero si se evoluciona "se puede".El egoísmo del ser humano por tenerlos cerca nos lastima. Dios nos presta a los seres queridos para que aprendamos, compartamos, cuando se cumple la misión a cumplir, "volvemos a la casa del Padre.Allí todo es paz, no se sufre. Todo es espíritu purificado.
Mientras estemos en la tierra, habrá que "vivir", hasta que sea su voluntad.
En uno de los poemas de la obra dedicada a mi hija, "Camino al cielo", expreso: MI EGOISMO DE MADRE, ES ESO...TE TUVE 18 AÑOS Y TODABIA ME QUEJO!!En ese descenlace, recordé: "si María pudo, quién soy yo para no!!!
Estoy allí en mi Málaga, compartiendo el pan contigo. El sagrado Pan. Unida a ti en alma y espíritu. Ya habrá tiempo para compartir momentos de alegría, armonia,historias, memorias, siempre cosas constructivas. Y reiremos juntos celebrando la vida.
Un abrazo amoroso

Ana Belio dijo...

Has adaptado muy bien la pérdida personal con la universal Alfonso.

Estás lleno de luz.

Un fuerte abrazo.

Satie dijo...

Me encanta esa versión del Aleluya de Cohen.