16 noviembre, 2008

Presencias


Días después de estrenar mi nueva vivienda, me quedé dormido en el sofá, por la noche, viendo la televisión. Me di la vuelta sin darme cuenta, y empecé a dormir, tendido a lo largo, mirando hacia el respaldo.
Escuché el bip bip imperceptible de las señales horarias del reloj.
Las dos de la madrugada.
Abrí los ojos. La luz del foco de pie continuaba encendida en penumbra, y sólo podía ver el respaldo azul del butacón.
Entonces fue cuando noté la presencia. Estaba sentado – quién o quienes fueran – detrás de mí, en el otro sofá.
Cerré los ojos, y los volví a abrir. Seguía notando que estaban allí, en silencio.
Y de golpe, me volví. En el sofá contiguo, había una señora, con dos niños pequeños, de unos cuatro o cinco años de edad. Y dijo: ¡Cuidado, que nos ve!
Se levantaron y se fueron por el gran espejo que tengo en el salón.
Me di cuenta de tenía que haber sido un sueño. No tuve miedo, la mujer y los niños parecían buenas personas, y que estaban allí, velando mi sueño. Así, que no le eché más cuenta, y pensé en eso, en que era un sueño.
Pero noto las presencias.
En Jerez, hay un sitio por detrás de la Cartuja y pegado al río Guadalete, donde siento una gran carga. Carga de muchas personas que un día allí gritaron y sufrieron. Es un sitio oscuro, con mucha vegetación, donde el verde a veces se convierte en negro.
Dicen que pudo ser allí uno de los sitios de las antiguas batallas entre moros y cristianos.
A veces, por allí, aparecen cadáveres de ciudadanos sin nombres, cuyos cuerpos van a parar a ese río del olvido, para que los asesinos queden impunes.
Cuando pasen por allí, por el antiguo puente de Cartuja, camino de Medina Sidonia, miren al río, hacia la derecha, y notarán lo que os cuento.
Hay otro sitio, un edificio cuyo nombre no voy a desvelar en el centro de Jerez, donde una vez fui invitado a tomar café. Me lo enseñaron, y ya desde el principio no me gustó.
No me gustan las casas antiguas donde al entrar lo primero que ves es un espejo reflejando tu rostro. Subí varias plantas y al llegar a la tercera, pregunté por una escalera que iba junto detrás del ascensor.
Me dijeron que era la escalera del servicio, que ya no se utilizaba. Había una puerta de madera cerrada. ¿Y eso a dónde da? Tiene dicha escalera, que llega al sótano. Y la abrieron. Entonces fue cuando uno de mis acompañantes y yo sentimos el frío helado, antártico, que provenía de las entrañas de la tierra. Y gritos y más gritos de gente encerrada que subía a tropel por la escalera buscando la libertad.
De un portazo, cerramos la puerta y huimos ante los ojos asombrados de los que nos acompañaban hasta llegar a la azotea. Donde nos recuperamos de la taquicardia, e hicimos de tripas, corazón por bajar, por el ascensor, a la puerta de la calle.
Cerca de la Zúa, el antiguo arroyo por donde iban los desechos de la ciudad de Jerez, y que hoy va enterrado bajo tierra, hay una zona oscura bajo un puente, cerca de un cañizal.
Cuando pasas, sientes que no estás solo, que hay lamentos que escapan de la tierra, y que quieren, no llamar tu atención, pero si escapar de una vez por todas de la condena que tienen bajo el suelo. Un día le pregunté a mi padre: ¿allí qué hubo? Mi padre recorrió todas esas tierras de pequeño, y debía saber bien que habría ocurrido allí.
Me dijo: no sé, pero antiguamente, ahí enterraban a las vacas y demás animales que se morían.
Eso era lo que notaba. Presencias. Aunque fueran de animales, porque ellos, a pesar de lo que digan, también tienen alma.
No son fantasmas. Ni espíritus. Son las huellas de personas o animales, que durante una experiencia fuerte, normalmente cercana al sufrimiento, dejan grabado todo lo que sucedió, en los sitios, los paisajes, como si de una banda magnética se tratara.
Yo las noto. Noto esas presencias. Seguro que tú también, ahora que lees esto, puedes sentir, si quitas las interferencias de los ruidos de tu casa, esas presencias como monumento a lo que pasó alguna vez, allí, en el sitio que tú estás ahora, y que una vez, fue otra casa, otra calle. Campo. Habrás recordado ahora al leer esto esa pequeña inquietud que te entra, cuando te quedas en casa a dormir, sólo, sola. Cuando crees - y te ries de ti - que en la penumbra o en la oscuridad de tu sola habitación, hay alguien que no ves, pero que te ve.

Las noto. Noto las presencias. Aunque a veces pienso que no es más que un sueño.
Como aquél que tuve con la mujer y los niños que se escaparon por el espejo.
Sueño del que, por cierto y ahora que lo recuerdo, nunca desperté. Sueño, en el que tú que lees esto, también estás en él.

21 comentarios:

Ana Belio dijo...

La verdad es que a mí, también me han pasado cosas así, me pasó una vez de forma muy intensa en un pueblo de Burgos, y fue al mirar a un bosque que había rodeando el pueblo. Desde luego allí hubo muertos de la guerra de la nuestra, al igual que en el cerro de los Ángeles, precisamente aquí donde vivo en Getafe.

Sí algún día nos conocemos en persona, te contaré más cosas, aisladas, pero...

Bss.

Nadie dijo...

¿Viste la pelíclua "Los otros", en la que trabaja Nicole Kidman? Por un momento, la madre con los hijos de tu relato me hicieron acordar a ella.

Alfonso dijo...

Sí, vi la película. Pero en este caso era una señora mayor, con dos niños. Pero no sé si niño y niña.
La pelí me la compré en dvd, me encantó :)

Sra. Millsssss , qué susto jeje

Alfonso dijo...

Es que lo que cuento Ana, es algo que ocurre mucho, lo que pasa que nadie se te atreve a decirlo a los demás...

MIGUEL ANGEL dijo...

La verdad, Alfonso eres un hombre con mucho sentido de la creatividad. Parece un cuento de ciencia ficción basado en la historia del escritor Stephen king, me parece demasiado real. Lo digo porque yo mismo he tenido experiencias de ese tipo de fenómenos que las tengo olvidadas por temor al desconcierto mental.
Creo que todos hemos sentido alguna vez algo.
En fin, me encantan estas historias...que puedas comparar con experiencias reales.
Un saludo.
Miguel Angel.

Ana dijo...

Alfonso, yo vivo con mis padres y tengo una hermana que vive en un pequeño apartamento cerca de casa, ahora se casa y se muda y me ofreció su apartamento, yo no lo quiero por que en el ve a una niña que se sienta en su cama, voces en la habitación que hace de biblioteca y un largo etcetera, sabes los más divertido que yo antes estudiaba allí y pasaba muchas horas sola en esa casa, ahora no voy ni por recomendación del médico.

Miguelo dijo...

me ha encantado esta entrada!!! pero mucho mucho

Nerina Thomas dijo...

Alfonso!!
Sin duda, cuentas con una gran apertura.Lo importante es que la manejes con cautela. Advierto mirandotu blog todos los días un rato, que sos un gran investigador y me fascina que así lo seas.Te das cuenta de muchas cosas. No todos.
Son señales yestar conectado habla de tu evolución. Que termines bien el domingo y que tengas, un mejor comienzo de semana.

El Peregrino Ruso dijo...

Me ha entrado un poco de cangelo a leer tu entrada, hace poco tuve esa misma sensacion que tu en mi casa.

SOMMER dijo...

Joder Alfonso, ¿un Poltergeist?...

VIVIR dijo...

Gracias a Pepe Contreras he conocido este gran blog... enhorabuena, me gusta, ya no faltaré a su cita... un saludo

VIVIR dijo...

Gracias a Pepe Contreras he conocido este gran blog... enhorabuena, me gusta, ya no faltaré a su cita... un saludo

Cat's dijo...

mmm... podemos hablar de otra cosa que me acojono?

jejje, a mi no me ha pasado algo así directamente, pero sí muchas veces me he sentido "acompañada"...

cynthia dijo...

MMMMM segui detenidamente tu relato.. que increible.. que magico.
gracias por compartir.
besotes.

Thiago dijo...

Alfonso, siempre es un placer leerte aunque sea un tema tan inquietante... La verdad es que el relato de tu visita a la casa antigua trasciende la sensación de percibir otra prsencias y se torna como un cuento de Borges o Lovecrafat.

Yo no he sentido ese terror por las presencias extrañas que puede haber en esos sitios cargados de muerte y dolor. Pero tengo en mi casa la presencia amable de una abuela fantasma, como ya sabrás. Mi abuela se vino con nosotros a Madrid y estuvo 3 años callada sentanda en una mecedora viendo la tele y calcetando, pero ahora no para.... Claro, una fantasma familiar no asusta mucho por mucho qeu hable jajaj

Bezos inquietos de un personaje soñado en la presencia de tu blog.

Satie dijo...

Pero bueno Alf, ¿qué te han dado, es por lo del mes de los difuntos?

Pedro Pablo Perez S dijo...

Un placer haber llegado hasta tu blog.

Un saludo

Alfonso dijo...

Gracias por vuestros comentarios, y gracias a las visitas nuevas... bueno, esto es un cuento lo que pasa que no voy a decir que parte de realidad y de verdad tiene... pero inquieta jeje.
Sommer, porstelgeist no era, porque no se ha movido ningún objeto... todavía jeje

Angie dijo...

pr cierto, que nadie ha dicho nada sobre la canción, una de las mejores canciones de amore de la historia de la música! me encantaaaaaaaaaaa!

Angie dijo...

pr cierto, que nadie ha dicho nada sobre la canción, una de las mejores canciones de amore de la historia de la música! me encantaaaaaaaaaaa!

Angel dijo...

Pues, joer! ¡mira que me ha agarrado el texto! jajaj!
Hasta el final!
Saludos. Angel