29 septiembre, 2008

Cuánta parafernalia para un Dios tan sencillo.


Qué tal, General. Hoy tienes que estar chorreando... el agua de lluvia y los excrementos de las palomas te tienen que dejar hecho un pastel...
Posiblemente hoy alguien se haya preguntado que por qué no he escrito nada sobre el nombramiento de Juan del Río (¿Por qué todos le dicen don Juan y al resto de personajes públicos le quitan el don/doña?) como Arzobispo Castrense. Pues bien, no, claro que no ha pasado para mí desapercibida la noticia, no... pero es que me da verguenza, General, tener que entra en estas cosas.
Haciendo la mili, me llamó mucho la atención un cura que había con una pistola colgada al cinto. Bien, es verdad que yo también llevaba un cetme, pero entonces yo tenía 17 años y era un niñato. Pero un profesional de las cosas de Dios, como es un cura, el llevar una pistola suena como... no sé: Jesucristo no iba con una lanza ni con una espada, creo yo.
Esto de mezclar lo castrense y lo religioso es un disparate de lo más mayúsculos, símbolo y ejemplo de la mezcla irracional que tenemos en España entre religión y Estado.
Por todo el morro este hombre tiene rango de General, y mientras, el resto del ejército, ha hacer las duras pruebas si quieren ascender.
¿Irá Juan del Río a montarse en un tanque en la guerra de Afganistán? ¿dará la vuelta al mundo colgado de una vela en el Juan Sebastián Elcano? ¿se meterá en las parroquias vascas a ver que está pasando ahí con nuestros hermanos descarriados proetarras o solamente se ceñirá a algún funeral de estado por una víctima de atentado?
Ay, General, que esto es un verdadero disparate. Tú, seguro, como militar que eres, que no estarás de acuerdo conmigo, pero como estás petrificado, no me puedes contestar.
Necesitamos una Ley de Libertad Religiosa ya, para evitarnos situaciones como éstas, que nos insultan a la inteligencia ciudadana.

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