24 octubre, 2008

Puntualizando sobre la Coronación.


Ante la polémica - esperada, por cierto - que mi opinión sobre la Coronación de la Virgen del Valle de Jerez, escribí hace unos días, creo oportuno puntualizar lo siguiente:


Hace dos años que murió la persona que más quería: María, mi madre. De ella, ya sólo me queda el recuerdo y sus fotografías. Cuando cierro los ojos la vuelvo a ver, y en todos los rincones de mi casa, encuentro su huella. En la cocina, en la ropa, en los muebles. Todo está dispuesto como ella lo utilizaba. Su huella quedó ahí. Luego, están las fotografías. Su imagen que me trae recuerdos de momentos vividos. Tengo una fotografía suya en cada habitación de mi casa. Y esté donde esté, siempre la puedo ver. Su imagen en una fotografía, que no es otra cosa que un papel con tinta, que la representa a ella. El papel es valioso. En el mercado vale 20 céntimos. Para mí tiene un valor incalculable. Pero no es mi madre, es una fotografía que no deja de ser papel.


Hace dos mil años, en el próximo oriente nació otra mujer llamada María, que tuvo una misión especial: parir a Jesucristo. Yo soy cristiano, católico, creo que Jesús es Dios mismo, y por tanto, María, creo que es la Madre de Dios y Madre nuestra. Cuando cierro los ojos la veo. Visitando a Isabel y haciendo saltar a Juan el Bautista dentro del vientre de prima Isabel. La veo huyendo a Egipto para que no mataran a su hijo. La veo pidiéndole ayuda a su hijo en las bodas de Caná. La veo diciendo 'SÍ' al angel Gabriel. La escucho cantando el canto más revolucionario que hizo una mujer en su tiempo:

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes.

Sólo me queda de Ella, que nunca la conocí en persona, como es obvio, sus vivencias, que la vivo a través de la Fe, y sus imágenes. Sus imágenes que no son otra cosa que madera, mármol, piedra, escayola, etc... que la representan a Ella. El material del que está hecho es valioso. Puede costar muy poco dinero desde el plástico, hasta muchísimo si es de oro. Pero yo no valoro sus imágenes en dinero, porque para mí tienen un valor incalculable. Pero esas imágenes de la Virgen María, no son la Virgen María. La representan a Ella. La Virgen María fue asunta al cielo en cuerpo y alma para su gloria. Pero sus imágenes, aún representándola, no dejan de ser material. Divino material, pero material al fin y al cabo.

Soy cofrade, pertenezco a una hermandad, por motivos que son íntimos y que no vienen a cuento. No participo en ella de sus actos porque mi trabajo en la Iglesia va por otro sitio. A cada cuál, Dios le da su carisma, y a mí, como a todos, me ha dado él mío. Yo confío en como se dirige mi hermandad, y en Semana Santa participo en lo que puedo.
Conozco bien el trabajo de las hermandades. No he pretendido criticar en absoluto a la Hermandad del Cristo de la Expiración. Sólo critico el acto de la Coronación.
Por supuesto que las hermandades son mucho más que los pasos en la calle. Claro que ayudan a los demás en las diferentes bolsas de caridad. Claro que tienen muchísimas actividades con juventud, ancianos, etc... Y reconozco la importancia de las hermandades en la Iglesia, porque son las únicas asociaciones que crecen y se mantienen, ante una Iglesia que en los otros terrenos se vacía y se desangra. Pero como católico, tengo derecho a denunciar lo que creo que no es bueno y que perjudica a nuestra Iglesia.

La Iglesia Católica es muy diversa, y se puede trabajar en miles de terrenos. Drogadictos, ancianos, jóvenes, emigrantes, pobres, educación, familias, etc... Se puede uno dedicar también a la vida comtemplativa. Es interminable la lista de tareas.

Yo he elegido trabajar con lo que un sacerdote acertadamente me dijo: con los hermanos heridos. Mi ambiente de trabajo son con las personas rechazadas por la misma Iglesia. Personas, que siendo católicas, por su condición sexual, por su estado civil, por hacer cosas que la Iglesia considera pecado, como el uso del preservativo, por poner un ejemplo, se siente rechazadas. Intento tender puentes. Sujetar a estos hermanos que reniegan de la Madre y Maestra, pero siguen amando a Jesús. Ese es mi trabajo. Es duro. Porque me llevo palos de todos los sitios. Desde la Iglesia misma hasta de los ateos.


Por eso, cuando veo que en la Iglesia se hacen cosas que hacen daño, me sale la experiencia y lo que vivo, y salto en uñas a defenderlo. Como haría cualquiera en defender a los pobres de Etiopía o a los niños de las favelas en Brasil, si su trabajo fuera ese. Cada uno hablámos de lo que nos duele, de lo que vivimos.

Por supuesto, nunca voy a decir con lo que colaboro. Si doy tanto a tanto. Si doy tanta lismona a fulanito, y tanto dinero a menganito. Mi mano derecha no ha de saber lo que hace la izquierda. Además, decir las obras que uno hace, es farisaico. No tiene valor. No se te tendrá en cuentan en el Reino de Dios.

Por eso, sigo si entender ni compartir, que, a pesar de las buenas voluntades, de todas las justificaciones posibles, una hermandad se pueda gastar 80.000 euros en una corona de oro. Para una imagen, ojo, que recuerdo NO es la Virgen misma, sino una representación de ella dedicada al culto divino. No caigamos por Dios, en la idolatría. Entiendo, y lo dije, que es un dinero honrado. Que habrá personas que hayan donado una medalla, ganada con muchísimos esfuerzos para que la talla de la Virgen la lleve en la Corona. Esto tiene un valor inmenso, y es gratamente visto a los ojos de Dios, porque esta persona ha dado de lo que tiene, no de lo que le sobra, como la viuda del Evangelio. Pero esta persona actúa así porque la han educado de esa manera.

Me dirijo a los responsables. A los que conocen el Evangelio, a los que saben lo que hacen. Si somos católicos no podemos consentir un gasto así de excesivo en un Corona, que repito, va a una talla, que representa, QUE NO ES, a la Virgen María. Aunque el dinero sea donado. Aunque el dinero sea honrado. Aunque a la hermandad no le haya costado dinero. Pero es que la mujer del César, aparte de ser honrada, ha de parecerlo. Ya no sólo por el gasto, sino por la visión que le damos a una sociedad, ya harta de algunos comportamientos de la Iglesia, y que con actos como éste, le servimos las críticas en bandeja y con razón.

Pero no digo esto porque me lo invente. Ya lo dejó claro Juan Pablo II en su Encíclica Sollilcitud Rei Socialis, de 1987.

Así, pertenece a la enseñanza y a la praxis más antigua de la Iglesia la convicción de que ella misma, sus ministros y cada uno de sus miembros, están llamados a aliviar la miseria de los que sufren cerca o lejos, no sólo con lo « superfluo », sino con lo « necesario ». Ante los casos de necesidad, no se debe dar preferencia a los adornos superfluos de los templos y a los objetos preciosos del culto divino; al contrario, podría ser obligatorio enajenar estos bienes para dar pan, bebida, vestido y casa a quien carece de ello.
59 Como ya se ha dicho, se nos presenta aquí una « jerarquía de valores » —en el marco del derecho de propiedad— entre el « tener » y el « ser », sobre todo cuando el « tener » de algunos puede ser a expensas del « ser » de tantos otros.
El Papa Pablo VI, en su Encíclica, sigue esta enseñanza, inspirándose en la Constitución pastoral Gaudium et spes.
60 Por mi parte, deseo insistir también sobre su gravedad y urgencia, pidiendo al Señor fuerza para todos los cristianos a fin de poder pasar fielmente a su aplicación práctica.

Más claro, agua. Jesús, nuestro Señor, que era todopoderoso, y podía hacer lo que quisiera, no eligió una corona de oro. La eligió de espinas. No lo olvidemos nunca.

6 comentarios:

Alfonso dijo...

Gracias, Rukaegos, por en tu anterior comentario, hacer referencia a la Encíclica que pongo aquí.

Rukaegos dijo...

Gracias a ti por ser coherente y profético, por generar polémicas aplicando el sentido, la fe y el amor por la justicia.

Sólo espero que los de la ritualidad rimbombante y vacía no te hayan machacado mucho :)

Por cierto, no recuerdo quién fue, de entre los autores de la Patrística, el que escribió esta frase (te diría que San Gregorio Nacianceno, pero no te lo aseguro) que vale para las coronas tb:

"Todo lo que tienes de más mientras tu hermano pasa hambre, como ladrón lo tienes"

Otra frase patrística:

"Todo rico es ladrón o hijo de ladrones"

Que nos hace pensar en qué motivo tendrán la obsesión de tantos cristianos en convertir en ricas a sus imágenes.

Un abrazo

Angel dijo...

Más documentado, imposible.
Mejor dicho, imposible.
¿Está dispuesta nuestra Iglesia a dar efetividad a todos estos textos? Ya! ya sé que eso es difícil... que las obras de arte merecen un respeto y conderación que impiden su libre enajenación.
Pero... ¿no haría bien La Iglesia en ir desprendiéndose de los bienes actuales, de esas nuevas coronas de oro que pretenden poner y que no tienen valor artístico-histórico ninguno?
En fin! Tema complicado éste.
En todo caso, tu comentario está claro, documentado y muy bien expuesto.
Un saludo. Angel.

César dijo...

El trabajo del laico en el mundo es ser profeta, denunciar y anunciar...Me parece consecuente tu postura.

Un abrazo

Ruth dijo...

¡Hola amigo! la verdad que no hay día que no me sorprendas, si mas valoro en ti, es tu sinceridad, me imagino que muchos se habrán manifestado en contra de tus posturas en referencia a la corona de oro, pero aún cuando todos no lo ven, aún cuando todos no lo entienden, tu lo ves, lo entiendes, sabes que haces lo correcto y lo justo.

Nuestra fé es ciega, no podemos ver a consecuencia del pecado, pero que preciosa y bonita es, aunque muchas veces sea dura, sigue hacia adelante, no consientas que las trabas te aflijan y sigue trabajando por aquellos que mas lo necesian, cada uno toma una carga con un colectivo determinado, los discriminados también son mi carga, ahí debemos seguir estando y trabajando.

Un abrazote y mucho ánimo, aunque te zarandeen se que no desfallecerás, se fuerte.

civilis dijo...

Pues a pesar de lo que dices -y hay tantas voces como la tuya- y con más razón que un santo, como ves la coronación no la para nadie, ni dios. Para "ellos" no tienes razón, eres un demonio infiltrado que se hace pasar como cristiano y apostólico, sencillamente porque no piensas igual, y encima, eres consecuente.
Aunque figuro en la base de datos de la Iglesia como bautizado, hace muchos años que me auto excluí, aunque no tengo posibilidad de hacerlo constar. Pero ello no me impide que admire y respete posturas como la tuya y, desde estas modestas líneas, apoyar lo que dices.