06 agosto, 2008

Trece Rosas.




¿Has pensado el miedo que se puede sentir si alguien pone una pistola sobre tu cabeza? ¿qué harías? ¿llorarías? ¿gritarías? ¿te volverías loco, loca?



¿Te has parado a pensar alguna vez en que cosas pensarías – y en quienes pensarías – justo en el momento en que te van a robar la vida?

Yo sí lo he pensado, y me aterra sólo el imaginarlo. Es una de mis peores pesadillas. A veces, en los peores sueños, hasta escuché el trueno del tiro.

Qué tiempo impreciso, diminuto, pero atroz, el que tarda el sonido del disparo a que te llegue la bala.

Qué sentimiento de horror y dolor más grande.

Como el que sintieron las Trece Rosas, trece mujeres adolescentes, tal día como hoy, cuando escribo esto, cinco de agosto, las fusilaron en aquella tapia del cementerio de Madrid.

Como sintió Blas Infante, un once de agosto en la carretera de Carmona.

Como sintió el poeta, Federico García Lorca, entre Víznar y Alfacar.

Como sintió mi familiar, Manuel Jiménez Salado, hermano de San Juan de Dios, en Calafell (Tarragona)

Como sintió mi abuelo Alfonso Saborido, cuando le pusieron una pistola en la cabeza para matarlo, porque tenía la cara quemada, aunque le perdonaron la vida...

Cuánto terror. Cuánto muerto conocido y cuánto muerto olvidado.

En memoria de ellos, si eres creyente, una oración, y si no lo eres, un recuerdo.

Por los que conocimos. Por los que no conocemos. Por los que yacen sin tumba.

Por los rojos. Por los azules.

Por todos. Por todas.

“Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija que ya jamás te podrá besar ni abrazar… Que no me lloréis. Que mi nombre no se borre de la historia”.




Julia Conesa, 19 años. Una de las Trece Rosas.




No se ha borrado Julia, no se ha borrado.








12 comentarios:

Raúl Perales Acedo dijo...

Hola Alfonso, sin duda este aniversario es conmovedor. No se qué se siete con una pistola en la sién antes de que te quiten la vida, pero debe ser algo escalofriante. La memoria es la identidad de cualquier persona y lo más importante, de un país. Te escribo desde Guatemala donde desde 1954 a 1996 fueron asesinados unos 300.000 indígenas en la selva y aqui no hay ni memoria, ni condena, ni depuración de responsabilidades...qué sinsentido, qué barbaridad, que frustración.

Un abrazo

Alfonso dijo...

Vaya, estás en la tierra de Rigoberta Menchú. Que tengas buen viaje compañero, y que absorbas todo lo que ves y sientas como una esponja. Ya nos contarás en tu blog todas esas experiencias. :)

Gracia dijo...

Creo que todas estas mujeres siguen en nuestra memoria y desde luego lo merecen. Pues tanta barbarie y locura no debe ser olvidada para que no se repita jamás.
Me impactó el libro de la escritora extremeña Dulce Chacón, "La voz dormida" que relata los sentimientos y miedos de varias mujeres comunistas que fueron a la cárcel. Aunque es una novela, está inspirada no solo en las 13 rosas sino en muchas otras mujeres anónimas que padecieron la sinrazón de la guerra.

socialismocristiano dijo...

Querido amigo Alfonso,

desde Cristianos Socialistas de Almeria te leemos a diario, tu sensibilidad, tus palabras, tus contribuciones a tu estupendo blog, a menudo, son parte de nuestros comentarios.

Hoy no puedo reprimir las ganas de enviarte este comentario en forma de aplauso. A buen seguro muchos habran usado el "13 rosas" para asociaciones, para fines particulares, etc, pero pocos quizas recuerden la fecha y quizas menos tengan la delicadeza de dejar una pequeña broza de recuerdo en el universo digital de Internet.

Gracias porque acabas, como bien dices en tu ultimo parrafo, de dejar en la historia, una vez mas a estas 13 valientes mujeres.

Sirva para despedirme y ahora hablo en singular, que desprecio con arrojo a quien se toma la libertad de disponer de la vida ajena. Por motivos que tenga nunca sera legitimo ese derecho, de nadie, ni de uno mismo.

Un saludo querido -y leido- amigo Alfonso.

-- Jose Antonio.

Herodes de la Bética dijo...

Sólo pensar la angustia, ya no sólo del momento, sino de las horas anteriores, no quiero ni imaginar lo que habrán pasado tantas y tantos justos. Enhorabuena por un blog tan lleno de cordura y concienciación.
Es la primera vez que te visito y creo no será la última. Un saludo desde Sevilla...

David Santos Holguín dijo...

Solo escuchar el sonido de un disparo en cualquier cacería se me encoge el estómago. Al contrario que tú, Alfonso, no quiero pensar en la muerte de estás chicas por simplemente tener unas ideas, me da miedo.

Abrazotes
David Santos
www.13rosas.blogspot.com

Agata dijo...

Ultimamente no me da miedo pensar en que voy a morir.No quiero,pero no me da miedo.Siento pánico pensar que a las madres se le mueren los hijos.No me atrevo ni a escribirlo en primera persona.Así que mi homenaje va por las víctimas,pero más que nada,por sus madres...Y es que la "profesión" de madre es la más bonita y la más dura.

Ruth dijo...

Yo, tú ella, ellas, nosotros, vosotras, cualquiera de nosotros podía ser Julia, podiamos ser cualquiera de aquellas trec, sin olvidar las tantas mas que perecieron, que perdieron su vida por hablar, por compartir, por decntarse por una ideología que defendia la libertad, la solidaridad, la igualdad. Creo que nuestro tesón, nuestro ahínco, nuestra libertad para poder hablar compartir, decir que somos de izquierdas, en parte se lo debemos a esas mujeres y hombres que a pesar de perder su vida, seguían teniendo una esperanza y creyendo en un partido que defendía los valores humanos, sin imposición, igualitario para todos y para todas.
Un saludo

Nacho G.Hontoria dijo...

No conocía la historia hasta que, hace poco, lloré viendo la película que tan bien recoje aquellos instantes tan duros.

Mario dijo...

Bonito homenaje.
No me puedo imaginar esa sensación, esa angustia.... no lo he pensado nunca. No lo quiero pensar...
No, por favor, nunca.

Alfonso dijo...

Gracias a todos/as por vuestras palabras. A los visitantes habituales y a los nuevos, por contribuir a que nunca se olvide, hechos como éste, que sabemos, y hechos, que no sabemos, Gracias :)

Eva dijo...

Hace ya muchos años, que familiares y compañeras de los fusilados por el franquismo el 5 de agosto de 1939 en las tapias del Cementerio del Este, acuden a primera hora de la mañana al lugar para recordar en compañía, llevar flores frescas y entonar los himnos que cantaron juntos con la misma ilusión y esperanza.

Sobra explicar, que para los recién llegados en el tiempo, el mayor orgullo y aliciente en cada homenaje, es compartir el momento y los sentimientos con quienes fueron también víctimas del fascismo, sus compañeras y compañeros, sus descendientes, sus camaradas. Ellas y ellos son, con su tesón, quienes siguen manteniendo en guardia al burgués insaciable y cruel.

Por cada ausente puño que vale por cientos, como el de Rosario, parece surgir un nuevo centenar de voces cada año para recordarnos que, al contrario que el olvido y la fiesta, el reconocimiento y la lucha no tienen fin. Si están Concha, Nieves, Maruja, Carmen, Paquita,…, no es necesario seguir pasando lista. Estamos todos.

Hace pocos años que el PC asumió la organización de la cita del 5 de Agosto, además de como un obligado apoyo y reconocimiento a su militancia asesinada (la mayoría de los fusilados en aquella saca eran comunistas, incluidas las Trece Rosas), también como una ocasión más para demandar justicia para el resto de víctimas del franquismo. Es de agradecer.

Esta vez, y a la misma hora de la convocatoria en el Cementerio del Este (hay que recuperar ya su nombre original), en un hotel de la capital y acompañado por cuñas publicitarias y reportajes radiofónicos, tenía lugar la presentación del proyecto de “Conmemoración 69 aniversario de las Trece Rosas” que llevará a cabo la “Fundación Trece Rosas”, adjudicataria de una subvención de Presidencia de 45.000 para tal fin, con plazo de ejecución de agosto 2008.

Cada marzo, cada abril, cada agosto…, la gente idealista de bien, seguiremos acercándonos al sol que más calienta: el de los ardientes ladrillos de los restos de un muro que fue testigo inerte del asesinato de miles de ciudadanos, de millares de rosas, para seguir clamando justicia, memoria y libertad para todos.

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