07 noviembre, 2008

Castidad.


Yo creo, que en realidad, o tienen que estar enfermos o son unos inadaptados. El mantenerse casto, no tener relaciones sexuales con otras personas ni consigo mismos, y el no vivir una relación amorosa voluntariamente no es normal.
Primero, va contra la Ley Natural. "Creced y multiplicaos", dijo el Señor, y por lo pronto, desobedecen este mandado divino. Lo hacen con loables razones: que si sirven a Dios, que si tienen más tiempo, pero no, no, irán al infierno por no cumplir la Ley Divina.
Por otro lado, no tener relaciones sexuales afecta a la personalidad. Tendrán momentos en que no puedan resistir, y en el mejor de los casos acudirán al vicio solitario, con el complejo de culpa que eso les traerá, y en el peor de los casos, reaccionarán con violencia, llegando a extremos como los tristes casos de pederastia conocidos hasta ahora.
El hecho de no amar a otra persona, obligatoriamente, resistiendo a los enamoramientos y las tentaciones, les puede convertir en seres amargados y huraños, que tras una aparente sonrisa, no pararán de hacerle la puñeta a los demás, para compensar ese complejo de infelicidad que les causará la falta de amor.
Creo que se debería de prohibir la castidad. O por lo menos, llamarla de otra forma: enfermedad, desviación. Pero no puede pasar por normal y sano algo que realmente no lo es, y proviene del demonio porque va en contra de Dios mismo.

Obviamente, esto que escribo, no lo pienso, ni estoy de acuerdo en absoluto con ello. Conozco a personas castas, que son tremendamente honestas y válidas para la Iglesia. Conozco a personas, sacerdotes homosexuales, que siendo castos, y siendo ejemplo para muchos sacerdotes heterosexuales, son santos en vida por su trabajo por el Evangelio.
Si escribo esto, es como una técnica de shock contra los homófobos, sobre todos homófobos religiosos o laicos con votos de castidad. A ellos me dirijo.
A los que hacen un daño inmenso a los homosexuales, sobre todo a los sacerdotes, monjas y seminaristas homosexuales, con sus condenas.
Quizás con este texto hayan sufrido un poquito en sus carnes lo que es el odio y la crítica a una conducta que uno vive de manera normal y porque Dios lo ha querido así. Les pido que reflexionen, porque por unos minutos han sufrido ese rechazo del comienzo de este escrito, han sentido, han percibido algo que es mentira, pero que muchas personas, homosexuales, dentro de la Iglesia, sufren, perciben y sienten todos los minutos de su vida como realidad, por esa carencia de amor al prójimo que padecen los católicos homófobos.

9 comentarios:

Cat's dijo...

lamentablmente hay homofobos en toos los ambitos, la amplitud de pensamiento no existe para muchos, e incluso los hay que sobrepasan los limites de la ignorancia...
un beso

Ana dijo...

Alfonso me habías asustado, pero ya veo que ha sido un ejercicio de reflexión.

David Santos Holguín dijo...

El problema del homófobo es que "se siente atacado" y eso es una enfermedad...

Besos

Ruth dijo...

¡Buenos días Alfonso!

Si practicaramos mas el mandamiento de amaos los unos a los otros, veríamos o actuaríamos de manera distinta. debemos cambiar y quien quiera hacer voto de castidad que lo haga, pero aunque yo lo respeto pero no lo comparto, creo que si alguien no puede cumplir con algo, no debe porque ocultar esa actitud, y reconocerlo. No obrar a escondidas de manera contraria a lo que profesa.
Por supuesto deben adpatarse a los tiempos, los principios no se cambian pero si deben cambiar las formas, de la misma manera que se han modernizado, han hecho un anuncio publicitario de la iglesia católica que sale en la tv, deben cambiar otras o varios cosas.
Un abrazote y mucho ánimo.

Angel dijo...

Bueno... es complicado hacer reflexiones sobre la intimidad de las personas, y sobre todo de la intimidad sexual. Ciertamente, no creo que el no ser casto tenga relevancia alguna a efectos religiosos. A mí me da igual que un cura sea o no sea casto. Se puede estar casado y ser buen cura... ser una máquina sexual y ser buen cura. Y también se puede ser casto y ser buen cura.
Lo justo sería permitir que los curas decidieran ejercer su sacerdocio siendo o no siendo castos.
En cuanto a la homofobia... darte toda la razón.
Un saludo. Angel

Agata dijo...

Hay gente(no mucha,afortunadamente) que cuando ven,leen,escuchan a alguien que no comparte las mismas ideas que ellos piensan que los demás están enfermos...A eso le llamo yo ser IDIOTAS.Qué quieres que te diga.Buen post.

Mario dijo...

Me gustó mucho tu reflexión. De los homófobos, creo que ya ni se merecen letras...

María dijo...

Buena reflexión la tuya, yo pienso que no se puede ir en contra de la naturaleza, ni contracorriente, ni en el vivir ni en el sentir, pero que cada cual es libre para hacer lo que más desee.

Un beso.

Ana Belio dijo...

Lo único que has hecho es darles una dosis de su propia medicina.

Genial, Alfonso, me gusta lo que dices y cómo lo dices...

Feliz día.