28 noviembre, 2008

Ecuador.



Cuando llega esta noche, tengo la sensación de haber llegado a la cumbre de la montaña. Escalando desde el lunes, desde esta cima puedo ver las estrellas del viernes.
El cansancio acumulado empieza a disminuir, sólo pensando que ya te queda menos.
Hace 43 años empecé a escalar esta vida que llamamos el mundo, y hoy, en estos días, no sé por qué, me ha dado por pensar que estoy a la mitad. Y no, no estoy en crisis. Pienso que la crisis grave ocurre a los treinta. Cuando dejas de ser joven de golpe y tienes que tomar decisiones que afectarán - y de qué manera - a toda tu vida.
Pero hoy, estoy tranquilo. Creo que he llegado a la cima. En teoría, si vivo lo que dicen que debo vivir en Occidente, me queda la mitad de la vida.
No es que ahora vaya a empezar a ir cuesta abajo. No. No. Los que bajan las montañas no son fracasados, en absoluto. Son héroes, que pudieron resistir.
Cuando veo a los abuelos, valientes, mucho más allá de la mitad de la vida, los admiro. Saben tanto. Las montañas han sido tan altas. Quedan tan lejos las cumbres. Y ahí están en el valle de su vida: con sus caminos recorridos, diciéndonos donde estában los baches, los precipicios.
Hoy he visto a mi padre llorar. Y me di cuenta que a pesar de su traje de explorador gastado, de su aspecto valiente, de las facturas de su largo viaje de 82 años por este mundo redondo, en el fondo todavía conservaba y conserva esa humedad humana que nos rompió en fuente el día que nacimos.
Pero veo a mi padre sin su compañera del alma, mi madre, que un día al bajar de la montaña se quedó para siempre mezclada entre la tierra, el aire y nuestra sangre, y sufro.


Amor: Desde aquí, desde mi cima, tengo el suave tesoro de tu aliento que noto sobre mi nuca. Quiero bajar contigo. Que bajes conmigo. Y llegar a la meta, a la vez. Poder decir: subimos la montaña separados y un día - qué maravilloso y frío día - nos encontramos. Decidimos bajarla juntos. Aquí estamos, los dos, siempre, juntos. Hasta el momento final que no puede ser de otra manera, que el punto más bajo del valle, de la nueva montaña eterna que nos queda por subir.




12 comentarios:

Nerina Thomas dijo...

Aceptar que los ciclos finalizan es aceptar los ciclos de cada uno. Somos seres individuales, cada uno debe vivir sus tiempos.
Hay seres humanos que pierden los padres desde muy niños y continúan el camino trazado guiados por ángeles propios. Tu has disfrutado de ellos, te han apoyado, has crecido con sus ejemplos. Tu mismo lo dices, adelante!!
Sos la continuación de los mismos.
Ser adulto es eso.
No permitas que la nostalgia te visite. Recuerda a los que no están con alegría. Y disfruta a los que aún deben seguir a tu lado.
Los que parten, es porque ya han evolucionado. Aunque cueste tanto entenderlo.
Un abrazo desde tan lejos!!

El Peregrino Ruso dijo...

Me ha encantado el post Alfonso me ha hecho pensar bastante.

Agata dijo...

Jo,me has puesto muy sentimental hoy.Todavía más que ayer.Un beso,guapo.

mia dijo...

Todo un hallazgo

que comulga

con mis noches

con o sin luna...

♥♥♥besos♥♥♥

MIGUEL ANGEL dijo...

Jo, la verdad que quíen lee esto queda sujeto a cuestionarse multitud de preguntas sin una respuesta clara. Lo que si está claro es que todos/as pasamos por estapas o ciclos como dice ahí un compañero bloguero, y que hay que vivir el momento y dejar descansar a los que ya lo han vivido.
En cuanto a la dedicatoria que haces a alguien, comentarte que es un gesto precioso y digno de un ser enamorado.
Un saludo Alfonso.

cynthia dijo...

Leerte es pasear por varias sensaciones.. descubrir el pasar del tiempo y de cada ciclo.. uyyyy yo estoy pasando la de los 30 y pico.. en subida pero dejando ya de ser una niña (:().. pero como tu dices me siento segura entera.. sobre todo cuando veo a mis solcitos y lo que fui construyendo me siento feliz.... puffff y lo que me falta... a vivir.. y disfrutar..

buen fin de semana.. cariños!!

Angie dijo...

Preciosa reflexión! leyéndola, una de las cosas que me vino a la cabeza y que, a veces, se nos olvida, es que lo importante y lo verdaderamente enriquecedor no es la meta, sino el camino que recorres mientras llegas a ella.

Besos. Angie.

Ruth dijo...

Que cosas estas las del corazón, o la de los sentimientos, o vete tu a saber, porque ni tan siquiera yo lo sé. Querido amigo cuanto recordamos a aquellos seres queridos, cuanto valoramos el esfuerzo con el que día a día subían esa montaña, me has hecho meditar profundamente con tu entrada.
Dale un beso a tu padre, bien grandote de mi parte.

Rukaegos dijo...

Que te quede claro que la añada del 65 ha dado los mejores grandes reservas de la historia ... upss

¿se ha notado que yo soy de la misma?

Por cierto, conoces la canción de Alberto Cortez "a partir de mañana": a vivir todavía con más ganas :)

VIVIR dijo...

Alfonso, los humanos tenemos el corazón tan abierto... que nos cabe "to".. y cuando el corazón habla... ¡el nuestro!... hay que echarle de comer aparte... y eso es lo que haces tu de vez en cuando... dejarle manifestarse a su libre albedrio...

Buen fin de semana...

Vive y deja vivir...

Mario dijo...

Yo, hoy hablando con un compañero de trabajo le decía que no sabía si deprimirme o hacer una fiesta, porque me acerco peligrosamente a los 40.
A los 30 me hice la misma pregunta, y terminé haciendo una fiesta. Fue la mejor fiesta de mi vida....

Ana Belio dijo...

Se me ha quedado un nudo en la garganta Alfonso.

Mi madre hace tiempo que también baja la montaña sola, y es ahora cuando se acercan estas fiestas cuando se intensifica ese dolor del que hablas, a pesar de que ya hace más de veinte años.

Un beso.