18 enero, 2009

Ganarás la batalla.


¿Quién soy yo en esta batalla de campos de carbón y nieve?
Quizás una fuerte torre, alta, aunque sin enojar a Dios como la de Babel. Desde la que pudiera verte cada instante. Distinguir tu figura pequeña en el horizonte. Avistarte. Ser tu referencia en la lejanía para hacerte saber que tienes aquí la puerta levadiza, que se abrirá siempre ante ti para guarecerte, para defenderte. Ser fortaleza cobriza inderribable.
¿Caballo? De tierra. De mar. De saltos o de baile. Para galopar, trotar, o simplemente, esperar tu trozo de azúcar. ¡Sería capaz de saltar los innumerables obstáculos que seguró tendré en mi camino contigo. Vengo de otras tierras, de saltar sobre la vega, la hierba y el fango. Vengo con mis lomos preparados, para soportar tu cuerpo, noble jinete, y llevarte por todos los caminos que conduzcan a la libertad.
¿O seré el elefante? Ese elefante de marfil con caras ropas que precede a las caravanas que vienen del Oriente. Para anunciarles que llegas tú, el vencedor, el dueño de todas las cosas. Sin prisas, sin pausas.
Podria partir mi sexo y convertirme en Reina. Robarle el alma a alguna drag queen, transpirar sus tesoros y entregarte sus risas, sus comicidades, sus exageraciones, y su fortaleza ante tanto sufrimiento llenos de insultos, contrariedades, discriminaciones y adversidad.
O simplemente, buscar en mí aquella parte de mujer que me quede, porque algo debemos llevar, nacimos de mujer, y es imposible, que ninguna molécula se viniera arrastrada en nuestra piel...
Podría ser Reina por ti, tener la fuerza para poder llegar a todos los rincones del campo y ser temible.
No podría ser Rey. Porque Rey, eres tú. A paso lento, de salto en salto, sin alejarte, eres quien gana siempre esta batalla.
Siempre en jaque. A veces en mate. Pero no importa. Estoy aquí contigo, a tu lado.
Me puedo partir en mil peones aunque en ello me vaya la vida. Pero si la pierdo, nunca será tan dolorosa como verte perder a ti una batalla.
Tú eres el centro y yo, tu pequeño ejército de amor. Ganaste. Me ganaste, y por eso, porque eres fuerte, estratega y constante. Ganarás. Claro que ganarás la batalla.


9 comentarios:

Miguelo dijo...

o tu eres muy pequeño o esas fichas son muy grandes... ;)

yoyoyo dijo...

me he pasado la mañana oyendo a Mecano de fondo aunque esta canción en concreto no estaba en la lista de reproducción. Buen escrito Alfonso, muy emotivo.

Ruth dijo...

¡Buenas tardes Alfonso!
Que bonita entrada, de que manera distinta pero muy cercana para seguir teniendo: Claro que ganarás la batalla.
Siempre la victoria será suya de eso no me queda ninguna duda.
Un abrazote amigo mio.

Nerina Thomas dijo...

Eres " el sostén",LA FORTALEZA".
Eres tu!!!
Qué más pedir?
El amor es asi, se siente, se recibe, " se da" como tu lo haces. Estoy y estamos todos orgullosos de aquel amigo bloggero de Jerez!!!
De ti!! un abrazo lleno de energía.

§♫*€lisa*♫§ dijo...

genial!!!

cuando mi hijo era pequeño le enseñé a jugar ajedrez y fue todo un hallazgo
hoy el alumno le gana lejos a su profe


muakis de luz

El Peregrino Ruso dijo...

Me ha encantado el post pareces que hoy en mi estado interior has escrito para mi. Gracias Alfonso

Juan José López JARILLO dijo...

Las fichas,efectivamente, son MUY grandes y nosotros somos muy pequeños,pero...mucha gente pequeña haciendo muchas cosas pequeñas en muchos sitios pequeños...si podemos ganar la partida.

Un Cordial saludos para TODOS (sin exepción) los lectores de este blog ( que dichol sea de paso..leo regularmente)

JUAN JOSE

pati dijo...

Si alguien me hablase con estas palabras, yo lucharía con todas mis fuerzas por dar jaque mate a lo que quiera que se me ponga por delante. Te lo aseguro.

No creo que después de esto puedas superarte, Alfonso, pero si es así yo te doy mi más sincera enhorabuena... Personas como tú, pocas. Muy pocas.

Un fuerte abrazo :)

pati dijo...

Si alguien me hablase con estas palabras, yo lucharía con todas mis fuerzas por dar jaque mate a lo que quiera que se me ponga por delante. Te lo aseguro.

No creo que, después de esto, puedas superarte, Alfonso, pero si es así yo te doy mi más sincera enhorabuena... Personas como tú, pocas. Muy pocas.

Un fuerte abrazo :)