30 marzo, 2009

Africa, el Papa y su irresponsabilidad.

Adjunto os pongo la carta que los cristianos y cristianas homosexuales del área de asuntos religiosos de la FELGTB, han publicado con ocasión de las últimas actuaciones del Papa en Africa.
Las cristianas y cristianos del Área de Asuntos Religiosos de la FELGTB queremos manifestar nuestro escándalo e indignación ante algunos posicionamientos de la jerarquía eclesial sucedidos en las últimas semanas.
En la reciente visita que ha realizado el Papa Benedicto XVI a Angola y Camerún, se ha reabierto el debate sobre el SIDA y cómo combatir esta enfermedad mortal. De nuevo la moral oficial de la Iglesia Católica sobre el uso del preservativo choca con la comunidad científica y los esfuerzos de la ONU para acabar con esta pandemia. Es necesario recordar que en África se dan nueve de cada diez casos de nueva infección del VIH y se produce el 83% del total de muertes por esta enfermedad (datos de la ONU).

El Vaticano defiende que para resolver este problema es necesaria una educación en la responsabilidad en el uso de la sexualidad y la reafirmación del papel del matrimonio y la familia. Además, apoya la investigación y aplicación de curas eficaces del VIH/SIDA.
Dentro de la formulación de Benedicto XVI se vuelve a desprestigiar el uso del preservativo, uno de los métodos barrera más eficaces que impide el contagio del VIH y de otras enfermedades de transmisión sexual. El mensaje del Pontífice es especialmente irresponsable e inmoral si se tiene en cuenta su autoridad y credibilidad entre amplios sectores de la población, de modo que la descalificación de la distribución de condones en África puede contribuir a la expansión de la epidemia, agravando el desastre social y humano.
Por otro lado no podemos olvidar la tarea encomiable que realizan numerosas comunidades religiosas y seglares, en el continente africano en la asistencia a personas enfermas de SIDA.
Pero ésta no es nuestra única preocupación. Queremos dar un paso más y referirnos a una realidad sangrante que sufren muchas mujeres africanas que son víctimas de abusos sexuales, fuera y dentro del matrimonio, hechos gravísimos que atentan contra su dignidad e integridad. Además es bien sabido que la violación y el hecho de que la mujer no pueda negarse a mantener relaciones sexuales o exigir prácticas sexuales sin riesgo contribuyen a la imparable difusión de la epidemia. La Iglesia Católica tiene una labor fundamental en la condena de estos atentados. Sin embargo sus máximos dirigentes se dedican a condenar y excomulgar a una madre y a unos médicos que salvan la vida a una niña de nueve años interrumpiendo un embarazo producto de la violación de su padrastro, y no hace lo propio con el violador. ¡Qué oportunidad perdida para condenar la violencia contra la mujer!
No podemos olvidar las declaraciones de Benedicto XVI, en Camerún, en la visita a su Presidente: “…es una tierra de vida donde el Gobierno habla claramente a favor de la defensa de los derechos de los niños al nacer. Es una tierra de paz…” ¡Un elogio a un violador de los derechos humanos en un país donde -según Amnistía Internacional- el gobierno emplea de forma habitual el homicidio y la tortura!
La Iglesia Católica tiene una labor irrenunciable, denunciar la corrupción de los gobernantes, en este caso africanos, que se enriquecen dejando a sus ciudadanos en la más mísera pobreza; asimismo ha de ser la voz de los sin voz y denunciar a los gobiernos occidentales que favorecen la violación sistemática de los Derechos Fundamentales, permitiendo que la riqueza se acumule en pocos manos. La Iglesia se debe erigir como defensora de los Derechos Humanos, de todas y todos, y luchar contra toda forma de marginación, opresión, persecución… convirtiéndose así en signo de esperanza para creyentes y no creyentes de todo el mundo. La Iglesia tiene como misión defender la vida y una vida en plenitud, también la de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales que en los casos más graves podemos ser encarcelados por nuestra condición en más de noventa países e incluso condenados a la pena de muerte en ocho de ellos.
Con los últimos comportamientos del Vaticano, los máximos dirigentes de la Iglesia Católica la están situando como una institución cada vez más alejada de la defensa de la vida, traicionando el mensaje de Jesús.
Juan José Broch
Coordinador del Área de Asuntos Religiosos de la FELGTB (Federación de Lesbianas, Transexuales y Bisexuales)

1 comentario:

Nerina Thomas dijo...

De no creer Alfonso, esta realidad. Diria " de temer la cosa".Un buen martes para ti y M.
Mis respetos y mi afecto