08 septiembre, 2008

Buenos días.

General:

Te iba a decir querido pero cambié de opinión... No te digo querido porque realmente te quiera. Sino por una mera expresión hecha. De hecho tengo muchas dudas sobre ti. ¿Puedo tutearte? No dices nada... Hay mucha gente que te quiere y otras tantas que te detesta. La Historia, dicen, pone a la gente en su lugar, aunque a ti, donde realmente te ha puesto, es en el centro de la Plaza del Arenal.

Todos los jerezanos y jerezanas te hemos visto desde pequeños. Ahí, rodeado de agua y de paloma. Eres el mejor vigía de lo que pasa en la ciudad.

A ti te cuento las cosas. Porque sé que callarás y ni siquieras me darás opinión. Y no porque no me guste escuchar las opiniones de la gente, ya que la tuya, especialmente, me gustaría. Pero estoy harto de que en esta ciudad cada vez se opine menos y cada vez se insulte más.

Cuando alguien pierde algo, y no tiene razones para convencer: insulta. Te pueden llamar desde fascista hasta rojo. Desde machista hasta progre de mierda.

El insulto va ampliado proporcionalmente al anónimato. Cuando pensé en escribirte, General, pensé hacerlo sin decir mi nombre. Para ser más libre. Para no significarme, como hacen muchos en esta ciudad. Pero General ¿y mi conciencia? ¿y mi valentía? ¿y mi dignidad?

No quiero que pese sobre mí, esa sombra negra que planea sobre cada anónimo que escribe en esto parajes de internet, a veces, con la connivencia del moderador de turno que olvida su tarea: moderar, amortiguar. Hacer la paz. Entendernos.

General, buenos días.

No hay comentarios: