18 octubre, 2008

Cuéntame cómo hemos hecho (hacemos) sufrir.



Leo en la prensa que Cuéntame como pasó, alcanzó la máxima audiencia entre todos los programas del jueves (más de cuatro millones de espectadores, y diez millones en algún momento vieron la serie). Yo lo vi ayer. Lo grabo en vídeo, porque a esa hora yo estoy haciendo Un Punto Azul, mi programa de astronomía, en la radio.
Al igual que hace unos días, en mi blog personal, criticaba el tratamiento de los tópicos andaluces que se hacen a través de la serie, con el programa de ayer hay que quitarse el sombrero.
No sé si los que leéis esto lo habréis visto, pero trató sobre el tema de la homosexualidad, en el año 1976.
Y viéndolo, me he dado cuenta de todas las cosas que han cambiado en España y de las que todavía siguen igual.
El programa tenía dos vertientes. Por un lado, la tragedia del adolescente que descubre que algo le está pasando en su interior, y que le está haciendo sufrir lo indecible. Tanto, que algunos compañeros de instituto se enteran, y le pegan una paliza. A tanto llega la discriminación, que sus padres lo quitan del instituto, y se plantean ‘curarle’ a los usos de la psicología radical conductista de la época, con electroshock.
Carlitos, el protagonista, no se plantea su propia homosexualidad, pero sí hace algo muy importante. Ponerse en la piel de los demás. Carlitos entiende el sufrimiento que puede ocasionar ser homosexual en una sociedad como la suya. También tiene que vivir Carlitos una situación que se da mucho más frecuente de lo que la gente piensa. Que un chiquillo homosexual se enamore de su amigo, al que Carlitos, a sus 16 le cuesta mucho responder, entre otras cosas porque es heterosexual.
Carlitos es ‘acusado’ de ser homosexual.
La reacción de los padres es realista. Antonio, machote y homófobo, no quiere ni soñando que su hijo sea homosexual. Es más, reniega de ellos y dice que en su familia no hay. A lo que su mujer, Mercedes, le recuerda que tiene un primo que sí lo es, algo que Antonio, homófobo, no quiere recordar.
Mercedes, el papel de la madre, genial. Al principio, recibe la noticia triste. Pero no porque su hijo sea homosexual, sino porque sabe lo que le queda por sufrir. Ella es consciente de eso, y le hace un homenaje a las mujeres de España, y del mundo, que ante tanta homofobia, tanto odio y tanto desprecio a sus hijos, hace de su capa un sayo, y está dispuesta a defenderlo por encima de lo que sea.
Por otro lado, Toni, el hermano, ha descubierto en su labor de periodista, que su suegra, mujer de un policía franquista, recibe dinero proveniente del chantaje que la policía del dictador hacía a personas homosexuales públicas. En concreto, la serie pone el dedo en la llaga, al entablar Toni contacto con una de las víctimas: un abogado casado, con seis hijos, y con un crucifijo y una foto de Escrivá de Balaguer en la mesa. Y homosexual.
El papel de los alumnos de la clase de Carlitos se dividen, entre los homófobos y los tolerantes. De hecho, ‘acusan’ a Carlitos de homosexual por haber ayudado al chico homosexual que recibió la paliza.
Y repito ‘acusa’, porque en aquel tiempo, ser homosexual estaba penado por cuatro años de cárcel.
El papel del cura, es dantesco. Y digo que es dantesco, porque es lo único que no ha cambiado en España. Este hombre, el cura de Cuéntame, está obsesionado por el sexo, e ignora totalmente lo que sufren las personas homosexuales, más en aquel tiempo, con cárceles, palizas. Ignora el tremendo daño que hace con sus calificativos, y vive tan lejos del evangelio como Buenos Aires de Pekín.
En fin. Cuéntame mostró ayer una realidad que existía en España hace más de treinta años. Una realidad que ha cambiado mucho. Tanto que hoy los y las homosexuales, gracias al trabajo de muchísimas gentes que se han dejado la piel luchando por la igualdad de las personas homosexuales con el resto de la ciudadanía y por la aprobación por el parlamento español, a propuesta del Gobierno del PSOE y su Presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, de la modificación de la ley que permite casarse en igualdad de condiciones, en España no son ciudadanos y ciudadanas de segunda.
Y gracias a eso, también la Igualdad está llegando a la Iglesia, el último reducto de la homofobia en España. En este fin de semana, sacerdotes, religiosos/as y seglares, están reunidos en Toledo, debatiendo y orando por los problemas de las personas homosexuales del mundo.

Me dirijo directamente al corazón y a los ojos del católico/a homóbofo/a: ¿han estado alguna vez delante de un chico de 16 años que se quiere suicidar por ser homosexual y escuchar comentario como los vuestros ? ¿han escuchado el llanto de un sacerdote que se siente discriminado por sus superiores, cuando es una persona que lo ha dado todo por la Iglesia, guarda la castidad mejor, mucho mejor que sus compañeros heterosexuales y es un ejemplo para todos? Yo lo he visto y os aseguro que es dolor, y muchos homófobos católicos necesitarían de este shock para ver si así se les abren los ojos, y sobre todo, el corazón. Que Jesús está con los que sufren, NUNCA CON LOS QUE HACEN SUFRIR. JESUCRISTO NO QUIERE EL DOLOR, Y MUCHO MENOS, A QUIEN LO PROVOCA.

Sólo me queda hacer una pequeña oración si sois creyentes los que me leéis, o una reflexión si no lo sois, y es dedicar unos minutos a la memoria de cuántas personas murieron en España, y no hace mucho, por causa de su identidad sexual.

A los que mataron en la Guerra por maricón.
A los que sufrieron las cárceles por ser maricones.
A las mujeres que sufrieron el infierno en su vida por ser lesbianas.
A las personas que se les negó el derecho a enamorarse.
A las personas que se les torturó con el desprecio, el insulto o las risas, sobre todo, a las personas transexuales.
A todos ellos y a todas ellas, que murieron con pena y tristes por la maldad nuestra.
A los que no pudieron disfrutar de este país en libertad en el que vivimos.
Que Dios nos perdone y perdone a la Iglesia, por el daño que hemos hecho, y que seguimos haciendo, a la población homosexual del mundo.

La cortinilla del capítulo la podéis ver aquí:






Y el capítulo entero lo podéis ver en RTVE Televisión a la Carta.


7 comentarios:

Ana Belio dijo...

Yo no lo he visto Alfonso, pero haces un resumen tan bueno que entiendo el mensaje muy bien.

A mí que quieras que te diga, la inclinación sexual de la gente me me importa un bledo, tanto en mi vida diaria como aquí en internet, en la blogosfera.

Yo hablo con la gente, leo a la gente, y cuando lo hago siento y veo a la persona que encierra...

la homosexualudad en sí ¿qué es?

Pues es amor, coño, igual qu el que siento yo por R, no entiendo los prejuicios y la imcomprensión de tanta gente hacia ello.

Lo bonito es amarse, da igual en cuepos iguales o diferentes.

Bs.

Laura dijo...

Nunca los cuerpos son iguales Ana Belio, aunque sean dos mujeres o dos hombres...y eso es lo maravilloso, poderse descubrir mutuamente.
No soy homosexual pero tengo amigos y familia que lo son y me enerva que los traten aún como diferentes...el día que se aprobó la ley que permitía el matrimonio entre personas, si, recalco PERSONAS, del mismo sexo...hicieron una fiesta maravillosa en el ayuntamiento de Jerez y allá que me fuí a celebrarlo más feliz que nadie, o más felíz que todos...fue muy emocionante, llorabamos, reíamos, bailabamos...siempre abogué porque tuvieran los mismos derechos que el resto de personas.
El amor no tiene sexo, es amor y punto. Quiero decir que no solo existe amor entre hombres y mujeres. Y me parece tan bestial que se persiga a alguien por amar, con la de gente a la que habría que perseguir precisamente por lo contrario: por odiar.
Alguien(homofobo supongo) me comentó en aquella fiesta: si, si, muy contentos, pero luego vendrán los divorcios... y le contesté:por supuesto, también tienen derecho. Y también podrar cobrar la pensión de viudedad y tener hijos...que ya era hora que dejaran de vivir al margen de la ley como si fueran proscritos.
Cuesta mucho por recorrer, pero creo que poquito a poco se van dando los pasitos firmes y seguros.
Algún día nos reiremos de esto...espero que pronto y diremos:¿Pero cómo podían vivir con esos pensamientos nuestros antepasados?
Persigamos a los que odian, nunca a los que amen.
¿verdad Alfonso?

Agata dijo...

¿Los machotes como Antonio en la serie son los que tienen esposas que tratan como esclavas?¿Son los que cuando sus mujeres deciden trabajar fuera de casa se cabrean?¿Son los que cuando ellas trabajan fuera de casa permiten que sean ellas y sólo ellas las que lleven el peso de la casa y de los hijos?¿Son los que hablan a gritos cuando alguien de su familia le pide ayuda?¿Son los que no quieren ver más allá?Yo no quiero "machotes" en mi familia Alfonso.Además,desde que tengo uso de razón me cabrea esa palabra.

Miguelo dijo...

me gustaria saber si la iglesia realmente representa a dios... yo creo q se representan a ellos mismos y sus intereses

Agata dijo...

¿Ya no hay suplemento dominical Saborido?

Alfonso dijo...

Ahí está, me ha costado escribirlo, pero bueno... en fin, me voy a Arcos :) que M. sale a las tres y vendrá con un hambre de leones jj

Xavi dijo...

Es cierto que hemos dado muchos pasos en la igualdad. Pero aún queda mucho, como en el fútbol, en el ejército, en la iglesia...

Es cuestión de tiempo y de hacerse respetar poco a poco, como se ha venido haciendo hasta ahora.

Saludos!