24 agosto, 2008

Los curas

Uno de los libros que más me impactó en mi etapa de instituto, fue San Manuel Bueno, Mártir, de Miguel de Unamuno. Ay, los curas.
Los curas. Será porque he tenido la suerte de encontrarme con curas fantásticos y con otros no tanto, la verdad es que no puedo ni me gusta nunca generalizar con ellos.
Sin embargo, ¿qué sería de nuestra vida sin los curas?
Para lo que no creen, sería maravilloso, un estorbo menos.
Para los que creemos, pues nos encontramos dos bandos. Los que son creyentes, pero pasan tres kilos de los curas, es decir, no van a misa, van al templo, le rezan a los santos, van a las procesiones, pero al cura ni le miran y ni mucho menos echan un euro en el cepillo.
Y por otros, los que sabemos que tienen un ministerio sagrado y que, no olvidando que son humanos como usted o como yo, son lo que son: personas con un don especial dentro de la Iglesia, con unas responsabilidades concretas y con un poder, el de convertir el pan y el vino en cuerpo y sangre de Cristo, ahí es ná.
Por supuesto, esto entra dentro de las creencias personales de cada uno, hay que respetarlas y además, no se pueden imponer.
Pero os cuento esto porque como lo vivo, os puedo decir que existen curas estupendos, que se dejan la piel por los demás, y que no es justo que cuando hablemos de ellos, los metamos todos en el mismo saco.

¿Qué sería de un mundo si curas? Yo me he partido de risa viendo esto.



7 comentarios:

Ana Belio dijo...

La verdad es que para ser cura sin serlo en realidad, sí es cierto que hay que tener vocación, jaja.

No todos son buenos, ni todos son pederestas, ni todos saben comprender; igual sucede con los que no son curas.

Bs

Cat's dijo...

si, cada uno tendrá su opinión, yo me reservo la mía.

Tengo el recuerdo de un solo cura que encantaba porque justamente no parecía cura.

El Padre Sabino...nos hacía comer hormigas porque decía que tenían proteínas ;)

El Peregrino Ruso dijo...

Me he reido muchísimo con el episodio de camara café. Pienso Alfonso que datras de cada creyente siempre hay un cura de referencia, en lo bueno y en lo malo.

SOMMER dijo...

Yo me replantearía la pregunta, querido Alfonso.
¿Qué sería de nuestra vida sin religión, sin iglesia?.

Probablemente, y digo sólo probablemente, viviríamos más en paz...

Paradógico ¿no?.

Un abrazo amigo.

Alfonso dijo...

Hombre, si no hubieran religiones... no habrían guerras religiosas. Eso fijo :)

César dijo...

Estuve en un seminario para ser sacerdote casi tres años. La vivencia religiosa es distinta en Europa que en América Latina. Es evidente que salí, pero sin ninguna decepción. Encontré de todo, y lo mejor, entendí que el sacerdote es muy humano, y cuando deja de serlo es cuando cae en las miserias conocidas. Cuando el sacerdote es consecuente con su vocación, es cuando más imagen de Cristo transmite, y el amor reboza por los poros...cuando no..cuidadito...Un abrazo, me reí mucho con el video.

Fabio dijo...

Que sería de un mundo sin curas? pues, más allá del video, muy bueno por cierto, quiero creer que algunos curas, como así representantes de otras Iglesias son necesarios cuando cumplen su función espiritual... claro que es lindo pensar ciertas utopías respecto de sus funciones, para que no nos empantanemos en las necesidades individuales.Creo hacen falta HOMBRES DE FE y también coherencia y predicar con el ejemplo... la mala prensa que muchos sacerdotes han conseguido, hace que la gente vuelvas sus espaldas a la Institución.... qué sería de un mundo sin abogados? sin políticos? ahhhhh
abrazo amigo!!!