12 septiembre, 2008

Motorada.

General, tú posiblemente no lo hayas padecido como el resto de la ciudadanía. Estás en el centro, pero todo ocurrió en la periferia y por la Avenida. Hay muchas avenidas en Jerez, pero todos sabemos cuál es la Avenida.
Jerez, allá por mayo, se convertía en el Far West, la ciudad sin ley con ocasión del Mundial de motos.
A mí nunca me ha gustado ese deporte. Al principio creí que podía ser bueno, pero me di cuenta de que era flor de un fin de semana. Un fin de semana aterrador donde se entregaba la ciudad a los forasteros para que hicieran lo que le vinieran en gana, y que yo, como jerezano no podía hacer ningún día del año. A saber: montar por las aceras, beber alcohol hasta caerme muerto, montar escándalos en las calles hasta el alba, aporrear coches, asustar a la gente...
Se montaban circuítos improvisados ante la mirada impávida de una policía en la que a mí no me hubiera gustado estar: por causa de las órdenes que recibían y por los problemas a los que se enfrentaban, que eso no estaba pagado ni con todo el oro del mundo.
Normal que la gente estallara. Asociaciones de vecinos se pusieron en contra de este desastre organizativo.
Pero el buen hombre que un día inventó esto, dejó de gestionar, y desde hace dos años, Pilar Sánchez, determinó que eso no podía volver a suceder.
Que estamos en un Estado de Derecho y que la ley hay que cumplirla. Los hosteleros se echaron las manos a la cabeza, y los vecinos contentos.
Era muy díficil contentar a todos.
Hoy, nos dicen, que de nuevo se abrirá Jerez, el centro al tráfico. Pero controlado. Hemos tenido que dar un tratamiento de shock, como sucede con las grandes enfermedades, para poder curar de un atajo aquella esquizofrenia que se hizo dueña de Jerez durante el mundial.
Parece que nos hemos curado. Ya no somos famosos por nuestras desgracias, sino por nuestra organización.
Pilar Sánchez tiene el año que viene la dificultad de organizar contentando a todos: a empresarios y a vecinos. Yo creo que lo conseguirá. Aunque garantizo, que habrá gente que no esté contenta, que añore aquellos escándalos, pero que tendrán cuidado al hacer oposición. Aquí sabemos como se las gasta ya cada cuál a la hora de gestionar el mundial de motos. Por eso, por la experiencia del pasado, ahora le tocas a uno organizarlas y a otros mirar como se hacen las cosas desde el lugar donde el pueblo los puso, a ver si así aprenden.

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