21 noviembre, 2008

Quédate conmigo esta noche. Tenemos cine gratis.



Vente conmigo esta noche al cine. ¿Te vienes? Vámonos a un sitio apartado, donde las luces innecesarias de la ciudad que es incapaz de verse a sí misma, alumbran a la nada.
Vente conmigo, siéntate aquí a mi lado, y miremos hacia arriba.
Está ahí nuestra película, para nosotros, desde tiempos inmemorables. Abrázate a mí que hace frío, y vamos a viajar por el espacio con la ilusión de los niños que aún quedan dentro de nosotros.
Son frías y azules. Allí en el alto, en la bóveda celeste acaban de salir.
Por el mismo sitio donde el sol salió por la mañana, agarrándose entre las montañas de Málaga, repechando para darnos el calor que nos mantiene vivos, allí encima, donde la noche con su gran acomodador nos ha construido la mejor pantalla tres de, allí están las protagonistas de nuestro cine de hoy.
Siete estrellas que fueron siete palomas que fueron siete ninfas que fueron siete amores.
Maya, la madre de Hermes, Celeno, Alcíone, Electra, Estérope, Táigete, y Mérope.
Aparecieron en el cielo cuando en la tierra habitaban los dinosaurios. Desde entonces, vieron desde allí lo alto, como la Pangea se cuarteaba para parir nuestras tierras, como se abría para sostener nuestros mares, y como exhalaba sus gases para darnos la atmósfera.
Vieron estas siete estrellas, dentro del Toro, como algo cambió el color de la Tierra.
Se asustaron cuando la gran piedra cayó en el Golfo de México, y el planeta azul se volvió negro.
Pero volvieron a ver como las cosas se movían por sí mismas, se juntaban, se multiplicaban.
Y vieron animales en las aguas, que salieron de la orilla para arrastrase entre las plantas.
Un día, uno de ellos, en África, levantó la mirada hacia arriba y se puso de pie.
Abrázate conmigo, porque ellas nos vieron nacer.
Hoy somos nosotros, lo que, con conciencia, sabemos que no son simples estrellas. Que son nuestras vigías, nuestras compañeras de viaje en esta pantalla de cine gigante que es nuestro universo.
Para qué queremos palomitas, para qué queremos que nos cobren, si la gran maravilla la tenemos al alcance de nuestros ojos. Seamos ricos o pobres. Vivamos donde vivamos.
El universo es nuestro y nosotros formamos parte de él.
Quédate conmigo esta noche, pero no para dormir. Sino para estar juntos y amar este cielo estrellado, que observándolo, conociendo sus historias y admirando su belleza, nos hace día a día, noche a noche, cada vez más humanos.


13 comentarios:

Nacho G.Hontoria dijo...

A ver qué vas a hacer en los sitios oscuros eh!

Satie dijo...

Te saliste con el post ¿querías uno de las pléyades? y al final lo escribiste

Ruth dijo...

Gracias Alfonso, tremenda entrada, cuanto me gusta poder perderme de vez en cuando entre ese millón de millones de estrellas que por las noches divisamos en el cielo. Preciosa entrada, un abrazote

Ana dijo...

Siempre me ha gustado mirar las estrellas y la verdad que aquellos que las conoceis y sois capaces de llamarlas por su nombre me dais mucha envidia

Mario dijo...

Tengo un fantástico recuerdo, de ir a pasar un fin de semana a la isla de La Graciosa con unos amigos.
Tumbados en la orilla del mar, en plena noche, uno de mis amigos amante de la astrología, nos contó todo lo que se veía en el cielo en esa noche.
Es un recuerdo que jamás pude olvidar. Me pareció precioso. Y a la vez me di cuenta de lo ignorante que soy con respecto a los astros...

Maria del Sur dijo...

Es un buen espectaculo y q no entiende de fronteras, lastima q vos y yo no podamos compartirlo, por ejemplo...
pero nos lo prestamos
un ratito cada uno

¸.•*♥¸.Angy¸.•*♥¸. dijo...

Alfonso...Me fascina la forma que tienes de recrear una noche de pasión, y la exquisita maestría de enmarcarla en ese mágico cuadro estelar… ¡Me encantó!

Un cálido saludo

Angy

Cat's dijo...

Si por un momento cada uno fuese consciente de tanta belleza que nos rodea, y que no nos sale dinero, ni tampoco entiende de crisis....joder...distinto sería todo, verdad? por lo menos este planeta estaría lleno de hombres sensibles. Muak!

MABANA dijo...

Que lindo texto, me hiciste sentir que he estoy perdiendo tanto al no poder disfrutar tan asi, como lo descrbes tan maravillosamente tu...

saludisimos

Laura dijo...

... y no solo mi ignorancia supina ante la inmensidad del Universo, sino la comprensión de lo pequeña que soy, de lo vulnerable, de lo trascendente...

Laura dijo...

... y no solo mi ignorancia supina ante la inmensidad del Universo, sino la comprensión de lo pequeña que soy, de lo vulnerable, de lo trascendente...

Ana Belio dijo...

Las estrellas son como los amigos, no siempre se ven, pero siempre están ahí.

Bs.

Nerina Thomas dijo...

Amo detenerme a observar las estrellas. Este sabado casi amanecí en el parque de la casa de mi hijo, a las afueras de Rosario en su nido. Se llenaron mis ojos de tanta belleza y mi imaginación me llevó a alturas incalculables.
Gracias. Es habitual en mí mirar hacia arriba.