11 septiembre, 2008

Paro


General, el paro nos ha estallado en las manos. Jerez, más de veinte mil parados. Me cuesta creerlo. No sé cómo harán las estadisticas, pero me gustaría saber si a mi amigo X lo han contratado. En cuánto estalló la crisis, su patrón no le renovó el contrato y sigue trabajando. Es un parado que trabaja. Me gustaría saber cuántos más hay como él, trabajando en esas condiciones y cobrando un sueldo de miseria.
Yo a esto que está ocurriendo no le llamo crisis. Más bien es un poner las cosas en su sitio.
Hace seis o siete años me abrí un plan de pensiones en un banco de la ciudad. El chico que me informó me explicó que era eso, de lo que yo no tenía ni idea. La cuestión era ingresar una cantidad de dinero todos los meses, la que quisiera. Ellos lo invertían en bolsa, y cuando me jubilara, pues ese dinero acumulado era para mí. Al ser joven, me aconsejaba invertir con un interés variable total, a lo que le respondí que me daba miedo arriesgar tanto. Y entonces me explicó, ojo al dato, la economía es como una ola. Ahora estamos en la cresta, pero luego nos estrellaremos (como está sucediendo hoy), luego volverá a subir, y así es. Unas veces arriba y otra abajo. Mientras esté arriba, tú metes dinero y ganarás. Mientras esté abajo, tú pierdes dinero, pero el banco te compra acciones al estar más baratas. Así, cuando suba otra vez, tendrás más acciones y más dinero. Cuando te acerques a la edad de la jubilación, que aún me queda mucho, entonces te pasas a interés fijo y no arriesgues.
Me lo creí, y llevaba razón.
Entonces, me pregunto, si ya se sabía que iba a venir una crisis ecónomica ¿a quién nos quieren sorprender ahora? ¿los empresarios no lo sabían? ¿los políticos no lo sabían? Todo el mundo lo sabía, hasta yo que soy un petate económico, lo sabía.
Pero ha habido gente que o no lo supo o no lo quiso saber.
Porque en los tiempos buenos, durante las vacas gordas, hay que trabajar como las hormiguitas, aunque las cigarras canten, para cuando vengan las vacas flacas.
Se han juntado dos cosas. La esclavitud que tenemos siendo dependientes del petróleo, y la agresiva política capitalista que el Sr. Aznar nos dejó de herencia. Mi vivienda costó en 1997 seis millones de pesetas. Cuando Aznar dejó el gobierno costaba 21 millones de pesetas. Se quejan de qu e A mí, me agrada claro, que mi vivienda suba de precio, pero no dejo de reconocer que ha sido un abuso. Se han subido los precios como han querido. Y no sólo de la vivienda, sino de cualquier cosa. Aznar inventó el cambio de los veinte duros por un euro y no le puso los puntos sobre las íes a los comerciantes que hacían tales prácticas.
Hasta que el pueblo ha dicho Hasta aquí hemos llegado. No compro más. Ya sea porque me planto o porque no pueda.
Y ha pasado lo que ha pasado, la economía al suelo.
Menos mal que tenemos un gobierno socialista más sensible a las ayudas sociales, que si nos coge con el Partido Popular, apañados iríamos.
De todas formas, el semáforo que indica la economía de la ciudad no es lo que nos marque la prensa, sino el estado de los supermercados, y eso, General, está hasta los topes. El sábado fui a una gran superficie a las cuatro de la tarde, para evitar público, y llenazo total.
O una de dos, o estamos viviendo de las tarjetas de crédito o esto de la crisis, no es tan fiera como la pintan, porque dinero, haylo. Y en estos últimos años, en Jerez, por lo menos en la construcción, se ha ganado a esportones.
A río revuelto, ganancia de pescadores. Los partidos políticos de la oposición aprovechan para echarles la culpa de todo a los gobernantes. Es tan fácil criticar desde fuera. Aunque en Jerez, bueno, todos han gobernado, con lo cual, es fácil criticar, pero que te crean, ya es más difícil.
El mismo día de los datos del paro, sacaron a la Alcaldesa montada en una moto en portada en un periódico. ¿Se pretendía algo con la foto? ummm, General, Pilar Sánchez no cae bien en algunos sitios de la ciudad, que supongo se relacionará con la gente que no la votó. Tiene una campaña en contra similar a la que te montaron cuando te querían quitar de tu sitio en la plaza del Arenal.
De todas formas, estos gestos de desprecio son buenos. Porque en las ansias de fastidiar a alguien, siempre campa el descontrol, y en este descontrol vemos, los verdaderos motivos y causas de por qué la gente y los grupos actúan como actúan.

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