13 enero, 2009

Nacido para ser Marqués.

Así nací y así me educaron. Como hombre. Como machote. Todos los dominios de mi casa los tenía permitidos, excepto uno, como si fuera el Jardín Prohibido: la cocina.

A todas horas podía hacer lo que yo quisiera en mi palacio, menos por la mañana, que era la hora de la limpieza, de la que yo, como futuro Marqués, estaba exento.

Mi hermana, no. Ella nació para ser abeja obrera. No tan famosa como Maya, ni tan desgraciada para morir en el primer aguijón. Pero ella nació para ser obrera, y también, en sus tiempos libres, servidora del Marqués.

Y así fueron pasando los años y los años.

La abeja trabajaba y trabajaba. Fuera de la colmena. Dentro de la colmena. Y yo, como futuro Marqués y con tanto tiempo libre, lo aprovechaba para leer, estudiar, jugar, pasearme y disfrutar. Leer con los libros que me pagaba mi abeja obrera. Estudiar con los libros, que también me pagaba. Jugar con los juguetes que me regalaba.

Y así, felices todos. La abeja, porque hacía muy bien su misión. Y yo, porque algún día, sería Marqués.

Pero la reina de la casa un día se fue, y quedamos en el palacio solos el rey, con ochenta años, la abeja obrera y yo, el futuro Marqués.

El Rey, había vivido como un marqués en los últimos años, aunque en los primeros de su vida, fue como aquellos esclavos que nos cuentan en las películas: sin saber leer hasta los veinte años, trabajando de sol a sol y de lunes a domingo.

Así que quedamos los tres. Pero también, un día, la mala suerte quiso que un aguijonazo dejara debilitada a la abeja obrera. De pronto, ella se convirtió en reina – Mi reina -, el Rey, seguía siendo el Rey, y yo, el futuro Marqués, me di cuenta de que de Marqués nada. Que de abejorro zángano y mucho.

Y se cambiaron los roles. De pronto. El palacio saltó por los aires, y yo, el que me creía Marqués, me tuve que enfrentar a misiones imposibles: una lavadora, limpiar el polvo, coser un calcetín, hacer la comida. El trabajo de la colmena se me cayó encima. Y ni tiempo tengo para escribir en el blog.

Y no culpo ni al Rey ni a la Reina. Me educaron como supieron y pudieron. Intentaron lo mejor y yo lo agradezco, pero nunca, NUNCA, eduquéis a vuestros hijos como auténticos MACHOS, porque estaréis criando una panda de inútiles. Que sabrán resolver una integral o traducirte el griego clásico, o programarte un ordenador, pero incapaces de vivir en la Colmena.

Hoy, cuando tenía la plancha en mis manos, se vino a la mente la imagen de la reina, mi madre, que estuvo planchando toda su juventud para sacar su familia adelante. Aún, siento sus pasos por la calle Medina camino de la Tintorería.

Y lo agradezco, de verdad.

Pero no me tenían que haber criado para ser Marqués. Que no les culpo, reitero. Que era la sociedad de entonces. Y la de ahora, casi también, aunque menos.

Os dejo.

Antes terminaba el blog y me iba a la cama. Como un buen Marqués.

Hoy, termino el blog y vuelvo a la Colmena. Que parece que tiene un trabajo sin fin.

Pero como dice mi amiga Nerina Thomas, el trabajo de las abejas, produce miel. Y eso es dulce. No importa trabajar así. Todo sea por la princesa.

11 comentarios:

MIGUEL ANGEL dijo...

Que razón tienes en todo, Alfonso¡¡
Yo en mi caso siempre tube que defenderme y aprender de todo si quería salir adelante.
No es que estuviera sin mi familia, pero la lucha de la vida por sacarnos adelante te obliga aprender cosas que aunque no te guste no te queda más remedio.
Estoy contento por tener una familia que ha sabido darme una educación sin discriminación de sexo, sin machismos, y cómo no aprendiendo a hacer de todo.
Debo confesarte que nunca se es tarde para coger las riendas, sobre todo cuando las circunstancias lo exigen.
Ahora te toca a tí sustituir roles y agradecer a tu familia por todo lo que te han entregado.
Muchos ánimos y adelante ....
Saludos.

Nerina Thomas dijo...

Amigooooooo!!
Vamos a volar con la imaginación y mientras terminas con los detalles finales de la jornada, antes que cierres la ventana...fíjate que estoy llegando con una pañoleta tejida por mi abuela "Paca", por la temperatura tan baja. Abreme la puerta, que no quiero tocar timbre así "La Princesa" no se despierta.
Atención!!! prepara un café bien caliente, que lo compartiremos conversando ambos.
Sin duda, ha sido un díaen que la nostalgia te visita y estaré codo a codo para "recordarte que has crecido lleno de amor". No te ha faltado nada y debes agradecer poder contar con lo que cuentas"." que los días son siempre distintos","que mañana será otro día", "que le pediremos al universo, te manifieste alegrías muchas","que el invierno pasa", "que la primavera te regalará flores aún no vistas", "que tu cansancio lógico se colmará de sueños nuevos"," que te dará un humor distinto si en verdad lo deseas".
Ey.....no te duermas, que en mi canasta llevo mantecados españoles y los compartiremos.
Mi energía es mucha y me gusta planchar, deja todo en una silla, que yo lo hago mientras te ayudo a ver el vaso lleno.
La vida es ésto. Aunque te pese a veces. Sentirse "útil", "importante para alguien" es el mejor motivo de la existencia.
Hoy, luego de mi hora de gimnasio, me senté en una reposera para hacer la cola por mi hijo, mientras trabajaba para vacunarnos por la fiebre amarilla. Culminó la tarea, a las 18hs.Comenzó a las 9hs.
Pero...no te comas todos, que a "La Princesa" también le gustan!!!
Archiva la tristeza, la nostalgia.
Aquí te traigo, "esperanza,fe,sueños,versos,música,libros,aunque cuentes con muchos.
No te duermas todabía.!!!
Aquí me tienes, cuenta conmigo!!
Un manojo de mimos al alma para ambos!!!

P Vázquez "ORIENTADOR" dijo...

Así nos educaron a todos, una pena, pero te doy mi enhorabuena por sobrevivir y aprender las labores de la casa, siento que haya sido por una necesidad tan penosa. Ánimo y adelante.

Nerina Thomas dijo...

Quién te dijo que no eres Marques?
Pues mira, lo es quien se lo ha ganado. Y tu .ni hablar!!
Bueno me voy ya, " no te olvides que fue todo por mi imaginación!!!!!!!!!
Pronto tendremos esa charla en una visita mía por España.No lo dudes, llegaré.
Ahora sí....que descanses, te he dejado una estrella en tu biblioteca blanca!!Allí ...si!!!
Ponla debajo de la alnohada.
Y verás..................

Agata dijo...

Como tú dices...la colmena es un trabajo sin fin.Además sin pagar.No hace falta que me cuentes nada más.Un consejo:intenta no hacerlo todo el mismo día.
A mí no hace falta que me avises mucho.A mi hijo le digo igual que a mi hija:que en casa no hay criados y somos todos iguales.Tengo una amiga que tiene dos hermanos mayores.Pues su madre o su padre le decían(cuando estábamos viendo los dibujos animados):"Niña,levántate por un vaso de agua para tu hermano".El hermano estaba sentado leyendo un cómic.Como su madre enfermó,a ella la sacaron del cole con 11 años para ser una ama de casa.Ahora con 40 la ves por la calle y no parece la edad que tiene.Sus ojos son los más tristes que he visto nunca.Ella no ha tenido la culpa.Sí los que estaban a su alrededor.Entre ellos yo.

Blas de Lezo dijo...

Lo de ser marqués es algo realmente cierto y que todavía se estila estos días. Tengo yo dos pequeños proyectos que con sus 10 y 7 años respectivamente ando intentando evitar forjar en sus pequeñas cabecitas esto de los marquesados sin tierra. También intento que no dobleguen sus mentes para la fiera lucha por la liberación de no sé que derechos que te hacen sentir como alma fracasada el no trabajar fuera de las lindes del dicho "marquesado", que así va mucha alma atormentada por sentir por fracaso lo que solo es una forma de vida.

En fin, Alfonso, que esto es "mu complicao".

Un abrazo desde este marquesado republicano.

Blas

Agata dijo...

Bueno,ex-marqués...Si necesitas ayuda de otra obrera,aquí estoy yo.No te agobies mucho por cosas insignificantes.Lo que haces ahora es algo que te toca.Desgraciadamente por culpa de una enfermedad.Pero cuidas de tu reina como un verdadero hermano.Eso sí que te lo enseñaron bien a hacer:ser buena persona y mejor hermano.Animo...shulo.

Laura dijo...

No te preocupes por que te hayan educado para ser Marqués, lo bueno es que has sabido reeducarte.
Tienes más razón que un santo: no se pueden hacer distinciones en la educación de los hijos porque en el fondo los convertimos en unos inútiles.
En mi casa nos educaron para ser iguales y mi hermano es más fenómeno que yo en las tareas domésticas.
Mis hijos igual, niño y niña, y también es mejor el niño que la niña en las tareas de la casa. Como digo siempre y no me canso de repetir: hablemos de personas.
Es mi utopía, que todos seamos personas y no hombres, ni mujeres, cuando se utiliza en sentido peyorativo.

cynthia dijo...

Que tema que has traido.. sabes lo hablo dia a dia con mis hijos. todos somo iguales y con los mismos derechos y tareas.. en conjunto y todos tirando para el mismo lado se hacen las cosas mas rapido ..
Cuesta que lo entiendan son chiquitos pero de apoco les va a ir quedando el ejemplo y la colaboracion siempre...
El fruto es parejo para todos.. tener tiempo y disfrutarlo .. en conjunto y en familia.
Eso no quita que cada familia y costumbres acomoden su formas y necesidades.. yo arme la mia.. a base de mi estructura y relaciones y edades que tengo en mi casa... al de 2 años y medio, los juguetes si no los levanta pues que no se queje si quedan tirados jajaja
a la de 9 si su pieza es un desorden porque jugo y desacomodo todo pues que la acomode sino a dormir asi como quedo.. y asi todos entienden que Yo no soy solo la que tiene la obligacion de ordenarles sino de cooperar y tener la casa lo mejor posible..

Que tema... besotes..

Afuña dijo...

Que bonito lo has dicho, Alfonso! LA corresponsabilidad de las tareas domésticas es fundamental para tener una sociedad más justa e igualitaria. Pero es que además, a los hombres nos hace mucho más completos, mejores personas. Entre todos nos tenemos que concienciar de que ése es el único camino.
Un abrazo, amigo.
Sergio

Mario dijo...

Bonita historia la que hoy nos has contado, Alfonso. No podrías haber narrado mejor tu historia personal.
Seguro que mantendrás el Palacio como los chorros del oro, seguirás siendo un Marqués distinguido, la abeja ser repondrá pero no volverá a sus quehaceres porque para entonces, habréis encontrado servidumbre que mantenga el Palacio y a todos sus miembros.
Estoy seguro que el Marqués, la abeja y el Rey, volverán pronto a ser un equipo unido, sano y feliz.

De corazón.