07 noviembre, 2008

Siguen los ecos de las coronas.


Y no los de la Reina Sofía. Sino los de la Virgen del Valle. Menos mal. Me creía yo que eramos pocos los que consideramos este acto como un verdadero disparate desde el punto de vista evangélico y de referencia de la pobreza de María, la madre de Jesús.


Francisco Reinoso escribe en su blog:



Que lejos de esa mujer santa, que fue a visitar a su prima Isabel, también embarazada, y cantó el Magníficat, relatado por Lucas en su capítulo 1! Comienza así: "Magnificat anima mea Dominum …".
Mas adelante María expresa que "Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos". Sinceramente, con todo el respeto ante los sentimientos de las personas, y considerando que no soy mejor que el menor de ellos, creo que es un dispendio tanta exaltación, tanto ver a María sobre todo como Reina, tanto gozo por las liturgias grandilocuentes, tanta justificación con las míseras bolsas de caridad a los mas pobres y necesitados.


Puedes seguir leyendo en su blog.

1 comentario:

Laura dijo...

Leí lo de Paco en el periódico...me parece, me sigue pareciendo el tipo VALIENTE que conocí hace muchos años...