05 marzo, 2009

Primer Viernes de Marzo.


El próximo viernes primero de marzo, tendrá lugar en Jerez una de las manifestaciones más importantes del año, si no la que más, ya que a mi entender es la que más público acude. Podemos hablar de varios miles de personas y tirando alto.

Me refiero al Besapiés del Señor de la Salud en sus Tres Caídas, en la antigua Iglesia de San Lucas, de Jerez.

Es un hecho importante, para reflexionarlo, ya sea desde un punto de vista religioso o antropológico.

Yo lo voy a analizar desde como lo vivo, y lo he vivido desde pequeño.

Yo nací mal. Con kilo y cuarto de peso, mi madre había cogido diabetes durante mi embarazo y bueno nací 'malito'. Ahgg, dichosa palabra que yo siempre tenía que decir hasta los siete años, que me estuvieron poniendo inyecciones. Todavía me recuerdo mi andar lento, pesado, tirado de la mano de mi madre, para llevarme al ambulatorio de José Luis Díez, calle cuesta abajo. Y como salía llorando, dando cojetas por el dolor de mi culito, hasta que se me quitaba el llanto al comprarme mi madre un cuento en Simago.

Y desde entonces, me llevaban a ver al Señor de la Salud, y luego en la procesión del Miércoles Santo.

La verdad que tengo recuerdos difusos, olor a incienso, y cosas no claras. Pero ya de mayor, con la formación religiosa adquirida, uno ve las cosas de otra manera.

Por ejemplo.

La Fe que tiene la gente. Fe en la curación de sus enfermedades, ya sean propias o de familiares.

La desilusión de la gente cuando ve, que tanta visita y tanto acompañamiento no sirve para nada, porque sus familiares se mueren.

La mala imagen que da la tienda adyacente al templo donde se venden todo tipo de estampitas, medallas, loterías, figuras, dedales, ceniceros, y demás artilugios con la imagen del Señor o de la Virgen de los Dolores.

La cantidad de dinero que se recoge el día del Besapies o cada lunes del año por las visitas del público.

El dinero que se gasta en flores, ornamentaciones, y demás objetos propios de los pasos de Semana Santa.

El dinero que gasta la Hermandad en obras de solidaridad con los más necesitados y que ni nos enteramos los que estamos fuera.

La fe que tienen los costaleros de cada paso, la fuerza en lo que creen y el amor que llevan encima.

La utilización que da la caverna de estos actos multitudinarios, haciendo creer a la gente, que todo aquél que va allí a ver al Señor, es un seguidor de las tesis de Rouco, Cañizares, Camino y compañía, y potenciales votantes de la derecha.

La disociación que se ve entre pueblo e Iglesia, donde la gente va a lo que va, y pasa tres kilos de los asuntos de la Iglesia.

El misterio que significa que haya muchos miles de personas acudiendo a ver al Señor y que luego, la hermandad se las vea y se las desee para tener un buen cortejo de penitentes.

Y muchas más cosas. Llenas de contradicciones. Con sus cosas buenas y sus cosas malas.

Pero hay algo que como cristiano me deja inmóvil, y hace que cada viernes primero de marzo tenga que caminar hacia allí.

Su mirada y el silencio. Aquí no hay cachondeos que valgan como en otras hermandades, más dadas al cabalgatismo que a la rigurosidad del acto.

Su mirada y el silencio. Para qué más.

La fotografía es de la web del ayuntamiento de Jerez.

Publicado en Religión Digital

1 comentario:

Nerina Thomas dijo...

Estos son días muy especiales Alfonso y cada uno lo vive con la intensidad que lo siente.
Para mi la conexión con el Padre es todos los días. En comunión y en actuar, pensar y sentir con uno mismo y con el prójimo.
un abrazo enorme. Te advierto lleno de cosas y ello me dice que estás siendo útil, viviendo, creando.amando.