09 septiembre, 2008

El fracaso de las políticas contra el aborto de la Iglesia.



La Jerarquía de la Iglesia debe recapacitar sobre cuál ha sido su actuación en la política contra el aborto hasta hoy. Porque es cierto que tiene que luchar contra esta cosa que algunos llaman 'interrupción voluntaria del embarazo' para no llamarlo con todas sus letras: el asesinato del no nacido.


La Iglesia y los católicos tenemos que decir un NO rotundo a esta práctica, y ya no porque nuestra religión sea la religión de la resurrección y la vida, sino porque nos lo dice el sentido común.Pero la Iglesia ha de tener varias cosas en cuenta y no volver a cometer los errores del pasado, que a fin de cuentas, no ha servido para nada, porque el aborto sigue existiendo y cada vez más, siendo aceptado por una gran parte de nuestra sociedad.


Tener en cuenta que pedir la prohibición del aborto, pedir la derogación de las leyes que lo permiten, aparte de no impedir que se realicen abortos, sólo sirve para llevar a un país a la realidad en que se encontraba España antes de la legislación primera del aborto: que las mujeres ricas, iban de fin de semana a Londres, abortaban, y aqui paz y allá gloria. No pasaba nada. Y eso que lo sabía todo el mundo. Pero no pasaba nada.


Sin embargo, la pobre, la mujer sin recursos, utilizaba fajas opresivas para abortar, se bebía vaya usted a saber qué, y en el peor de los casos, iba a cualquier bruja asesina, que terminaba matándola a ella y a su hijo.Sé que irrita que diga esto, pero ya es hora de que los católicos nos quitemos la venda de los ojos. Es así. Es duro pero es así.


La prohibición ha demostrado que no termina con el aborto.Y ahora habrá quien diga que la ley facilita el aborto. Pues sí. Lo facilita. Pero que lo digan bien: facilita el aborto de las mujeres pobres. Porque las mujeres ricas lo tienen muy fácil y punto. ¿O creen que nuestras mujeres millonarias españolas abortan aquí en España? No seamos ilusos.


Pero la ley además de facilitar el aborto, tiene una cosa positiva, y es que las mujeres que se acerquen al médico con idea de abortar podrán ser informadas por éste de que es el aborto, y quién sabe si alguna mujer se echará atrás en su decisión. Puede ser paradójico, pero vemos que la ley evita más abortos que la prohibición misma.


Habrá también quien diga el hambre se puede solucionar matando a los hambrientos, y otras barbaridades más. Que si podemos hacer lo mismos con los ladrones, con los delicuentes comunes, con los terroristas, no, no..El ladrón, el asesino, el secuestrador, los delicuentes en general, saben que hacen mal. Y la sociedad sabe que hace mal.


Pero en el aborto hay una particularidad:por desgracia, una gran parte de la sociedad no considera el aborto como un asesinato. De hecho, no consideran nada, porque entienden que no existe aún vida humana en el óvulo fecundado, vida desde el primer momento de la concepción. Y si no lo entienden, difícil es prohibirles una cosa por parte de los que entendemos lo contrario. No serviría de nada. Nunca nos pondríamos de acuerdo.


No podemos mezclar el aborto con cualquier tema porque es un asunto concreto de una realidad concreta que vive una mujer en su vida.Luego, la Iglesia ha de tener una política clara y una estrategia eficaz. No vale gritar No al aborto cuando gobierna la izquierda y mirar a la Luna cuando gobierna la derecha.


En las antiguas legislaturas de Aznar, el Partido Popular no movió ni un ápice para derogar las leyes abortivas, y la Iglesia no hizo nada. Cayó. Nada. Silencio. Esa actitud es muy poco comprendida por el resto de la población. De hecho, todavía el Partido Popular no ha dicho nada. Sí, Rajoy que si el proyecto es una cortina de humo para hablar de otras cosas, pero lo cierto es que el Partido Popular no se pronuncia claramente sobre el aborto. Y quien calla, asiente.


Nuestra jerarquía tiene que quitarse de encima a todos esos movimientos sociales de derechas que juegan a confundir a la feligresía con el tema del aborto. Estos grupos están en contra del aborto, piden la derogación de las leyes, pero llevan adheridos como en un tres por dos, el apoyo a la pena de muerte, a la ultraderecha y al capitalismo más cruel, entre otras lindezas, todo ello a años luz del Evangelio de Jesús.


La Iglesia, la Jerarquía Católica en España, y en el mundo, debe de ser limpia e independiente, porque la etiqueta de Iglesia de derechas, le está haciendo un daño inmenso, a la vista está.La solución de todo esto sólo está en una cosa: la educación.


La Iglesia debe dar un paso adelante, ser realista y apuntarse a una educación sexual que evite el mal final que es el aborto. Que se deje de historias imposibles que a lo largo de dos mil años sólo le ha traido problemas. Me refiero a la abstinencia y su política con respecto a los medios anticonceptivos.La abstinencia sexual no es solución.


Ya sabemos lo que les pasa a personas abstinentes y los desórdenes que les ocurren a muchas: en el mejor de los casos, ansiedad, depresión. Y en el peor, vayamos a las cárceles. Alguno habrá que no le afecte, pero son los menos.Métodos anticonceptivos. Dejémenos de hipocresía, la mayoría de los católicos lo usan. Muchos curas los toleran, e incluso, los recomiendan. Y algunos que conozco, los utilizan. Cuenten cuántos preservativos venden en España. Cuenten cuantas píldoras. Luego dividan, por la población y analicen.


En esta época, no se puede decir que traigas al mundo todo los hijos que mande el Señor. Primero, porque el Señor no manda. Si mandara, no se entendería porque unos pueden tener hijos y otros no. Estaríamos dando una imagen falsa del Dios compasivo y misericordioso del Nuevo Testamento en pos de un Dios intervencionista al estilo del Antiguo Testamento.Y segundo, no hay medios para criarlos. Ustedes vean quienes son los católicos que tienen más de cuatro hijos. Miren su cuenta bancaria.Esta política de la Iglesia, les está creando crisis de fe a muchas parejas católicas, que al final abandonan la Iglesia.


Concretando, la Iglesia ha de tomar el toro por los cuernos y educar. Persona a persona, explicando lo que es el aborto. Educando antes para que no suceda. Actualizar su visión de la sexualidad humana. Modernizarse. Apoyar de una vez ya el celibato opcional. Que los curas casados y con pareja e hijos, entienden mucho mejor la situación que quienes ven los toros desde la barrera.


Apoyar el uso de métodos anticonceptivos no abortivos, y entender de una manera clara ya , que todo se resume en amor.Amor al prójimo. Amor al niño no nacido. Amor al pobre que necesita dinero para mantener a la familia. Amor para aceptar una sexualidad realista: la que busca tener hijos y la que busca la expresión de enamoramiento entre dos personas. Amor a esa Humanidad que debe pastorear, y que cada día se le escapa más de las manos. Amor, todo se reduce a amor. Porque en el Amor, con mayúsculas, está Dios.

4 comentarios:

El Peregrino Ruso dijo...

Buen articulo, hace pensar sobre el papel de los cristianos en nuestras sociedad actual. Todo parte de la raiz de una buena educación en valores a favor de la vida, el respeto y la tolerancia. Solo queda que cada creyente en su vida personal se pregunte cómo puede ser educador en su ambiente.

César dijo...

Estoy de acuerdo con el uso de método preventivos, como el preservativo. Creo que es más inhumano permitir que una criatura nazca en un ambiente de dos personas que no lo desean y no tienen recursos para sustentar su vida material y espiritual (son esos niños no deseados los que son sometidos a una extracción del útero antes de nacer, generalmente). La abstinencia debe ser voluntaria, y llevada conscientemente y sin hipocresías. No se debe imponer.

Como nos tienes acostumbrados, brillante en el tratamiento de temas tan peliagudos.Un abrazo.

Ruth dijo...

Muy buena entrada, sólo puedo decir que aunque hay cosas que no las comparto, pero si felicitarte por haber tenido valor y muy buenas reflexiones, aunque faltan conclusiones, por ejemplo, criticamos el aborto, ¿pero realmente es justo depende que embarazos?

Alfonso dijo...

El tema del aborto es complejo porque cada cual tiene su opinión del mismo.
¿depende qué embarazos? pues mira, yo sé que yo no lo haría, pero no puedo pensar por los demás. No sé lo que puede sentir una mujer o el padre de un niño ante un problema semejante. Y como no lo sé, yo no puedo imponer. Que ese es el problemas en la estrategias políticas de la Iglesia, que se impone.E imponiéndose no se consigue nada. Yo no lo haría ya digo, pero no sé los demás.