02 septiembre, 2008

¿Arriba y abajo?

Orión tal como se ve desde el Hemisferio Norte, con la espada apuntando al Horizonte.

Él llegó a la isla, y se volvió loco cuando la conoció a ella. Se enamoró, pero su padre... el padre de ella no quería. Le dijo que para merecer a su hija debía matar a todas las bestias que le asustaban, pensando que él no sería capaz.
Y digo que sí lo fue. Era un pedazo de cazador.
Entonces, el padre se echó atrás y no le permitió casarse con su amada.
Él, montó en cólera, destrozó todo, y fue apresado por el padre de ella.
El padre era Rey. Ella, por tanto, princesa.
Como venganza, el Rey dejó ciego a nuestro cazador, que tuvo que vagar sin poder ver por los caminos de la vida, hasta que tuvo la mala suerte de ser picado por un escorpión.
Murió, pero los dioses le tuvieron piedad, y le colocó entre las estrellas juntos a sus dos perros, el grande y el chico, y a una liebre.
Ella, su amada, de nombre Mérope, también está en el cielo, con sus hermanas, las Pléyades.
El, de nombre Orión, se encuentra eternamente persiguiéndola por el cielo, para enamorarla, para amarla, enfrentándose al Toro que las protege.
Al otro lado del cielo, el escorpión siente deseos de volverle a picar. Está jugando al escondite: cuando Orión sale, él se oculta bajo la tierra...
Orión no ha muerto en realidad. Está entre las estrellas.
Allí están para ti, brillando, contando su historia. Esperando que te hagas cómplice de ellos, que partícipes de su leyenda, que tomes partido, que te signifiques, para que al final de tus días, tu historia personal no haya sido vana, y termines como ellos, brillando eternamente en el firmamento.


Si estás en el hemisferio norte, y te levantas a las seis de la mañana, ahora, en septiembre, en la oscuridad del cielo que va a romper en amanecer, te los encontrarás, mirando al Este, por donde sale el sol. Sale tumbado, no te resultará difícil reconocer el cinturón de Orión, las conocidas en España como las tres Marías. Ese cielo que ves en septiembre de madrugada, es el mismo que verás las tardes de invierno, cercana la Navidad. El cielo se convierte si quieres en una esfera del tiempo.
Sin embargo, si observas la ilustración de abajo, verás que está al revés. La espada de Orión, cuelga hacia arriba. Es así como lo ven los habitantes del hemisferio sur. Al revés. Al revés que nosotros, porque ellos también lo ven al revés nuestro.
Tiene narices que todos vivamos en la misma superficie de la bola, y sigamos siendo capaces de seguir diciendo que existe un arriba y un abajo.

Orión saliendo en el Hemisferio Sur, con la espada (donde está M42) contraria al horizonte.

Cómo final os dejo dos magnificos cortos documentales sobre la Constelación de Orión. Veánlos tranquilamente. En esto de la la astronomía, no son buenas las prisas. Y si eres cerca de Jerez, sabes que puedes contar con la ayuda de mi Agrupación si quieres observar Orión, y todo lo que se pueda, este otoño invierno con nuestros prismáticos y telescopios. Sólo tienes que ponerte en contacto conmigo.



1 comentario:

Guita - Emevecita dijo...

Me encanta la mitología y me gusta mirar al cielo (ahora vivo en Lima la gris: tenemos nubes todo el año y es raro que se pueda ver una estrella en el cielo)... pero te confieso que nunca he podido ver las formas que ustedes (expertos) le dan a las constelaciones. Incluso en la foto que pones, si la veo en el cielo jamás identificaría a un tipo con un escudo, cuando más algunas líneas... ¿será que los dioses no me dotaron bien?