15 enero, 2009

Amando religiosamente.



Siempre he pensado que los humanos hemos tenido mucha suerte a la hora de evolucionar. Desaparecieron los dinosaurios antes que nosotros, con lo cual tuvimos la vida mucho más fácil, aunque Hollywood se haya empeñado en engañarnos haciendo películas de hombres y dinosaurios, dando mamporrazos los unos, y comiéndonos, los otros.

De pequeño, uno de mis juguetes favoritos era una lupa. Por tener, la inmensa suerte de haber podido vivir en el campo, pude conocer de cerca los insectos. Me acercaba a ellos (a los que podía, claro) y los miraba con la lente. Y pensaba. Anda que si la hormiga ésta que veo por la lupa, en vez de pesar menos de un gramo, fuera como mi perro por ejemplo, anda que íbamos a ser felices los humanos.

Los insectos son aterradores. De verdad. Si los miras con aumentos, son auténticos monstruos. No les tengo miedo, pero si reconozco que una abeja me pone nervioso, no por ella, sino por el picotazo. Entré una vez en una colmena, y aunque me garantizaban que no hacían nada, uno no deja de sudar fríamente cuando se te posan encima unas pocas.

Pero quién ganaba el premio al terror de pequeño, se ponía junto a mi ventana. Entre las macetas.
Era ella. La Santa Teresa. La Mantis religiosa. No hacía falta la lupa, porque ya se veía grande. Y si luego, se la ponías, te dabas cuenta de que estabas delante de un alienígena. Monstruoso. Su postura orante. Sus patas aserradas. Sus garras. Su boca esperando comer.

Existía la falsa leyenda, que mi madre se encargó de inocularme de que la Santa Teresa es venenosa. Por eso, acrecentaba el miedo. Pero no, no lo es.

Una vez en el instituto hicimos un insectario, y tuvimos que recoger toda clases de bichitos para clasificarlos. Hoy no lo hubiera hecho, porque había que meterlos vivos en alcohol y luego clavarlos con un alfiler en un cartón. Hoy, con la fotografía digital, no hace falta matar nada.

Tuve que recoger una Mantis, pero como en mi jardín habían tantas, cogí unas pocas.

Las metí en un tarro de mermelada, le hice unos agujeritos para que respiraran y al día siguiente me las llevé para el Instituto.

Bueno, me llevé sus cadáveres descuartizados. Se habían comido unas a otras. Yo no sabía distinguir macho de la hembra. Pero por lo visto, durante el acto, que suele durar dos horas, si están en cautiverio, lo más normal es que la hembra le arranque la cabeza al macho.

Ummm. Me quedé a cuadros. A partir de entonces, le tuve miedo ya no a la mantis, si no a los abrazos, a esos que te aprietan, que no te dejan respirar. ¿No has pensando nunca al hacer el amor, que tu pareja te puede arrancar la cabeza de un mordisco?

Pues yo de ti no me fíaría. Obsérvala. Suelen estar quietas. Actitud piadosa. Cara de buena gente. No se mueven. Parecen que no te ven. Hasta exóticas parecen. Bonitas. Te abrazan y cuando te confías: Zas. Como Ana Bolena. Eso sí, en pleno éxtasis de amor.



16 comentarios:

Nacho G.Hontoria dijo...

Yo cuando era pequeñito y vivía en un lugar donde todavía se podía pasear por el campo hoy devorado por el ladrillo, salía con mis amigos o mi padre y con una pajita seca de estas que había por el campo y un poco de agua, esperábamos a que los grillos salieran de su madriguera para atraparlos.
Una vez estaban en mi poder, les metía también en un tarro de mermelada y después les construía una casita con los "Tacos de Lego". Les ponía sus ventanitas (pequeñas, para que no se escaparan, claro) sus habitáculos y les echaba comida para que no perecieran de inanición. Sin embargo, cuál fue mi sorpresa cuando una vez me encontré a unos cuantos sin cabeza mientras que otro pululaba a sus anchas por el recipiente.
Tiempo más tarde que las hembras también arrancan la cabeza de los machos. Qué curiosa esta costumbre ¿Verdad?

octubre-rojo dijo...

me ha gustado mucho el post, solo difiero en una cosa en cuando dices que el hombre ha evolucionado sobre los animales yo no lo tendria tan claro un saludo.

Nerina Thomas dijo...

Muy buen post. Interesante, a mi nunca me llamaron loa atención sabes!!Tampoco les tengo miedo y gracias por seguir instruyéndome.
Un lujo tenerte entre mis amigos bloggeros. Mi cariño

P Vázquez "ORIENTADOR" dijo...

Hacen unos nidos de una especie de espuma que se seca con los huevos en el interior: mi madre los llama "simbuscalos" dice que curan el dolor de muelas, en el bolsillo, las pequeñas ya cuando nacen son cazadoras natas.
Muy bueno Alfonso.

Maria del Sur dijo...

Hombre! pero eso si nos dejas en cautiverio...
te jodes por cortarnos las alas

Ahora, fuera de broma, tenes razon...si fueran mas grandes...hay pobres de nosotros...
En realidad ya se habria inventado mesas de patas de hormiga...
y cosas asi...viste q el humano...es tan humano

ahora, como viste me gustan los animales y respeto a toda la naturaleza...
pero siempre me intrigo mucho el comportamiento animal...
y ver la reaccion que toman cuando las encerras...fue interesante como experiencia...
me parece mejor q lo del alcohol...
no se, aprendes de su comportamiento
tan distinto al nuestro...
si tan distinto dije! porque yo no saco la cabeza a nadie...por lo menos no fisicamente...jeje

un abrazo

mara y cuyá dijo...

hola Alfonso, Nerina me habló de ti y he venido a conocerte.
Sabes que nací en un pueblo que se llama Santa Teresa? Y unas santas las que nacimos ahí. No nos comemos a nadie, ni mucho menos al macho, que yo feliz de ser mujer y disfrutarlos, claro que dos horas, ahí no pongo ni mis propias manos en el fuego. Lo que hacíamos con mis primos allá era unos canutos con las hojas del maíz y le silbábamos a las arañas cuando veíamos una tela entre los ladrillos. Ahí salían ellas y nos lanzábamos a correr muertos de miedo. Será en penitencia que me ha quedado el terror por las arañas. Pero las mantis, tan bonitas, tan estilizadas y morir de amor...es la mejor manera. Un saludo cariñoso desde la orilla de Paraná

pati dijo...

Comparto contigo esa fobia de los insectos.
En cuanto a los abrazos.... incluso los que ahogan son deliciosos ;)

Que tengas un buen fin de semana, Alfonso.
Un abrazo (desahogado!) :)

Agata dijo...

Quita,quita...¿Cómo voy a pensar que me va a arrancar la cabeza?
Yo en mi blog quejándome de que a la gente le cuesta decir HOLA y tú dando motivos para que no hagan el amor.Desde luego,desde luego.Y encima cuando el fin de semana está ahí...Ojú.Nada,yo hago parada de pensamiento y me relajo.

Alfonso dijo...

NACHO, ya veo que has tenido experiencias similares a las mías, ya contaré mis inventos y los padecimientos del reino animal conmigo.
OCTUBRE ROJO, no sé si me habré explicado mal, me refería a que el hombre evolucionó, entre otras cosas, porque otras especies depredadoras desaparecieron.
NERINA, valiente :)
ORIENTADOR, sí, yo también conozco esas esponjitas de huevos, y es verdad lo del dolor de muelas, la costumbre, no que sea eficaz, al igual que los frutos de los cipreses, las piñitas redonditas.
MARIA DEL SUR, el mundo de los insectos es fascinante, para mí, como si fueran extraterrestres, no se parecen en nada a nosotros.
MARA Y CUYA, gracias por venir. Me alegro mucho. Hace muchos años conocí por internet a un joven de Paraná, y desde entonces, esa tierra y ese río, forman parte de mi vida cotidiana, lo conozco como al Guadalquivir aunque no lo haya visto nunca. Bendita tierra la vuestra. Algún día iré.
PATI, gracias, por el abrazo no constrictor jejej
AGATA, no digo que no se haga el a mor, sólo que se tomen... precauciones jeje

Agata dijo...

¿Hay que ponerse casco,cariño?

Alfonso dijo...

Con un collarín de hojalata, puede bastar ¿no? jj

Gracia dijo...

Vaya! La historia del bote de mermelada me ha impresionado... Menudo disgusto te llevarías! Siempre es la hembra de la mantis la que se come al macho, pero hay varias formas de verlo. La Naturaleza es sabia y si ocurre no es por puro canibalismo sino porque parece ser que el hecho de que el macho sea devorado incrementa su posibilidad de inseminar a la hembra y transmitir sus genes a la descendencia. Es como un sacrificio, solo los machos "más valientes" se acercan a las hembras y por tanto son esos genes los que pasarán a la siguiente generación.
Me ha alegrado mucho que hayas comentado lo de los humanos y dinosaurios en las películas, porque no te lo vas a creer pero hay muchísima gente que se cree que de verdad coincidieron en el tiempo. Madre mía!
Por cierto, has probado a mirar con lupa un jersey de lana? Es genial, es como si te adentrarás en un bosque de hierbas gigantes, enredadas unas con otras... da hasta miedo!

Rukaegos dijo...

Bonita entrada, Alfonso.

Supongo que no es necesario tener a la mantis entre nuestros pánicos irracionales para que nos resulten algo complicados los abrazos. En mi caso, supongo que siempre he sido un tanto tímido y en mi familia nunca se ha sido demasiado efusivo, así que un abrazo, hasta un roce, hace que sienta que están invadiendo mi terreno. Imagina las complicaciones que me ha traído a la hora de ligar jajaja, ya que me ha convertido en casi incapaz en dar el primer paso.

En cualquier caso, para que el amor te destruya, no hace falta que tu pareja-mantis te devore la cabeza. Seguro que todos hemos muerto alguna vez destrozados cuando nos han dejado, de una manera o de otra, de nuevo solos.

§♫*€lisa*♫§ dijo...

las mantis son relamente ET disfrazados , son frías y calculadoras
se comen a sus machos copulativos y más encima se hacen las santurronas jajajaja

pero de una cosa estoy segura
los insectos heredarán la tierra:)

Miguelo dijo...

eres el bloggero mas prolifico q conozco jejeje q cantidad de post publicas :)

cynthia dijo...

Todo crece. todo se transforma todo evoluciona... la vida.. sus colores sus sentires.. todo.. que mas que menos no lo se... pero todo gira y se modifica

besos.