24 enero, 2009

Saturday Night Fever

Definitivamente, creo que ya soy un viejo cachucho. Hoy he estado observando como es mi magnífica noche de sábado - ¡Ah Saturday night! - y la he comparado con mis otras noches de sábado a lo largo de mi vida.
Cuando era pequeño, pues no me acuerdo. Pero supongo que me acostaría pronto. Mi noche comenzaba cuando terminaban los payasos de la tele, me bañaba (porque antes no se duchaba uno, sino a la bañera), chapoteaba en el agua haciendo espuma, ponía el cuarto de baño perdío, y hala , a la cama.
Ya, más crecidito, con quince o dieciséis años y con moto - ah, que libertad - empecé a ir al cine, cuando no era un atraco y las palomitas no costaban a precio de barril de petróleo. Y de vez en cuando íbamos a una discoteca. Había unas pocas en aquella época.
Aprendía a bailar, o lo que es lo mismo, mover catatónicamente, porque aquello que yo hacía de ritmo, poco. Pero bueno, el único objetivo de ir a la discoteca, no era la música en sí, sino presumir de cilindro de moto (presumir de otras dimensiones corpóreas hubiera sido demasiado escandaloso para la época: 1980), y buscar una novia para montarla en la moto. Pero yo, como con 16 años era asexual como una seta, no tenía yo interés ninguno, salvo en preguntarme a mí mismo que hacer con mis esporas, y escuchar la música. Quizás, por ello me encanta tanto la música de los 80, para mí de las mejores de la Historia de la música.
Con 18 hice la mili, me hice un hombre, y también a veces iba con mis amigos soldados a la discoteca a buscar ya no una novia, sino una mujer para usarla como un klinex, ya ustedes me entienden. Iba por ir la verdad, más bien de guía porque hice la mili en mi ciudad y los soldados no conocían los sitios.
Luego, con 19 añitos me integré en la parroquia de mi barrio, y se olvidaron las discotecas porque me volví más piadoso y más social. Salíamos como los niños buenos a las siete de la tarde, íbamos al centro, al Tragaluz o al Almizcate, unos pubs, en los que se podía hablar sin gritar, jugar al billar. Ah, que conversaciones las de entonces. Sobre Dios, sobre política, sobre música, y sobre el amor, pero el amor idealizado, ah que bonito todo. Ah, y las ferias, ahí si que tenía suerte yo. El único tío que sabía bailar sevillanas, con que todas las niñas detrás mía. Yo más chulo que un ocho jajaja. Además, como era tan modosito, no era pulpo, ni las rozaba, me preferían, claro. Y mis otros amigos varones, de percheros, a sujetar abrigos y bolsos, ea, por no saber bailar sevillanas.
Ya, pasó esta época color de rosa, empecé a trabajar, terminé de estudiar, y conocí a mi agrupación de astronomía. Entonces, los sábados noche volvieron a cambiar. Nada de discotecas. Sino salir al campo a ver las estrellas con los telescopios. Una chulada, la verdad, me lo he pasado pipa. Y me lo paso, cuando puedo ir.
Pero claro, tengo más grupos de amigos, y a veces iba con otros a alguna discoteca por la noche. Pero de verdad, las de ahora, es que no las aguanto. La música - ¿música? - de chin pum chim pum - no la soporto. Eso es un ruido ensordecedor. El humo del tabaco insoportable. Las luces bajas, no ves bien las caras. De vez en cuando, te quitan el aire acondicionado, para que te entre calor y consumas bebidas. Además abren a la hora en la que uno tiene que estar ya para acostarse, a la una de la mañana. De verdad, no las soporto.
Hoy es sábado noche, está nublado, así que de ir al campo nasti de plasti. M. está trabajando. ¿Saben cuál es mi plan? Hacerme unas palomitas, ver una película del año catapún chimpún en blanco y negro de las que me gustan, coger un libro sobre el vino de Jerez que me han regalado, y navegar por internet. Y cuando se me caigan las persianas, a dormir. Me gusta levantarme temprano el domingo, que si no se te amarga el día al hacerse muy corto.
Dirán que es una noche aburrida. Pues para nada, me lo paso pipa, porque lo que mejor tiene uno en casa, es que puede hacer lo que le de la gana.... ah, bendita libertad...


8 comentarios:

P Vázquez "ORIENTADOR" dijo...

Esa es la mejor vida, la que te satisface.

Nerina Thomas dijo...

Eres un chabal sano, es eso. Y válido el hecho de que lo hayas sido y lo sigas siendo.
Es una cuestión de elecciones, en mi caso yo cuento con un mundo propio que son las letras y nunca estoy aburrida ni cansada, siempre encuentro algo para hacer. Tampoco salgo, salvo en ocaciones como cumpleaños festejos especiales. La música me acompaña siempre, los libros, los concursos donde me presento y ello lleva tiempo, dedicación. Por ende soy muy feliz escribiendo. Además de mantener mi dep. en oreden, pues soy muy ordenada y me place hacerlo al igual que la cocina, pues de tanto en tanto recibo gente a cenar. Casi siempre de amigas, os, quienes eligen acompañarme. Me miman mucho todos con sus llamados y pasadas por casa asi sea a compartir un café o un par de mates.
Tu amiga Nerina, es muy comunicativa, las relaciones humanas la rodean desde todos los lugares. La comunicación es mi fuerte, aunque en este tiempo no esté haciendo radio. Es un lapso.
Estoy escribiendo un libro, que para mi será importante. Mi autobiografía y demás yerbas, cosa que te hace vivir un tiempo de vida iterna profunda.
Y además trabajo, debo sostenerme como todos.
Un placer saber que estas alli!!

Nerina Thomas dijo...

Un saludo especial a La PRINCESA. Aqui le dejo un arroz con chorizo colorado, panceta y salchicha parrillera. El queso lo puse en una quesera roja, es un obsequio para ella asi cuando la usa, cada vez me recuerda.
Que lo saboree, es mi deseo. Está cocinado con mucho amor.
Un saludo amoroso

Laura dijo...

Yo me he "jartao" de pipas viendo una películita con E. jajjaja....
Tampoco me gustan las discotecas de ahora, las de antes un montón, había una que abría a las doce del mediodía los domingos y cerraba a las dos...los bailoteos que me habré pegado yo.
Si, esos Bee Gees gloriosos, Michael Jackson, Earth, Wind & Fire...
y ¡Qué recuerdos, el Tragaluz, el Almizcate que aún conserva su placa de cerámica en la puerta! La Pandilla, los Palitos...

Satie dijo...

Vaya, el almizcate, yo también frecuenté ese garito...

§♫*€lisa*♫§ dijo...

me recordó mis años de juventud
así también lo hice paraticipe en mi parroquia durante muchos años y en el coro
la experiencias que se viven
los retiros espirituales
la meditación sobre la realidad cotidiana y los deseos de paz mundial
todo un panorama necesario para evolucionar y sobre todo desarrollar la conciencia social humanitaria y cristiana

muakisitos para vos

Agata dijo...

Jo...el Almizcate.Vaya tiempos.Y a bailar iba o a la Calle Zaragoza o a La Comedia.Pero es verdad,ahora hay locales donde es imposible hablar en ellos.Y las partidas de billar las echo de menos.

Anónimo dijo...

El Refugio en la calle Lealas, también era interesante.

Ahora el sábado noche lo paso leyendo, oyendo musica y alguna que otra pelicula en dvd porque en la tele es imposible. Los anuncios son los que yo no soporto. Ah y ahora una vez al mes más o menos cenamos en algún restaurante, con mi hijo y su novia, con alguna pareja... En fin que los sábados por la noche me gusta alagar el día.
Por cierto Alfonso te acuerdas cuando nos leías las "manos" en la convivencias. Eres genial.

Beli.