12 noviembre, 2008

Orar la vida en tiempos sombríos.

La oración es algo fundamental en la vida del cristiano. Es la manera de ponerse en contacto con Dios. Esto, desde el punto de vista de un agnóstico o ateo, puede parecer inverosímil, pero desde el punto de vista del cristiano, es algo cotidiano y de lo más natural.
La primera oración te la enseñan en tu casa. El padrenuestro. El avemaría. El ángel de mi guarda, etc... que de chicos repetimos como pequeños loritos y con mucha ilusión.
Pero crecemos, y la oración se hace personalizada. Depende lo que las circunstancias de la vida te haya dado, emprenderás un camino dentro de la Iglesia. Fijo. Con tumbos. Derecho, torcido, de miles de formas. O te quedas en el desierto y no eres capaz de escuchar a Dios.
Te puedes encontrar con que te enseñen a rezar el rosario, como un gran papagayo. Pensando que Dios es sordo y que le tienes que repetir mil veces lo mismo - en este caso, a la Virgen - para que se entere. Puede que lo hagas bien, y seas capaz de, a la vez que repites, reflexiones sobre los misterios de la vida de Jesús. El rosario es muy defendido por organizaciones como el Opus Dei o las comunidades neocatecumenales.
Luego, están las oraciones petitorias. Te rezo diez mil padrenuestros, y te pido una gracia. Si me la das, te lo publico en un periódico. Y San Judas, uno de los más damnificados, acaba con la cabeza loca y mirando para el lado, harto de que la gente - buena gente que es lo triste - le confundan con un ídolo de los sioux, en vez de con un santo.
Como digo, hay muchos tipos de oraciones, muy extenso para contarlo aquí.
A mí, la que me va es la oración de gracias y la liberadora. La oración que te tira a la calle, la que te hace ver la injusticia, y la que te aclara, que Dios no está en las nubes, ni Cristo encerrado en una cruz en un templo, sino que está en el de enfrente, en tu prójimo. Y más concretamente en el que sufre. Para ejemplo, el Magnificat de la Virgen María.
Se puede dar gracias a Dios por todo. Pero yo no pido nada, porque creo que Dios no da. Si diera y no diera, sería un dios malévolo, y de ahí las crisis de Fe. De que el Dios banquero no funciona.
Respeto todo tipo de oraciones si están hechas con voluntad y con honradez y se dirigen a Dios con sinceridad. Todas son válidas. Cómo las de las monjas de clausura, que aparentemente, no sirven para nada, pero sirven para mucho.
Pero hay oraciones, Dios mío, que me ponen los pelos de punta. Como ésta que os dejo aquí. Me lo ha pasado un compañero aficionado a las antiguedades. Son oraciones que hacían algunos católicos - mal llamados católicos porque eran de todo, menos cristianos - que le pedían ayuda a Dios para ganar la Guerra Civil. O lo que es lo mismo, que este Dios ayudara a los militares golpistas de Franco a ganar la guerra. Daba igual que se matara. Ya oraríamos por los muertos. Escuchaba el otro día de un cura que decía en aquellos tiempos: Usted ocúpese de sus cuerpos, que ya nosotros nos ocuparemos de sus almas. Nunca pensé que llegará a decirlo, pero hoy me doy cuenta de que sí. De que hay oraciones - y oradores - que se merecen el más absoluto de nuestros desprecios.







Franco bajo palio, como si fuera el Santísimo.




¡OH DIOS Y SEÑOR NUESTRO!

Que bendigas y guíes a nuestro Caudillo en la empresa que le has confiado:
Te rogamos, óyenos.
Que des a nuestros Generales acierto en la estrategia y un ánimo invencible:
Te rogamos, óyenos.
Que infundas en nuestros soldados valor y disciplina en la vida de campaña:
Te rogamos, óyenos.
Que cese cuanto antes la resistencia del enemigo, para que se ahorren vidas y sangre en la pelea:
Te rogamos, óyenos.
Que te dignes mitigar los dolores de los heridos, proveyéndoles de una pronta y eficaz asistencia:
Te rogamos, óyenos.
Que consueles la agonía de nuestros moribundos con la esperanza segura del premio celestial:
Te rogamos, óyenos.
Que muevas a contrición a los que vayan a morir en tu desgracia:
Te rogamos, óyenos.
Que desbarates los ardides y maquinaciones criminales de nuestros enemigos:
Te rogamos, óyenos.
Que, conociendo su error los engañados, se reconcilien con su Dios y su Patria:
Te rogamos, óyenos.
Que se salven las vidas de los ciudadanos inocentes:
Te rogamos, óyenos.
Que te dignes librar a los nuestros que gimen en las cárceles y en los hospitales:
Te rogamos, óyenos.
Que confortes a las familias atribuladas con los consuelos de las cristiana Fe:
Te rogamos, óyenos.
Que, obtenida muy pronto la victoria por nuestras tropas, sean liberadas las ciudades de toda nuestra España.
Que saquemos todos de esta terrible prueba, los frutos de enmienda de costumbres que Tú, Señor, deseas:
Te rogamos, óyenos.
Que, tras el completo triunfo de los que pelean por tu gloria, brille en España la paz de Cristo en el Reino de Cristo:
Te rogamos, óyenos.

Señor, Señor, a tu pueblo, a tu pueblo que espera en Ti, Dios mío. Escucha Señor, nuestras preces. Y lleguen hasta Ti nuestro clamores.
Virgen Santísima del Pilar, auxilio de los cristianos. Ruega por nosotros.
Santiago Apóstol, Patrón de España, Defiéndenos.

Oh dios que acabas con las guerras y destruyes con tu poderosa defensa a los adversarios de los que esperan en Ti: ven en auxilio de tus siervos, que están implorando tu misericordia para que abatida la fuerza de sus enemigos te tributemos sin cesar el homenaje de nuestra gratitud.
Por Jesucristo nuestro Señor, Amén.

Sagrado Corazón de Jesús, reinad en España. Y con más veneración que en otras partes. Tres veces.

El Excmo. Señor Cardenal Primado, se ha dignado conceder 200 días de indulgencia; el Excmo. Señor Arzobispo de Zaragoza, 100 días y los Reverendísimos Obispos de Huesca y Vitoria, 50 días, a todos los fieles que reciten devotamente estas Rogativas.
(con las debidas licencias)
Una peseta el ciento; ocho el millar.
El mensajero del Corazón de Jesús. BILBAO.



3 comentarios:

Matritensis dijo...

Si esta oración la vemos ahora nos resulta estúpida pero tendría su lógica explicación si la ponemos en el contexto histórico en el que fue hecha.

Desde los griegos la gente ha pedido a los dioses protección en las batallas, incluso hoy se hace lo mismo.

Saludos

Nerina Thomas dijo...

Alfonso!! La alegría ha sido mía.No sabes cçomo anhelo conocer Analucía. Ya falta menos, para cumplir mi sueño.Cuento con sangre andaluza.Mi abuela Paca, era Banderas de apellido,su esposo Juan Lozano.El pasaporte en marcha.
Amo la radio,he incursionado en ella y en estos meses de verano, pienso junto a un grupo de almas realizar un nuevo programa arriba de un barco sobre nuestro río.Estoy en ello!!
Un abrazo afectuoso y cuando vuelvo deltrabajo sigo leyendo.

Angel dijo...

Bueno... el tema de la Guerra Civil es bastante delicado. Supongo que la oración de ese clero que era masacrado y asesinado era muy distinta a la realizada en tiempos de paz.
Ya, ya sé que esos ecos ahora nos resultan chirriantes... pero un bando masacrando a la Iglesia supongo que tampoco sería muy agradable para los curas en ese momento.
En fin! tema este muy espinoso y muy duro... y muy complicado opinar sobre el asunto...
En todo caso, ¡mira que era feo el Santísimo de la foto! jajaj! ¡con lo bonitas que son las custodias castellanas! ¿quién tendría esa nefasta idea de poner a Franco bajo Palio?
En fin! anécdotas de la historia. Gracias a dios, ahora todo ha cambiado bastante!
Un saludo. Angel.