22 marzo, 2009

El Papa y los condones.


El Papa no tiene hijos. No sabe lo que es tener una hija adolescente. Que sale por las noches con sus amigas. Que por mucho que le inculques como padre o madre tus valores cristianos, te hará caso o no. Que su vida dependerá en mucho de las compañías que tenga. De la inocencia que tenga. De los ambientes en que se meta. De las circunstancias de su vida.

El Papa no sabe lo que es enamorarse, por lo menos de adulto. No sabe lo que es sentirse atraído por un muchacho. Volverse loca de amor, como sólo se vive la primera vez. No sabe que al enamorarse se da uno entero. Se da todo. No sabe que si tuviera una hija adolescente enamorada, ésta haría el amor con el hombre de su vida. Por mucho que los padres le inculquen sus valores. Y el Papa debería saber también que no todo el mundo es bueno. Que hay hombres malos. Que a esa chica enamorada, después de haber hecho el amor con su novio, la pueden dejar tirada como un trapo usado. El Papa no sabe que esa mujer (en el fondo, una niña) se va a sentir desgraciada. Y que se puede quedar embarazada si no utilizó el condón. O pillar una enfermedad venérea.


El Papa no tiene hijos. No sabe lo que es tener un hijo adolescente homosexual. Que es muy bueno, muy santo, que quiere mucho a sus padres, que va a misa, pero que un día entró en internet y conoció a alguien. Que se enamoró también, y con un gran complejo de culpa, porque sabía que no hacía lo que sus padres tantas veces le habían explicado, cayó en la trampa. E hizo el amor con otro hombre. Si no hubiera usado el condón, bien pudiera haber sido contagiado de alguna enfermedad. Porque del hombre con el que se acostó, nunca más se supo.
El Papa no se entera. No tiene ni idea de lo que le ocurre a la gente de este planeta. Vive en los mundos de Yupi. Mientras él piensa de esa manera, la juventud se salva por no hacerle caso. Su afirmación sobre los preservativos es una irresponsabilidad. Porque lo que os cuento, pasa todo los días. Porque lo sé. Montones de veces. Y en Africa, decir que no se utilice el condón, por Dios, clama al cielo. Nunca mejor dicho.

Los legisladores deberían empezar a modificar las leyes para castigar a quien dice barbaridades como ésta. El Papa se ha puesto a la altura de los curanderos que engañan a la gente diciendo que el cáncer se cura.
Publicado por mí en Religión Digital.



4 comentarios:

Nerina Thomas dijo...

Comparto tu post de pié a pa. Sin duda. A ver si empiezan a pensar los legisladores. Será tiempo ya ?
Muy buen post "amigo inteligente" mira que ayudas a pensar a los que no lo han hecho hasta hoy.
un abrazo. Estoy orgullosa de contar contigo desde la otra orilla

Ana dijo...

Alfonso, como siempre has dado en el clavo. No se entiende esta postura. Parece que la Iglesia se quedó anclada en el siglo XVI...
Muchos besos.

Agata dijo...

El Papa no sabe de la vida...Yo,por eso,no necesito un Papa. Es una figura que es prescindible.Qué queréis que os diga.Alguien que no soluciona y que pone trabas no es alguien para mí.

kulasaim dijo...

El contrasto de la iglesia hacia el condón es un axioma intrínseco...

www.nicolasespositochedel.com