20 agosto, 2008

Quiéreme...

Aún recuerdo cuando te vi la primera vez.
Tu sonrisa. Tu sonrisa. Tu sonrisa.
No podía apartar mis ojos de tu sonrisa.
Entonces me di cuenta de que iba mal vestido.
De que quizás no me hubiera afeitado bien.
Lo más seguro que no fuera bien peinado.
Los zapatos pueden que estuvieran sucios.
Yo en ese momento
delante tuya quería ser perfecto.
Hoy, el tiempo pasó.

Tu sonrisa, tu sonrisa, tu sonrisa.
Es mía, mía, mía.
Por eso quiero seguir vistiéndome bien.
Quiero estar siempre bien afeitado.
Quiero que mis rizos no se vuelvan locos
y estar bien peinado.
No quiero llevar sucios los zapatos.
Por ti. Por ti. Por ti.
Y cuando desfallezca,

cuando yo caiga en el desánimo,
cuando me enfade,
cuando te diga lambrucio,
cuando por las circunstancias no sea yo.
Sé comprensivo.
A veces sale el monstruo sin luna llena
que todos llevamos dentro.
Pero recuerda lo que le dijo Mr. Hyde,
que se sentía pecador,
pero también gran víctima:
Quiéreme cuando menos lo merezca,
porque será cuando más te necesite.

2 comentarios:

Agata dijo...

Ay,criatura...Nadie es perfecto.Pero tienes a tu lado una persona muy linda.Igual que tú.Un beso.

SOMMER dijo...

De eso se trata, querido Alfonso, de querer sin condiciones. Si no... mal vamos...