12 octubre, 2008

Cristianos en las catacumbas.




Ayer fui invitado a una eucaristía interdiocesana, que realizaron conjuntamente los grupos cristianos homosexuales de las diócesis de Málaga, Jerez Asidonia, Cádiz-Ceuta y la archidiócesis de Sevilla, que se celebró en un punto de Andalucía Occidental.
Cristianos en las catacumbas, tal como dijo el sacerdote que ofició este acto religioso. Le pregunté al oficiante que si había elegido unas lecturas especiales para el día, a lo que me contestó que no, que las propias del ciclo litúrgico actual, venían como anillo al dedo.

Los invitados.

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:

"El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir.

Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: 'Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda'. Pero los invitados no hicieron caso.

Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.

Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego les dijo a sus criados:

'La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren'. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.

Cuando el rey entró a saludar a los convidados vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: 'Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?' Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados:

'Atenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas.

Allí será el llanto y la desesperación. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos' ".

Todo el mundo estamos invitados al banquete del Señor. Todos estamos llamados a convivir en el Reino de Dios. Pero muchos, o no oímos o no queremos escuchar. Bien, ni nos pasamos por el convite, o bien, estamos ya en él, y no queremos saber nada de los hermanos que aún están fuera, que siendo invitados, aún no han venido, ya sean por desconocimiento o por nuestra propia actitud. Porque muchos y muchas, en nuestra Iglesia, en vez de crear un sitio abierto para la salvación de todos, hemos convertido nuestra Iglesia en un club exclusivo, donde sólo estemos los perfectos, los limpios, los sin mancha, los que tenemos la facultad de discernir sobre el bien o el mal, los que sabemos mucho más que el mismo Dios y los que damos patadas y echamos del convite a los que no piensan como nosotros.

Mientras, fuera, están los excluidos, los que llamaba una integrante de la Eucaristía, los hermanos heridos, los lastimados, los insultados, los discriminados.

Las personas homosexuales saben mucho del dolor del desprecio, de la humillación, que sufren por parte de los perfectos, de los invitados al banquete que ocuparon los mejores sitios, y que se resisten a dejarlos para conservar un poder estúpido, ya que el poder sólo lo tiene Dios.

Es de verguenza, que los invitados, los más pobres, los apartados tengan que hacer una Eucaristía no en una catedral, no en un templo al calor del sagrario o de las imágenes de la Virgen o nuestros santos. Sino en un sitio sencillo, con una mesa y sillas. Es una verguenza que se tengan que ir a un punto de Andalucía que no puedo contar, con integrantes que no pueden decir sus nombres, con un sacerdote que tampoco podemos conocer.

Como en los tiempos de los primeros cristianos en Roma. En las catacumbas. Con el miedo en el cuerpo de que te quemen o de que te echen a los leones.

Pero con una fuerza, con la misma fe, con la misma alegría, a pesar de los miedos, las inseguridades y el sufrimiento. Con la serena certeza de que Dios, también, está con ellos.

Y es que serán muchos los que precederán a los perfectos y a los arrogantes, en el Reino de los Cielos.


1 comentario:

El Peregrino Ruso dijo...

Simplemente impactante el post pero a la vez me produce pena que se den estas situaciones