28 enero, 2009

La vergüenza.


Una de las cosas que hace sufrir a los enfermos, aparte de la enfermedad en sí, es la vergüenza que pasan cuando tienen una dependencia excesiva que les impide valerse por sí mismos para realizar las necesidades personales más elementales.

Esto me hace pensar ¿sirve la vergüenza para algo?

Soy más partidario de creer que la vergüenza es una conducta adquirida, aunque tengo mis dudas, porque en perros he notado una conducta parecida a la nuestra, en situaciones de vergüenza, donde el perro, por ejemplo cuando ha hecho algo que sabe que está mal, te evita y no te mira a los ojos.

Pero ¿para qué sirve? ¿cómo protección?

La vergüenza puede venir de dos tipos distintos: la física o la mental.

La física va relacionada con la desnudez o con algún defecto físico. Te puede dar vergüenza el ser bizco o te puede dar vergüenza que te ven desnudo.

En los tiempos en que fui atrapado durante un año nada más – gracias a Dios – por una secta católica de cuyo nombre no quiero acordarme – con 19 años, la obsesión por la pureza y la desnudez estaba a la orden del día. Me prohibían que me viera alguien desnudo, y también, que me viera yo a mi mismo, para no caer en tentación. Esa obsesión creo que es enfermiza. Me liberé menos mal. Hoy soy vergonzoso con mi familia, quizás porque ahí fue donde adquirí la conducta, pero si me tengo que bañar desnudo en una playa, me importa un pito, la verdad.

Entonces, ¿para qué sirve la vergüenza? Para crearnos problemas nada más.

Conozco el caso de un chico, que tuvo un problema en sus genitales y por vergüenza, no se lo contó a sus padres. Cuando éstos lo supieron ya era tarde, y hoy, no puede tener hijos.

También por vergüenza hay personas que lo pasan rematadamente mal cuando van al médico, y me acuerdo especialmente de muchas mujeres, cuando van al ginecólogo, y este es varón.

Y luego el caso que comentaba al principio, cuando necesitas que te bañen, que te limpien, por estar impedido.

De la vergüenza mental, ya hablaré en otra ocasión.

Y tú ¿eres vergonzoso/a?

10 comentarios:

Laura dijo...

¿Vergonzosa yo? en lo físico te aseguro que nada en absoluto, siempre he dicho que sufre más el que ve que el que enseña... no tengo pudor en ese sentido, es mi cuerpo con todas sus virtudes y sus defectos...y ni siquiera en el caso que apuntas de la visita la ginecólogo, es un trabajo como otro cualquiera y una parte del cuerpo como otra cualquiera, igual que cuando el oculista te mira a los ojos... lo mismo me da que me da lo mismo.
Distinta es la otra vergüenza que a veces sí que me hacen sentir algunas personas: vergüenza ajena... ayer estuve en dos plenos municipales y la sentí...
otra es la que yo llamo "vergüenza torera" o pundonor, hay cosas que no se pueden permitir, sobre todo a quienes no la tienen, véase también el apartado de "sinvergüenzas"...
Si, da para otra entrada amigo... para todo un ensayo sobre la vergüenza.

emeve dijo...

yo no sé...
pero una pesadilla recurrente era que yo estaba en el baño haciendo mis huamans necesidades y de pronto se abría la puerta y me veían ahí... siendo humanamente necesitada...

y no sé, pero hasta la fecha no puedo hacer las referidas ocupaciones cuando hay gente cerca... y dale... a lo mejor de viejita me da una de esas cosas raras al colon...

pero te juro que no lo puedo evitar...

Nerina Thomas dijo...

Soy pudorosa, no vergonzosa. Son los patrones con que hemos sido educados amigo, es eso.
Tenle paciencia, se que cuentas con ella y por ello aunque te pese, se que la aceptas.
Fuerza, que todo pasa.
El amor que le tienes te permite hacerlo.
Un abrazo lleno de luz y energía.

Agata dijo...

Yo soy una "sinvergüenza"...qué quieres que te diga.No,me da una vergüenza enorme cuando alguien me halaga.¿Será la falta de costumbre?Hablaré con mi psicólogo...

Ruth dijo...

¡Buenos días!

Estoy con Nerina, hemos crecido en unos patrones, cuyos pre-juicios nos han hecho ser vergonzosos, o demasiado pudorosos, nos hace avergonzarnos en según que ocasiones, en según que momentos, lo que no puedo evitar es sentir vergüenza ante la presencia de un chico guapo. ¿A ti no te ocurre?
Un abrazote amigo, y seguiré pensando en que cosas mas siento vergüenza que creo no son pocas, si el tiempo me deja luego retorno.

P Vázquez "ORIENTADOR" dijo...

En mi casa no hay ningún cerrojo, Pero me avergüenzo de otras cosas: del que se enriquece a costa de los demás, de los salvadores a la fuerza, de los violadores y abusadores, de los empresarios que pagan menos a la mujer que al hombre...de muchas cosas.

cynthia dijo...

Verguenza no, la vas perdiendo a medida que vas creciendo y entendiendo y razonando.. si reconozco ser pudorosa... que es otra cosa...
pero en rasgos generales soy bastatne abierta y mandada al que le guste bien y al que no tambien...

besos muchos.. cariños.

Satie dijo...

Curiosa reflexión sobre la vergüenza, obviamente si la tenemos en nuestro repertorio de conductas, es porque cumple una función social evolutiva, si no no existiría.

María dijo...

Yo soy vergonzosa para todo, no hay quién me cambie, ni aunque tenga ochenta años, se tienen esos genes y no hay nada que hacer, lo llevo en la sangre.

Feliz tarde.

Colo dijo...

Mmmm tengo un poco de vergüenza a veces... pero eso no impide que me desenvuelva "normalmente"

Ahora, como dijo alguien aquí, la verguenza ajena me molesta muchas veces... Todo un tema... O eso es impotencia por no poder cambiarlo?

Da para conversar horas el tema...

Besos