26 febrero, 2009

Pues va a ser que tengo ganas de reirme.


Es tiempo de Cuaresma, y mira por dónde, hoy me ha dado por reir. A pesar de todo lo que me llueve dentro, me entra la risa. ¿He perdido la razón? No, no. La tengo dentro de la cabeza.
Ayer estuve en mi parroquia, la Asunción, (aunque yo viva en Puertas del Sur, siempre seré de La Asunción), organizando la misa por mi hermana (para el día diez de marzo, martes, a las siete de la tarde). Me quedé a la celebración del miércoles de ceniza. Una celebración sencilla, sin parafernalia, como me gusta a mí.
Viendo el Cristo clavado en la pared (y bien clavado, para que no se mueva y lo saquen a la calle como un muñeco de feria), recordé los mejores momentos de mi adolescencia, y me entró la risa, porque me han pasando cosas allí para escribir un libro.
Como cuando nos dijo el cura que le limpiáramos el polvo al Cristo, y mi amigo Juanma, lo limpió tan bien, que le quitó el color blanco a la escayola, y le dejó sin uñas de los pies. Ahora me río, pensando en como le pintamos las uñas al Cristo con témpera, antes de que el cura llegara y nos echara la bronca. No se dieron cuenta jeje.
O cuando en misa, el cura se quedó sin Hostias, y me pidió que entrara en la sacristía a buscarlas. Como no las encontraba, me dijo que estaba en una caja en un armario. Estuve rebuscando y encontré una caja grande llena, la cogí salí y cuando se la dí al cura, se le puso la cara blanca, mientras la Iglesia se partía de risa. Era una lata grandísima de carne de membrillo, de color rosa chillón, tipo autobús pachequil, con un cartel en verde Time New Roman tamaño 72 que ponía Puente Genil, llena de Formas, pero claro, el público creyó que se iba a repartir carne de membrillo para todos jj.
No hay cosa peor que te entre la risa en un sitio que no puedes. Y las misas, son especiales para ello.
En San Francisco en Jerez, a la que suelo ir cuando puedo, me gusta ponerme en primera fila, no por nada, sino porque como soy un poco sordo, no me entero de nada, y no sé que celebración era, que el cura bajaba con el hisopo y echaba agua bendita a los allí presentes. Yo en primera fila, me llevé el primer rocíon, me puso la ropa empapada, y las gafas llenas de agua, me las tuve que limpiar, y a M. que estaba a lado le dió por reir. Primero, como los ratoncillos jijiji. Segundo, iba aumentando, jojojo. Y yo cállate hombre que estamos en primera fila y el cura nos ve. Nada. Nos tuvimos que ir. Imposible, hasta el cura estaba que no podía.
Otra vez fui a un bautizo en la Torre Melgarejo, al lado de una vaquería. Moscas como garbanzos de gordas. El cura que coge el vino y el agua. Echa el agua, se mete una mosca verde de esas y el cura que tapa el jarrito con un pañuelo, y atrapa a la mosca. La mosca que tiene más músculos que qué dando golpetazos al pañuelo ¡y lo levantaba la tía! y los niños de comunión: jin, jin, apoyando a la mosca en su liberación, y el cura el pobre, que no se enteraba de lo que estaba pasando...
Y otra cosa que recuerdo es cuando llega la gente indecisa. Esta gente que para comulgar saca la lengua y pone la mano a la vez. El cura que no sabe si darle para la mano o para la boca. La señora que mete la lengua, la saca, la mete, el cura que para arriba o para abajo.. que se le cae la forma en el escote a la señora, el cura con los dedos llenos de carmín, sin atraverse a meterle los dedos a la señora en el canalillo, la señora que se la saca y se le cae al suelo, el cura que la quiere coger, la mujer que también la quiere coger, el cura diciéndole que no se la trague que está sucia, la mujer llorando porque ha tirado el Señor al suelo, el cura que le quita la forma y la echa a la maceta que había allí en el altar... y el público muerto de risa de semejante acto, que duró muy poco, todo fue muy rápido como película de Mr. Bean...
En fin, que ayer, empezó la Cuaresma y me han entrado ganas de reirme. No es muy propio. Pero ya digo, que con lo que está lloviendo dentro de mí, no me han venido mal unas risas.

8 comentarios:

Ana Belio dijo...

Estoy sin escribir Alfonso, pero mi sombra hasta aquí llega.

Vuelve a reir mañana, dedica unos minutos cada día a la risa, aunque sea a solas.

Te abrazo.

Nerina Thomas dijo...

Tienes historias cálidas de sucesos que sin duda me han hecho reir también. Pues he imaginado cada secuencia.
Rie, rie que hace bién.
Tu y tu niño interno que aflora, que está latente en ti.
Que felicidad la del Padre, "deja que los niños vengan a mi"
un abrazo con risa compartida.

Ruth dijo...

¡Buenos días!

Tienes una sopresa que te está esperando en mi bitácora, te pongo el enlace para que pases a recogerla cuando tengas ganas y tiempo: http://lamiradaderuth.blogspot.com/2009/02/premio-symbelmine_27.html
Un beso enorme amigo mio.

Agata dijo...

Pues ríete...La Naturaleza creo que es sabia.Y cuando más faltito estamos de reir nos acordamos de tiempos pasados.Y reimos.No creo que pudiéramos sobrevivir sin algunas risas de vez en cuando.Me ha gustado saber que te han entrado ganas de reir.Y yo me he reído con ganas al leer tus "aventuras espirituales"...

Alfonso dijo...

Deja que cuente mis aventuras carnales jjjj

María dijo...

Es bueno reirse, una muy buena terapia Alfonso, lo mismo da en cuaresma que en Semana Santa o ahora mismo, lo importante es reirse en cualquier momento y sobre todo cuando se tengan ganas.

Un beso.

cynthia dijo...

Me da tanto gusto leerte.. y disfrutar de tus textos.. siempre con el corazón en la mano y hoy con una carcajada que se viene en ganas...

besos muchos ..cariños.

Agata dijo...

¿Carnales o carnavales? jijijijiji