27 septiembre, 2008

Amigo.

Me recibía todos los días con un beso.



Dejándose hipnotizar




Mipe y yo, jugando con la rubia, bajo la atenta mirada de la negra, al lado de la chumbera.




Ajú, hay veces que en mis paseos bloggeros, hay post de autores que te llegan al alma y me dejan, como ahora, jadeando de emoción. Bloqueado por una pila de recuerdos llena de pelos, hocicos, lametones, rabos moviéndose y ladridos.
El blog de Hacer lo que Amelie le hizo al tendero me ha puesto esta noche el corazón y los vellos de punta.
Hay una frase que yo no conocía, una cita, y que ya se ha quedado entre mis favoritas: No existe mejor psiquiatra en el mundo que un cachorro lamiendo tu cara. (Ben Williams)


Dios, cuánta razón tiene.
Yo tenía 17 años, me estaban haciendo madurar de golpe. De niño de instituto, me encontré vestido con un uniforme, rodeado de gritos, de drogas, de putas y de una disciplina, una dictadura sobre mi ser, en la que me di cuenta de que yo había dejado de ser propiedad mía. Sin poder dormir, con el miedo en el cuerpo, el único descanso y consuelo era la vuelta a casa. Con mi uniforme apestando a sudor y tabaco, llegaba y como véis, él me me esperaba en la ventana. Su lamido. ¿Qué que asco? Bah, más asco me han dado luego algunas personas. Me recibía en la ventana, como una novia esperando al novio. Me quería con toda su alma. No sabía hablar. Pero si lamer, morder, quitarme la babucha, saltar por encima, gruñirme... era su manera de quererme. Mi amigo, mi niño chico de los 17 años, que me miraba y era el único que me comprendía, el único que sabía entender lo que por entonces estaba gestándose en mi interior.
A mis pies me los calentaba con su barriguita. Jugábamos al esconder. Me perseguía por la casa. Me interrumpía la película porque quería un caramelo o hacer pipí en el patio. Jugaba a hipnotizarlo, miraba el cielo para ver si iba a llover. Y me quería, me quería mucho. Tenía sus amigos: la rubia, la negra, el Kazán, el Rufo, el Jimmy... pero su amigo, era yo. Más que su amo, más incluso que mi hermana, que era la que le daba de comer. El era mío y yo dé el. Mi perro. Se llamaba Mipe. Mi niño chico. Mi juguetito. Mi corazón. Nació un 28 de agosto de 1980 y se fue un ocho de enero de 1991. Once años de felicidad.


Hoy yace, debajo de un olivo, cerca del circuito de velocidad de Jerez. Por su lado, pasa el agua de un canal. Y de tumba, tiene el cielo todas las noches. Ya ha pasado mucho tiempo, y allí, sólo quedarán sus pertenencias, su correíta, su cadenita, su cacharrito de comer agua y su cacharrito de comer, con su nombre. Mipe. Su cuerpo, está ya disuelto en la naturaleza, para que yo, pueda sentirle todavía en cualquier parte en la que me encuentre. Han pasado muchos años, pero como el chico del vídeo, aún está dentro de mi corazón, y le echaré de menos, hasta el día en que yo, también tenga que dejar esto, y vaya a ese sitio, donde espero con ilusión, volver a escuchar ese ladrido amigo.







16 comentarios:

Ana dijo...

Cuando empecé mi primer blog quería que no fuese nada "personal", quería que fuese muy banal, algo intrascedente.
Al leer tu post de hoy me he dado cuenta que por mucho que quieras distanciarte siempre dejas algo de tu alma en cada escrito. Esto es lo que no quería yo, dejar las tripas en cada recodo del camino. Pero ¡ya ves! en eso estoy
Un besazo, no bajo por el sur desde hace unos 18 años pero en cualquier momento me animo.
Desde el norte, el cual no me gustaría perder
Ana

Ana dijo...

Cuando empecé mi primer blog quería que no fuese nada "personal", quería que fuese muy banal, algo intrascedente.
Al leer tu post de hoy me he dado cuenta que por mucho que quieras distanciarte siempre dejas algo de tu alma en cada escrito. Esto es lo que no quería yo, dejar las tripas en cada recodo del camino. Pero ¡ya ves! en eso estoy
Un besazo, no bajo por el sur desde hace unos 18 años pero en cualquier momento me animo.
Desde el norte, el cual no me gustaría perder
Ana

MIGUEL ANGEL dijo...

Alfonso es lo más bello que he podido leer nunca. Esta historia que se remonta a tu pasado, ha hecho que yo tambíen haga una regresión. No es el momento pero si no lo cuento jamás me lo perdonaría. Tuve igualmente un perro que me recibía cada vez que llegaba del colegio, cuando regresaba de hacer cualuier cosa, dedicaba todo el tiempo a estar con él. Dormía junto a mis pies, jugábamos juntos, me lamia las piernas..y e incluso me guardaba las cosas ... ,cuando lo miraba y me ponía esos ojitos ya sabia lo que quería.
Con el tiempo tuve que marchar a estudiar a la universidad y a partir de ahí empezó a entristecerse. Mis padres lo sacarón de la casa para juntarlos con otros que teníamos en la terraza para que se contentara. Cuando me regresaba a casa para pasar unos dias apenas pude estar con él, digamos que lo empecé a olvidar inconcientemente sin saber el daño que le podría estar generando. Pasado dos meses, mi padre me llamó para comunicarme que mi perro se había puesto malito. Esperé al fin de semana para ir a casa y ya fué demasiado tarde.
Jamás me lo perdonaré.
Si teneis animales no lo dejeis en el olvido, quererlo como si de uno más de la famiia se tratara. Tienen sentiemiento y ellos sacrificarían su vida por nosotros.
Un saludo.

Isabel dijo...

Son cariñosos, leales y nobles, a algunos solo les falta hablar, se les llega a querer mucho y se les echa de menos, como a cualquier ser querido.
Un beso

Laura dijo...

¡Ay Alfonso! Se me han saltado las lágrimas perrunas.
Hacedle caso a Miguel Angel, nosotros sentimos, amamos sin condiciones, no nos importa si hace frío o llueva, basta que querais salir a pasear con nosotros para que estemos dispuestos al instante.
Si, somos uno más de la familia. Familia en vuestro idioma, manada en la nuestra.
Gracias Alfonso, siempre, gracias por la labor que haces en difundir que somos algo más que unas bolitas de peluche que muerden zapatos.

Gu1ta dijo...

yo no puedo decir nada, lagrimones me corren y me pongo más tonta que de costumbre... me has emocionado...

Ego dijo...

He llorado al leer tu blog...
Siempre hay una primera vez para todo...
Y me apetece sonreirte.
Un abrazo muy grande...

MABANA dijo...

Que manera de empezar mi domingo, aqui en tu maravilloso pais...
Alfonso sabes?, ya llevo aqui casi 3 semanas, extraño xq aunque me la paso genial, extrañas tus terruños, pero...lo que mas extraño es a mis dos westy, que hacen que mi vida se cubra de amor...

saludisimos

Mario dijo...

Que bonito recuerdo.
La vida se nos va llenando de esto, de recuerdos, según cumplimos los años. Y de vez en cuando, desempolvarlos de nuestra cabeza, nos llena de una mezcla de tristeza y alegría, quizás llamada añoranza.
Muy bonita historia, Alfonso.

Ana Belio dijo...

Se nota tu emoción al leer Alfonso, juro que sí.

Ayer escuché en el bus una conversación entre dos mujeres, una de ellas lloraba porque hacia unos días se había muerto su perro.

Estaban detrás de mí y lo pase fatal, no las conocía pero al bajarme miré y sonreí.

Muy bonito Alfonso.

Agata dijo...

Guau,guau...

Ruth dijo...

Me has hecho llorar, recuerdo a todas mis mascotas, por nada del mundo se olvidarán de mi mente ni de mi corazón, mi Baby pastor velga que hace un año escaso que no está conmigo después de 15 de convivencia, solo le faltaba hablarme, siempre a mi lado, y mi gatita Betty 18 años a mi lado, no hay día que no estén conmigo aún sin estar. Cada uno ocupa su lugar en nuestro corazón, y aunque la edad nos los quite y tengamos otra mascota, no suplanta el lugar de la ya desaparecida.
Un besote

Thiago dijo...

Cari, te entiendo perfectamente, yo tb. amo a mis dos perras por encima de todo y no sé que sentiré cuando alguna me falte. La madre, ya está un poco mayorcita y de vez en cuando me da pequeños sustos... pero ahi sigue.

Los perros son unos animales extraños, pq se han unido al hombre, a pesar de que nosotros somos la bestia negra de la naturaleza y no les damos ni la mitad del cariño que ellos nos devuelven. Es para mi un misterio pq se asocian a nosotros siendo los hombres tan malignos para todas las demas especies.

Y aunque no me gusta la publicidad (jajaj) te invito a leer mi post:

http://linde5-otroenfoque.blogspot.com/2007/09/mis-dos-perras.html en el blog de LINDE5-OTRO ENFOQUE, que es un amigo empeñado siempre en su blog en la protección de los animales. Hace una labor tan bella como incomprendida...

Un bezo

Rukaegos dijo...

Me sumo a los que han acabado llorando. A mi madre no le gustaban los perros, así que Laky y Ursa no pasaron de anécdotas de una semana. Pero Lola fue tan importante en mi vida y Glenda lo es ahora, que quienes no han compartido un trocito de corazón con un perro no pueden entenderlo de ninguna manera. Algún día te pasaré un poema que hice cuando Lola estaba ya tan mayor que estaba claro que moriría pronto.

Creo que fue Juan XXIII el que dijo una vez una entrevista algo parecido a esto. Claro que los animales van al cielo. El paraíso no podría serlo si no nos encontramos allí con los animales a los que tanto quisimos en la tierra.

Saludos norteños

Alfonso dijo...

Gracias por vuestros comentarios, ya veo que cada cuál en algún momento de su vida ha tenido el cariño de un animal. Será por que os lo merecéis. Y me alegro de que entreis en este blog. Los brutos no entran, serán porque no tienen o no han compartido alguna experiencia con un animal. Gracias :)

Agata dijo...

Mi padre estaba sembrao...A él le encantaban los perros.Pero en casa no teníamos porque a mi mare le daban miedo.Un día llegó él con uno callejero.Mi madre que se enfada.Agosto.Mi padre que no le queda otra que dejarlo en el balcón.El perro que le da una insolación.Mi padre que lo lleva al veterinario.Factura del veterinario.Cabreo de mi madre por el gasto.Cabreo de mi padre por que el perro se puso malo.Vomitó el perro lo que no hay en los escritos...Jo...Vaya panorama.Mi padre se quedó con las ganas de tener uno.Se lo prometimos cuando se operó.Le prometimos que tendría los que quisiera.No pudo ser...Joder,Alfonso.Mira que a mí los perros ni fú ni fá.Además soy alérgica.Pero mi hijo ha heredado el gusto de su abuelo.Ya estoy llorando,ojú...