16 septiembre, 2008

Luna llena, como hoy...



Jaime era un tío guapísimo. Moreno, con los ojos verdes, pelo negro, muy negro, cortado al dos. En ese momento aparentaba tener 22 años.
Había terminado de limpiar la lápida de su vecino. Ya estaba sin tierra.
En el justo momento en que colocaba sus claveles sobre el nombre de él, una voz le distrajo:
-Chico, vamos a cerrar, tienes que salir.
Era la voz del vigilante.
-Sí, ya me voy, gracias. Hasta luego...
Dejó los claveles y se fue.
El vigilante lo vio desaparecer por detrás del bloque de nichos.
Después de que dio la vuelta entera al cementerio y se cercioró de que no había nadie, cerró las puertas.
El calor de septiembre era totalmente pegajoso.
El vigilante, sin sueño, decidió dar un paseo para tomar el fresco.
Caminaba entre los pasillos de cipreses, tranquilo, bajo la luz de la luna llena, como hoy. Pasó cerca de donde estuvo por la tarde, y entonces, lo vió.
Una foto de un muchacho. Guapísimo, moreno, con los ojos verdes. Pelo negro, muy negro, cortado al dos.
Ponía. Jaime, subió al Señor a la edad de 22 años.
Le resultaba conocida la foto.
¿Dónde había visto ese rostro?
Entonces, vio en la lápida de al lado, totalmente limpia, un ramo de claveles.
Y ahí fue cuando entendió. Entendió en el mismo momento en que el corazón se le salió del pecho, al notar una mano joven posarse suavemente sobre su hombro, y el aliento frío que le susurraba al oído:



¿Te quieres quedar conmigo?







16 comentarios:

César dijo...

Bueno....una de esas historias viene bien en esta noche de luna llena.....pero mejor si estamos alrededor de una fogata.

Un abrazo

Ego dijo...

Aplausos. Tómalos con avaricia, los mereces.
Y gracias por recordarme que hay Luna Llena. Hace sólo una hora que nadie me lo decía.
Un (b)eso!

MIGUEL ANGEL dijo...

Uffff¡¡ qué historia Alfonso. Es muy buena para contar en noches de luna llena pero a ser posible en buena compañia, jejeje.

Thiago dijo...

joder! cari, que relato tan inquietante, me ha gustado mucho, he tenido que leerlo dos veces, eh....!

Claro que eso le pasa por pasear por la noche por el cementerio en una noche de luna llena. Pero con un morenazo así, quien se resisitiría? Ofrezco mi cuello.

Bzos.

Herodes de la Bética dijo...

Para quitarme el sombrero he venido precisamente. Que historia más tremenda... Enhorabuena. Me ha encantado.
Un fuerte abrazo.

Laura dijo...

Ole, ole....qué susto más bueno me has metido en el cuerpo...a ver quien es la guapa (lo digo por mi) que sale esta noche a un descampao...aunque si me encuentro a Jaime...no sé, no sé...
Buenísimo el relato...corto e intenso, como debe ser.

Agata dijo...

Alfonso,que una tiene las coronarias de mu mala manera puestas....Estos cuentos me encantan...Cuando me vuelva la inspiración te "vas a cagar"....jajaja.
Me encanta la banda sonora del cuento.Uno de mis grupos favoritos.

Angel dijo...

Relato inquietante y bello.
He disfrutado con ese Romanticismo... porque, los cementerios rezuman mucho romanticismo.
Siempre me he preguntado: ¿por qué esas manos y ese aliento son fríos?
Buenas palabras para noches de luna llena.
Un saludo. Angel

Fabio dijo...

Uyyyyyyyyyyyyyy me encantó... este tipo de narraciones siempre me han gustado y a la vez inquietado... bravo Alfonso! cualquier día te veo en el programa de Iker!
un placer, amigo
abrazo
;)

Max de Winter dijo...

ay, a mi me dan miedo estas cosas...

yo también te leo, paisano. aquí en madrid el mercadona no está muy caro, al menos la leche, yogures, limpieza... ¿van a cerrra el que esrá cerca de La Plata? es que nos pilla tan a mano...

a ver si me planto por jerez un puente de estos. ciao!

Gu1ta dijo...

¡mamita qué miedo!
a mi estas historias me quitan el sueño dos noches por lo menos..
y los morenos así, me lo quitan por dos meses (que aún tengo insomnio del último moreno jajaja)

Olga S.Isidro dijo...

¡Vaya! buen relato, sin llegar a ser tétrico. Yo, aunque suene raro, me gustan los cementerios, no por serlo, sino por la historia que conllevan, por todos los callados silencios que dicen tanto, suena extraño ¿verdad?
Mis saludos.

Alfonso dijo...

jejeje muchas gracias por todos vuestros comentarios, me agrada que os haya gustado, lo que no me creía yo es que pensáis que esto es un cuento... pues no, está inspirado en una historia verdadera.
¿De veras creéis que todas las personas que pasean por el cementerio son personas vivas ? ñec ñec ñec yo me fijaba mejor ...

Mario dijo...

Como me gustó la narración, Alfonso. Te atrapa desde el primer momento y está fantásticamente contada.
Enhorabuena.

Un abrazo.

Agata dijo...

¿Historia verdadera?...ay omá...

Gu1ta dijo...

eres malo!!!
¿historia verdadera? no puede ser