07 marzo, 2009

Como naúfragos.



Hoy hace diez años que murió Stanley Kubrick, el director de algunas de mis películas favoritas. Si tuviera que resaltar dos películas importantes para mí, diría la primera '2001, una odisea espacial' y luego – qué curioso, la casualidad ha hecho que hoy la pusieran en la tele – 'El Planeta de los Simios'.

Vi 2001, de pequeño, en el viejo cine Delicias, de Jerez, y no me enteré de nada. De hecho, no me gustó. Me encantó más La Guerra de las Galaxias.

Pero ya de mayor, cayó en mis manos, el libro de Arthur C. Clarke, basado en la película (no al revés) y ese, me llevó al original cuento que escribió Clarke, El Centinela, donde se basó Kubrick para la pelicula.

No voy a contar aquí la película, ya conocida por todos, pero cambió mi percepción de las cosas, pues trata de bastantes temas de los que me interesan, aparte de la astronomía, claro: la historia, la ingeniería, la muerte, la informática, la soledad, las relaciones humanas, el futuro, el quiénes somos, de dónde venimos, y a dónde vamos...

Las mismas preguntas y temas que se trataron en El Planeta de los Simios.

Y hoy, el destino también ha querido que se lanzara la sonda Kepler al espacio, a la búsqueda de vida en otros planetas. Va hacia una zona muy bonita del espacio, la de las constelaciones del Cisne y Lyra. Lyra ya ha sido protagonista de otra película. En Contact, Jodie Foster viajaba a la estrella Vega, en Lyra precisamente.

Son constelaciones veraniegas, están en lo más alto en nuestros estíos del hemisferio norte.

Yo ya sé que se me irá la bola cuando este verano vuelva a ver las estrellas. Porque mirar a Cisne y a Lyra, con su doble estrella es inevitable, y entonces pensaré: uh, ahí va otro cacharro humano buscando vida.

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En el fondo, no es que vivamos en un holagrama como nos contaba Laura, pero sí somos como naúfragos en una isla.

Somos muchos, nos parece. Pero en el fondo no somos nada. O mejor dicho, somos pocos. Y a veces, mal avenidos. La Humanidad se comporta como una sola persona. A semejanza de la teoría de Gaya y la Tierra. Somos miles de millones, siete mil millones. Pero somos uno. La Humanidad, aquí sola, perdida en este Punto Azul en el espacio.

Naufragos de una bola loca que no para de dar vueltas. Asustados seres que somos capaces de las más grandes maravillas y las más feroces atrocidades, y a que al final, somos lo que somos. Asustados cachorrillos que tiramos una botella al mar con un mensaje, esperando que alguien nos escuche, y por qué no, nos ayude. Parece que nuestros Dios terráqueos ya no nos valen, y tenemos que ir a buscarlos lejos.

Y para sustos, os dejo de nuevo a Kubrick, en la película que más miedo me dio.

Ese niño corriendo a pedales. Esas gemelas. Ese Jack Nicholson que te pone los pelos de puntas. Ese hotel rodeado de nieve. Y esa muchacha detrás de la puerta donde dan el hachazo.

Ese resplandor.

The shining.

Aggghh.

Buenas noches :´-) (si podéis … jeje)


2 comentarios:

Ana Belio dijo...

La peli de contact, tengo que reconocer que me encanta Alfonso, así la pongan repe veces y veces, siempre la veo.

Lyra, que bonito nombre.

Un abrazo fuerte, mi querido Alfonso.

Nerina Thomas dijo...

Así es, tal lo comentas. Gracias. un abrazo amoroso para ti