01 noviembre, 2008

Entre vivos y muertos.


De verdad, me da mucha rabia. Qué fiesta litúrgica de la Iglesia no termina en negocio. Qué fiesta de nuestra fe, no termina llenando los bolsillos de euros a alguien. Cuánto hace falta una par de latigazos a los mercaderes que se aprovechan de la fe de las pobres gentes para sacarle hasta el último de los cuartos.
Navidad, Semana Santa, fiestas patronales, esta mezcla maldita, y a la que la Iglesia jerárquica no parece estar dispuesta a renunciar, de la cosa civil y la cosa religiosa, da a situaciones tan esperpénticas y anticristianas, como ésta que que celebramos ahora. La de Todos los Santos que la gente confunde con la de los difuntos (que viene al día siguiente).
He ido al cementerio de Jerez en estos días. Y no por mi propia voluntad, sino por llevar a familiares míos. Me dieron las gracias. Pero alguien me preguntó ¿gracias por qué? ¿tú no ibas a venir de todas formas a ver a tu madre?
Pues no, yo no iba a ir a ver a mi madre que falleció hace dos años.
No iba a ir a verla porque mi madre no está allí. En la tumba estarán los huesos, los restos, lo que quede, pero no mi madre.
Mi madre, está dentro mío. En cada recuerdo, en cada vivencia, en todo lo que me enseñó. En cada rincón de mi casa. ¿Pero en una caja, mi madre?
No, por Dios.
Yo soy cristiano, y si lo soy, entre otros muchos motivos, es porque me gustan las cosas alegres. No me gusta el negro, no me gusta el luto y no me fío de las personas que van completamente de negro, porque algo del color - en realidad, el no color - se les pega por dentro.
Yo creo en un Dios que resucitó. Esa es mi fe. Esa es mi clave. Si yo no creyera eso, no creería en nada.
Pero no creo en el Dios que resucita al muerto al uso de un zombie que sale de la tumba. No. Yo creo en la resurreción de las cosas malas. En la fuerza del espíritu que nos da la vida, para luchar, para cambiar las cosas. Para hacer un mundo nuevo.
El Dios en el que creo es un Dios de vivos. No es un Dios de muertos.
Vivo en una tierra apegada a la cultura de la muerte. Una tierra que decía Antonio Gala, es la única que se le ocurre poner a sus mujeres nombres como Dolores o Aflicción. Una tierra que en Semana Santa, se la pasa de procesiones con Cristo muerto, crucificado, torturado, y el día más importante del Cristiano, el Domingo de Resurreción, pasa totalmente del tema, deja a la procesión más sola que la una, y se divierte y celebra la Resurreción matando toros en las calles. Celebrando la Resurrección de Cristo, con la muerte, manda narices.
Pero eso es lo que tenemos.
Y mientras, nuestros responsables eclesiásticos, sin mover un dedo. No enseñan en la catequesis la religión de la alegría. Están más preocupados por dar unas clases de religión que por el contenido liberador de la religión misma. Abandonando las catequesis y los catequistas, en virtud de un poder - falso poder terreno - en las instituciones educativas, para justificar una labor que no existe. Mostrando el rostro de una religión que es mentira. Una religión de penas, muertes, tristezas y miserias. Y eso, sabemos que no es. Así nos va.

15 comentarios:

Mario dijo...

Muchas de estas palabras que tú ahora escribes, deberían de estar colgadas en las entradas de los cementerios.
Afortunadamente, los lutos hoy en día están desapareciendo. Pero antaño, por educación, eran necesarios.
Yo sé que mi madre, por llevar o no el negro, no quiere más o menos a un familiar. Pero... ¿qué haría ella si desde pequeñita ya la vestian de negro por la muerte de su hermana y vivió toda su niñez y juventud vestida de negro?

Hoy, tú y yo sabemos, que no queremos más a nuestra madre por vestirnos de negro. Tu madre siempre irá en ti aunque te pongas esa graciosa camiseta roja de Kukutxumutxu.

Abrazos y feliz día, Alfonso.

Ana dijo...

Mi madre todos los años sube a ponerle flores a mi abuela, es la única que esta enterrada aquí en Zaragoza, el resto de mi familia materna lo esta en Teruel. Ella dice siempre lo mismo que tu subo a llevarle flores a la abuela sabiendo que mi madre no está allí, pero no quiero que nadie piense que de ella no se acuerdan. La hermana de mi madre y única superviviente familiar de 7 hermanos tiene Alzeimer, con lo que mi madre es la única que se acuerda de ella.

Agata dijo...

Eso de los cementerios...De ir a limpiar lápidas y poner flores.De tener que ir por obligación.Que te miran como bicho raro por no ir.Que te critican por ello.Tururú...tururú...Yo respeto a las personas.Vivas o muertas.En vida hago todo lo que tengo que hacer,y a veces,más.Cuando mueren,para mí no están allí.Están en mi corazón,en mis pensamientos,en mis recuerdos,en los lugares donde iba con ellos.En todos los lados menos allí.Ya te acordarás del post que escribí de una tía mía y de la bronca que me echó...Para morirse de pena.

Miguelo dijo...

pues... no se q decirte. que tienes razon, muchas cosas de las q dicen ya las habia pensado yo alguna vez.

saludos

Ruth dijo...

¡Buenos tardes!

Que necesaria entrada, lo triste es que algunos aún sabiendo no quieren entender, otros viendo no ven, pero bueno sí consigues con esta entrada que alguien lo comprenda, merece la pena. Así es la realidad de muchos, confundidos o poco ilusionados por saber la verdad, que Dios no es un Dios muerto, y el que piense que está muerto, equivocado está.
Dice un versículo: Pedir y recibiréis para que vuestro gozo sea cumplido, pero yo digo y recuerdo que también a Dios le gusta que seamos agradecidos, siempre está ahí esperando que de corazón sincero, sin egoísmos la humanidad decida abrirle las puertas de nuestro corazón, pero no esperemos que Dios nos de solamente cuando a nosotros nos interesa y el resto de la vida le demos la espalda.
Me duele cuando muchos le culpan de las cosas malas que le ocurren a un individuo en la vida, pero nunca reconocemos que cuando las cosas nos van bien no nos acordamos de Dios.
Un abarzote y excelente entrada.

Rukaegos dijo...

Un día la Iglesia se dará cuenta de que nació para celebrar la vida y la alegría, no para obsesionarse con la muerte. Puede que ese día llegue y encuentren un camino más acorde con el Evangelio.

Puede que ese día les llegue demasiado tarde, porque ya muchos, la mayoría, nos habremos marchado y no querremos saber nada.

Saluducos

Alfonso dijo...

Es curioso como cada cual vive este día... pero yo creo que en estos tiempos de memorias históricas, conviene como decía Mario, que hagamos un homenaje a todas esas mujeres abuelas nuestras, a las que un día le robamos el color y la condenamos a la pena más absoluta. Se la merecen.

Paquito dijo...

Alfonso explicas tu religiosidad de una manera tan atípica (a lo comúnmente aceptado) que hasta yo mismo creo que voy a volver a la senda de la fé. Lástima que no sea la postura oficial de la iglesia porque sino otro gallo cantaría a la religión cristiana

civilis dijo...

Alfonso, pones mucho sentimiento cuando escribes sobre estos temas, seguro que es porque te duele, porque te llega al alma. Y entiendo perfectamente tu rabia. Pero, ¿qué se puede esperar de la jerarquía de la iglesia? Si dispusiéramos en fila todos los botones de muestra que señalan a una iglesia caduca y ajena a la sociedad, llega de contradicciones y de injusticias, ésta podría ir a la Luna y volver setenta veces siete.
Por ejemplo, aunque no tenga nada que ver con el tema que tocas, la noticia que leo hoy en la prensa: LA IGLESIA NO ADMITE HOMOSEXUALES NI AUNQUE SEAN CASTOS. "Quien tenga una identidad sexual incierta no podrá ser sacerdote" (Público, 1/11/8, pág 27).
Y tan frescos. Si los sacerdotes optan por el celibato, ¿qué más da si son homosexuales o heterosexuales?

Un cordial saludo

María dijo...

Yo he escrito un post en mi blog respecto como lo veo yo, ya que prefiero regalar las flores en vida porque después ¿para qué? nunca lo llegué a comprender de niña y siempre me preguntaba el por qué no se les podía regalar un poema, una canción, etc, y hoy lo que pienso es que, prefiero entregarlas en vida, lo que pasa que es tradición y como todo el mundo lo hace parece que te ven como un bicho raro si no lo hacemos los demás.

Lo que está claro es que este día hacen el agosto los de las flores por la cantidad de ventas que hay de flores.

A las personas que no están en vida se las lleva siempre en el corazón.

Un beso.

Ana Belio dijo...

A mí cuando murió mi padre, me vistieron de negro durante un mes, tenía 14 años, y al mes luché para quitarme ese color.

Lo conseguí y juré que nunca más lo haría, una cosa es que te apetezca ponerte una prenda negra un día y otra que te impongan un color porque se supone está acorde con el dolor que sientes...¿Qué tendrá que ver una cosa con otra?

La verdad es que si se trata de lo establecido, con el catolicismo, hay para dar y tomar.

Bs

Laura dijo...

Si te sirve de consuelo yo no llevo flores a los cementerios...y eso que hay algunos a los que entro por puro placer artístico (vease el de Comillas, por ejemplo, el de Luarca...el de Vielha en el Valle de Arán) pero allí no tengo a ningún familiar. Mis padres viven, por cierto, hoy mi madre ha cumplido 74 años y 74 rosas que le regalo, si, ahora en vida, que se vuelve loca, que le encantan y que distribuye por toda la casa con la alegría de una colegiala...llevarle flores al cementerio y no poderla ver en ese estado de euforia de buscar jarrones para colocar sus flores sería contraproducente para las dos, para ella y para mi...así que no, me niego.
Cuando yo me iba a casar (mi primer matrimonio), mi abuela, que se llamaba igual que yo, o yo igual que ella, me dijo: cuando yo me muera, esta pulsera que lleva mi nombre y que me regaló tu abuelo cuando nos casamos, será para ti porque eres la única nieta que se llama como yo.
Le dije con todo el cariño del mundo: abuelita, si quieres que lleve esa pulsera dámela ahora, mientras estás viva, porque cuando estés muerta no sabrás si la llevo o no, y si lo que quieres con ello es saber que te quiero porque llevo tu pulsera mejor que lo veas por ti misma. Se quitó la pulsera y me la colocó en la mano, desde entonces no me la he quitado jamás y ella vivió muchos más años enseñando orgullosa a todo el mundo aquella esclava de oro con nuestro nombre en mi mano.
Yo no creo en una iglesia que no reconoce que Dios es Amor.

Ana dijo...

Civilis y con permiso de Alfonso, yo no estoy de acuerdo con lo que ha dicho público, no he leido la información con lo que no debía comenetarla. Yo soy católica practicante, catequista, doctora en teología (aunque a muchos les pueda extrañar) y os aseguro que conozco a sacerdotes cuya tendencia sexual no era precisamente la hetero (por cierto no me gusta nada lo de hetero o homo, por Dios somos personas todos). El celibato es el celibato y ya esta, tu tendencia no importa.
Lo cuento por que a veces me sorprendo de los comentarios, quizas yo haya vivido una iglesia más liberal, en la que se habla todo y se intenta comprender y en la que no se juzga al que tienes enfrente.

Alfonso dijo...

Ay, a ver, yo distingo muy bien entre 'iglesias'. Ana da la clave. No es lo mismo educarse en la fe en un centro del Opus que en una parroquia de barrio.
Ni es lo mismo Rouco Varela que la monja que da de comer en el Salvador. (un comedor público de Jerez).
Y en cuanto a lo de los curas homosexuales, como que da para otro post.

Carlos Benítez dijo...

"y no me fío de las personas que van completamente de negro"

Pobres jebis,¡qué te habrán hecho!jaja.

Ahora en serio,de acuerdo con lo que dices y lo de la Semana Santa muy agudo,es algo así como sádico,ver morir a Jesús y pasar de su resurrección.