23 octubre, 2008

Pasa la vida...












Recuerdo cuando iba al médico, General, que era todos los días hasta los siete años, al antiguo ambulatorio de la Calle José Luis Díez, que en mi inteligencia infantil, antes de que aprendiera el uso de las tildes, era José Luis 10. Al pasar por tu plaza, veía a un señor haciendo fotografías, con una máquina antigua, tapada con una tela, para revelar las fotos.
¡En cuántas fotografías habrás salido! Me decía un compañero, que a pesar de la controversia que tenemos contigo -ya sabes, te quitamos o no - eres el monumento más fotografiado de Jerez, y eras la clásica postal. Hoy, ya no se lleva al uso aquella moda de la tarjeta postal. Las enviamos, en digital, y le regalamos a nuestro destinatario de camino, mil millones de correos de basura.
Pero a lo que voy. Las fotos de la plaza del arenal. No hace mucho, ví una recopilación de fotos antiguas, y veía muchas gentes en la plaza. Gentes en blanco y negro, con vestidos de hace mucho tiempo. Gentes en sepia, gentes que jerezanos y jerezanas como yo, un día pasaron por la plaza por cualquier motivo.
Para ir a trabajar, para buscar trabajo, para ir al médico, para encontrase con el amor de su vida.
Hoy me doy cuenta, de que todas esas personas ya no existen. Que están sus cuerpos en el cementerio de la Merced, que en pocos días convertiremos en una feria. Somos otros los que hoy andamos por el Arenal, y mañana, cuando nosotros no estemos, serán otros los que sigan viendo crecer palmeras, viendo pasar procesiones de Semana Santa, manifestándose por miles de motivos distintos. Y esperando a los nuevos amores de la vida.
Es curioso Jerez. El centro, si lo preguntas, es donde tú estás. Eso dirán. Pero si uno coge el plano de la ciudad, te das cuenta de que el Centro está prácticamente en las afueras.
Uno de los sitios más bonitos, la Alameda Vieja, está a las afueras, no está en el paso. Lo mismo ocurre con la catedral.
Si vas al 'centro' ni ves Alameda ni ves Catedral. Como mucho, plaza Plateros. ¡Pero quien diseñó esta ciudad, Dios mío! Porque ahora quién es el guapo, o la guapa, que cambia esto...
Yo vivo en la zona sur, y tardo desde mi casa a la Alameda Vieja unos quince minutos. Eso sí, luchando contra la gravedad, subiendo por la calle Puerto, la adyacente a las bodegas González Byass. Y muchas veces lo hago, no merece la pena coger ni el coche, por lo caro que te salen los aparcamientos, ni el autobús, por el regalo de viaje turístico que te da Cojetusa, que por un euro y diez centimos, te da la vuelta al mundo.
Pero las personas que viven en San Enrique por ejemplo, si tienen que ir al centro, necesitan una Casa de Postas si quieren llegar andando.
Pero me gusta Jerez, para verla y para vivir. Por la ilógica razón de haber nacido aquí. Pero tiene algo, como Platero, el burrito, no la plaza, tiene algo...
Mientras, tú, impertérrito, encima de tu pedestal, tomas el pulso a una ciudad que permanece mientras que los que la hacemos, llegamos, pasamos y nos vamos.

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