09 enero, 2009

Una máquina cuasi perfecta.


Yo estaría por asegurar que una de las máquinas más conseguidas es el cerebro humano. Su materia, su forma de estar enredado, de comunicarse unas células con otras, de poder gobernar un cuerpo entero ¿no es magistral? Muchas preguntas han surgido dentro de mi máquina, preguntándome por el funcionamiento de la misma. O de mí mismo. Preguntas como por qué no recuerdo cómo fue mi nacimiento, o por qué mi primer recuerdo es un niño vestido de ropa blanca, corriendo por el campo, para que su madre no le pillara para darle un tortazo. Ese es mi primer recuerdo de mí, la primera vez que fui consciente de SER. Pero lo que más me fascina de este primer recuerdo, es que veo la escena desde el exterior, como una película, y no desde mis ojos.
El cerebro, la mente humana son fascinantes. ¿Qué le ocurre al alma de una persona cuando pierde el conocimiento? ¿existe el alma? ¿Dejo de ser yo cuando recibo un golpe en la cabeza y me quedo con alguna minusvalía psiquica?
Pero de todo, de todo, lo que más me atrae son los sueños. Esa necesidad que tiene el cerebro de descansar de la vida diaria. Sin dormir no podríamos vivir. Dormir es la necesidad de descanso del cerebro, de desconectar con la realidad, pero... ni descansa ni desconecta. Dormidos, seguimos estando alertas: si ocurre algo, nos despertamos. Y dormidos, lo más enigmático, soñamos. No voy a explicar aquí los mecanismos del sueño, pero si os puedo hablar de mis trastornos del sueño (sí, qué pasa, ¿tú no tienes ningún trastorno o qué? jeje).
Mis terrores más horribles siempre han salido de los sueños. 
Desde pequeño, se me repetía un sueño: Un avión salía del aeropuerto, y justo cuando enfilaba el cielo y tomaba una buena altura, se paraba en seco y se estrellaba. Algún listo podría decir que era un sueño que predecía algo. No. No. Yo vivía cerca del aeropuerto y estaba harto de ver los aviones, así que creo que era normal que pudiera soñar con eso. Que se repitiera, pues se debe a que me impresionó tanto, y por ello, salía tantas veces. Tanto ocurrió, que cuando yo veía salir el avión, ya sabía que se estrellaría.
Pasada la adolescencia, este sueño desapareció.
He tenido múltiples y variadas pesadillas, que siempre han terminado gritando en la noche, y asustando a quien me tuviera al lado. 
Sigo con mis pesadillas, unas veces más, otras menos. Lo peor que tengo ahora es que minutos después de quedarme dormido. Tengo la sensación de que se me para la respiración y me despierto. Una especie de apnea. Grito, aterrorizo al que esté al lado y sigo durmiendo tan pancho.
Pero el otro día hice una prueba que leí en un libro sobre sueños. El hecho de recordarlos. Porque soñar, se sueña. Otra cosa es que no recordemos, pero sí lo hacemos. Hasta mi perro soñaba, que meneaba el rabo muchas veces durmiendo.
La prueba consiste en tener una libreta al lado de la mesilla de noche. Cuando sueño y me despierto, apunto lo que he soñado. Estos últimos días he tenido dos sueños curiosos: uno, con una mujer que hace más de veinte años que no veo. Soñé que compraba un campo y yo iba a verla para ver si desde alló podíamos poner telescopios. Y el otro, que paseaba por El Puerto, y me montaba en un barco sin querer, y me llevaban a navegar en contra de mi voluntad.
Lo curioso es que por la mañana, sabía que había soñado, pero no recordaba el qué. Lo miré en el papel, y digo: verdad, esto era.
A los tres o cuatro días, intenté recordar los sueños y no me acordaba, de nuevo fui al papel, y allí estaba.
Curioso. ¿En que lugar de la memoria se guardan estas experiencias? Ah, la memoria, otro tema, que da para mucha más historia. Aunque para historias, mis sueños y mis pesadillas. O los tuyos, porque seguro que tú tambien sueñas y tienes tus terrores nocturnos. ¿O no?

8 comentarios:

Ana dijo...

Alfonso:
1.- Me abrumas con tus escritos, me gustaría comentar todos y no me das tiempo.
2.- El cerebro humano, mis recuerdos.
Recuerdo cosas increíbles, tan increíbles que asusto a mi familia, pues les cuento cosas que sucedieron cuando tenía 2 años tan solo, ahora bien a veces olvido cosas que debería recordar por proximidad de hechos.
En cuanto a miedos y pesadillas las que peor llevo son todas aquellas relacionadas con el averno.
¿tendrá algo que ver la educación que hemos recibido?

Satie dijo...

Pues amigo Alfonso, de los sueños no sabemos siquiera su razón de ser. Conocemos bastante de su fisiología, pero su función, su naturaleza, todo eso está abierto a conjeturas.

pati dijo...

Muy reflexivo este post, Alfonso.
Un listillo como Freud, tendría mucho de qué hablar sobre él... ;)

Siempre soñamos, eso es verdad. Recordamos los que llegan a la fase REM; los otros, se quedan en algún lugar de esa bendita memoria.
Yo no suelo acordarme de los míos y nunca tuve pesadillas, excepto cuando me quedé embarazada; una vez di a luz, desaparecieron.
Curioso, verdad? Supongo que estaba muerta de miedo ante la idea de tener bajo mi responsabilidad una vida... ni idea. Ahora mismo llamaría al listillo jajajjaja

Un abrazo :)

Nerina Thomas dijo...

Hola Alfonso!!
Se advierte que eres inquieto. Obviamente tu mente es veloz. Allí todo anda en jet!! je!
Pocas veces recuerdo los sueños. Algunos dicen que son mensajes. Otros, como dices, se relacionan con el medio en que vivimos.
Pesadillas no tuve nunca. Cuando me acuesto, me duermo al instante sabes!!
Buen post amigo. Ya estoy en mi ciudad. Las vacaciones han finalizado, por este mes. En febrero me tomaré quince días al acampo.
Estoy feliz del reencuentro con uds.
aLLÍ TE DEJO, UNOS ALFAJORES MARPLANTENSES DE CHOCOLATE PARA LA PRINCESA, DILE QUE TE INVITE CON UNO.
Un abrazo

marina montecristo dijo...

Mientras soñamos todo es realidad.

§♫*€lisa*♫§ dijo...

alfonso

interesante modo de terminar con un sueño
mas yo desde pequeña , acabe con las pesadillas simplemente manejándolas en el inconciente...al principio me despertaba , inquieta y asustada
pero desde que decidí enfrentarlas y darles un giro en ella misma , nunca más volvieron a molestarme jajaja

los sueños calidos y coloridos ,esos los atesoro con un beso, y los juguetones en un abrazo
los sueños siempre están presentes , aún cuando estemos despiertos...

un abracito de esos de osa desordenada jajaja

Ruth dijo...

¡Buenas tardes!
A mi me ocurre como a Ana, recuerdo cosas vividas de cuando apenas tenía dos, tres o cuatro años de edad, fecha en que me marcó de gran manera, pero bueno eso es tema aparte, sin embargo recuerdo cosas pasadas hace años, y en ocasiones no recuerdo cosas que me han ocurrido en menos espcio de tiempo.
Por otro lado, de pequeña, recuerdo un sueño que me marcó nuevamente de manera especial, cuando estaba dormida en mi cama, soñaba o tenía la pesadilla de que el colchón me envolvía y giraba como si fuera una lavadora y conmigo dentro.
Me gustaría saber que significado tiene este sueño, porque los años pasan y aunque no he vuelto a soñar con él, pero siempre lo recuerdo, sin embargo hay meses y mese que no recuerdo ningún sueño que halla tenido.
Que cosas estas del género humano.
Un abrazote y a pesar de mi ausencia, sigues presente en mi mente.

Angie dijo...

igual es que los guardamos en la "papelera de reciclaje". Yo con eso de dormir y los sueños tambien tengo mil historias, ya conté hace algun tiempo algunos sueños en mi blog. de pequeña soñé una vez que el conde drácula de barrio sésamo tenía secuestrada, atada en una cama, a mayra gomez kent, jajaja.. pero claro, es que de pequeña yo veía mucho el 1,2,3 y barrio sésamo. Y otra vez soñé q estaba en una aldea de una tribu africana y me echaban al caldero para guisarme y comerme, jajaja....

En cuanto al cerebro y demás, estoy de acuerdo contigo, es una máquina fascinante y, en verdad, poco conocida. Aunque, en general, es fascinante el cuerpo humano en sí, enterito, como actúa, cómo se defiende, cómo reacciona ante las situaciones, etc,etc...

Besos y Feliz AÑo!
Angie.