12 septiembre, 2008

Una Iglesia más progresista.





El divorcio siempre es triste. Es el final de una relación que no se pudo solucionar. Pero en la mayoría de las ocasiones, pone fin a una situación insostenible. Nuestra Iglesia ha sido siempre muy contraria a este tipo de ruptura, pero de unos años para acá ha tenido una gran apertura.


Me alegré mucho cuando el Cardenal Rouco, en un gran gesto de tolerancia, casó a nuestro príncipe con una mujer divorciada, que será nuestra reina en el futuro.


Hoy, nuestro Papa Benito, es recibido con alegría - y a Su Santidad que se le nota - por otra pareja de divorciados.


Cualquier día tendremos que alegrarnos de ver al Papa paseando por los jardines del Vaticano con algún Presidente de Gobierno y su esposo, o siendo recibido en cualquier ciudad del mundo, por una Alcaldesa y su esposa.


Yo que me quejo mucho de situaciones discriminatorias en nuestra Iglesia, no puedo dejar de alabar estos gestos hacia la apertura y el progreso en el respeto a las personas.

1 comentario:

Ruth dijo...

Hay amigo, ya sabes lo que te compartí el otros día, por la boca muere el pez, y eso les ocurre a muchos o nos ocurre a muchos a diario, mas vale prevenir, no precipitarnos, meditar y muy importante que un consejo sería que la iglesi católica lo intentara, hay que adaptarse a los nuevos tiempos, sin perder los principios, pero adaptar las formas a lo que demanda la sociedad, forma parte del progreso.
No se si todos estaremos de acuerdo, lo comparto desde todo mi respeto por todo y para todos, porque lo importante es creer, aunque sea boca abajo, pero creer siempre.
Un saludo