03 febrero, 2009

Basta ya... la política, para los políticos.

Faustino, un cura fino.





Mi compañero Carlos Benítez habla hoy de lo mismo que yo voy a hablar. Porque lo que el escuchó en un sitio, yo lo he escuchado en otro, con personas distintas, pero con las mismas directrices. Los mismos objetivos.
Con tristeza escuché a personas de mi Iglesia, la católica, utilizar el tema del aborto para hacer propaganda política contra el PSOE y a favor de la llegada de un partido de derechas al poder.
Y todo el tema viene por la pregunta de una chica con Síndrome de Down al Presidente del Gobierno, acerca del trabajo. Más o menos, estos servidores de la Iglesia y de la derecha, decían, se arrogaban el derecho de decir que el Presidente Zapatero le tendría que haber dicho que si por él hubiera sido, la hubiera abortado antes de nacer.
A ver. La conciencia del Presidente no la sabe nadie. De hecho no respondió a la pregunta sobre los embriones, porque, él, también es ciudadano, tiene derecho a la privacidad de su conciencia.
El PSOE, que les quede claro a estos componentes de la Iglesia de derechas, no está a favor del aborto ni en contra. Sus militantes, y me incluyo yo, los que le decimos al partido lo que tiene que hacer, los que elegimos nuestros candidatos a los puestos públicos, tenemos libertad de conciencia, y estaremos de acuerdo con el aborto o no. En mi caso, no estoy de acuerdo.
Pero en lo que sí estamos de acuerdo, es en que haya una ley que permita a la mujer decidir, que pueda ir al médico, que éste le pueda explicar, que le ayuden, y que luego decidan.
¿Olvidan estos católicos de derechas, las políticas de integración que ha realizado el PSOE en la educación? ¿olvidan la pregunta que le hizo la chica, el compromiso de integrar a todas las personas con problemas?
Lo que estos componentes de la Iglesia de derechas, nunca cuentan es la alternativa legal que ellos plantean que no es más que prohibir el aborto, lo cuál, no significa lo mismo que evitarlo. Su alternativa, a los efectos reales es meter en la cárcel a las mujeres que aborten. O mejor dicho, meter en la cárcel a las mujeres sin recursos económicos que aborten, porque con la ilegalización del aborto, las mujeres con recursos sí podrían abortar en Londres o en otros sitios como se hacía antes de la Ley en España. Pero eso les da igual.
En el fondo, yo pienso que a estos componentes de la Iglesia de derechas, les importa tres pitos el aborto, porque como dice
Carlos Benítez, durante el mandato del Partido Popular, callaron, no exigieron el cambio de leyes. Se lo tragaron. No lucharon. No salieron a la calle. Fueron en una palabra, hipócritas.
Su objetivo final no es luchar contra el aborto, es desgastar al gobierno de Zapatero, para que triunfe un partido de derechas. Un partido que pueda poner la religión como asignatura puntuable, para así mantener su poder en la sociedad.
Un poder, que por su ineficacia, su vagueza, sus faltas de compromisos, sus tristezas, y sus miserias han ido perdiendo día a día. Una religión tan fácil de llevar a los demás, como es la cristiana, y que ellos, por no renunciar a sus comodidades, no han sido capaces de transmitir al pueblo.
Luego, tienen la desfachatez de arrogarse los éxitos de católicos íntegros como los que trabajan en la calle o en las misiones.
No, señores, no. Son Iglesia como nosotros. Pero NO son como nosotros. Porque ellos sí llevan la palabra de Cristo al pueblo, y ahí es donde crece como el grano de mostaza.
Estos componentes de la Iglesia de derechas, lo único que saben es hacer daño a la propia Iglesia, dejar los templos cada vez más vacíos, y para justificar sus fracasos en los compromisos adquiridos, en vez de proclamar la Palabra de Dios y entregarse a los pobres, se dedican a hacer política.
Política de derechas. Y ya se pueden inventar liturgias de todos los tipos. Da igual. Templos vacíos. No son capaces de entender la liturgia del pueblo. Los signos de Jesús en las gentes. Lo tienen encerrado en el sagrario y no son capaces de sacarlo a la calle. Se confunden. Creen sacarlo en procesión. Y lo sacan. Las imágenes. Pero a Cristo, al que muere, al que sufre, al que discriminan, a Ese, no saben sacarle. Le tienen amordazado.
En vez de dedicarse a criticar las medidas sociales del gobierno socialista - ya veréis que pasará cuando se acabe el paro - y asustar a la gente, podrían aconsejar a 'esos amigos suyos' que se jactan de ser de derechas y explotan a los trabajadores con horarios de esclavos y sueldos de miseria. Pero no. No. Ahí callan.
Lo siento, pero yo, cuando les escucho, siento pena. Pena porque se creen que les podemos creer cuando sabemos que nos están engañando.
Qué pena de esta parte de personas incluídas en mi Iglesia, de verdad. Que son capaces de defender el no al aborto, y callan ante la pena de muerte y apoyan a los partidos de las guerras. Que son capaces de dar lecciones de sexualidad sin tener vida sexual. Que son capaces de dar lecciones de como llevar una familia, mientras están en encuentros de oración con los jóvenes de fiesta, y sus padres, abuelos ya, sólos en casa.
Que no quieren entender que una persona sea capaz de tener un hijo por salvar al suyo enfermo. ¿Que mueren embriones? ¿y dejar morir a su hijo vivo, sabiendo que lo podían salvar? No tienen hijos, y son incapaces de ponerse en el lugar del otro.
Qué pena, porque no saben el daño que hacen, y encima, en nombre de Dios.
Siento que la crítica sea tan ácida. Pero es que nos están criticando de una manera atroz a los socialistas. A mí, como socialista que soy, nadie me llama asesino porque no se lo voy a tolerar. Mucho menos los que tienen tanta historia detrás. Ya está bien. Desde luego, éste no es el clima necesario para realizar una buena Ley de Libertad Religiosa.

3 comentarios:

Ana dijo...

Yo creo que la cuestión del aborto además de conciencia es cuestión de muchas otras cosas.
Nunca me he visto en esa tesitura y no sé lo que haría en ese caso, me imagino que en la situación en la que me encuentro lo mejor sería no tenerlo, pero como ya he dicho no me he visto en esa aún.

Nerina Thomas dijo...

nUNCA, gracias a Dios he tenido una situación similar. Como buena soñadora que he sido siempre y mujer de fe real, me casé virgen a los 21 años. Quizás te sonrías, pero era el regalo que quería darle a quien fuera mi espodo. Tuve dos bellos hijos con embarazos brillantes y partos de maravilla. Sólo sé que si hubiera tenido otro niño lo hubiese recibido como llegara. Lo hubiera amado tal cual hubiera sido.
Pero con 36 años decidí divorciarme, pues no existía vida útil en el matrimonio y era insostenible y mal ejemplo para mis soles.
Y bueno, desde esa data se fue esfumando la madre y ya en la edad madura en que transito vuelvo a reencontarme conmigo misma. Y cuando Dios lo decida y mi hijo y su pareja seré abuela.
Igual negar la vida me parece mostruoso, claro que depende siempre de la madures y el egoísmo de cada uno. Sobre todo de la renuncia de uno para amar al otro.
Es difícil opinar, ya que existen casos extremos de formación congénita y hay que estar en esas circunstancias. De mi parte respeto a los otros, cada cual sabe lo que vive y cómo y desde que lugar.
No juzgo, mas bien hago silencio que será la tesis de lo que me resta de vida.
un saludo

Carlos Benítez dijo...

Me llena de orgullo y satisfacción que me hayas nombrado en una entrada,Alfonso,:P

En fin,qué puedo decir,salvo que estoy de acuerdo en la totalidad de lo expuesto.