16 julio, 2008

Qué sabe nadie.


Permítanme que hoy me pare. Que haga un alto. Que no piense en las cosas del mundo. Que apenas piense en las cosas de ustedes. No quiero pensar en planetas. No quiero pensar en estrellas. Ni en religiones intolerantes. Ni en gritos. Ni en risas. Ni en comentarios. Ni en nada.
Quiero pararme. Pararme, respirar y no hacer nada, sólo vivir. Vivir y desahogarme.
Tengo una sola hermana. Mi familia éramos cuatro. Mi padre, mi madre, mi hermana y yo. Cuatro. Al taburete ya le falta la pata de mamá. Estamos cojos. Todos los esfuerzos, todos los trabajos cuestan más. Bien porque no aprendimos a hacerlo. Bien porque nos duele hacerlo sin dos manos menos. Sin un corazón menos.
Hoy tocaba revisión de la salud de mi hermana, que enfermó de cáncer de mama hace dos años y medio. Hace un mes se puso anímicamente muy mal. Tiene miedo, tiene crisis de pánico cuando se acerca la hora de ir al hospital.
Es normal, es lógico. Pero es muy duro estar al lado. Porque al taburete le falta una pata, la otra pata es mi padre con ochenta años, que necesita un bastón y la última pata, yo.
Me siento tan impotente cuando soy capaz de sentarme aquí a escribir, hablar de lo que se me ocurra, o ponerme delante de un micro en la radio y no parar de hablar, o estar en la tele, e ídem de ídem.
Sin embargo, cuando ella tiene miedo no soy capaz de sacar palabras de consuelo. Palabras que la puedan animar, quitarle el pánico. Le razono, le intento convencer de que todo va bien, de que hay muchos adelantos. Pero de nada sirve. Me quedo mudo porque no sé seguir. La Asociación de lucha contra el cáncer ayudan en lo que yo no sé.
Pero yo no puedo y me siento inútil. Sólo se escuchar y estar en silencio.
Mi hermana reza mucho. Tiene la casa que parece un santuario. Yo lo respeto, aunque no crea en eso. Yo soy creyente, lo sabéis, pero no de esa manera.
No creo en dioses ni santos que te den porque pidas. Yo creo en Dios, lo siento a Él, y rezar, me da fuerzas para soportar, para animarme, pero pedir... Yo no pido. Yo sólo doy gracias por lo que tengo. Porque si pidiera, habría perdido la fe el día en que el taburete se rompió cuando mi madre murió.
Hoy hemos ido al médico y todo está bien. Tenemos que volver en diciembre ya. Las revisiones cada vez son a más largo plazo. Es motivo de alegría. Ella hoy está contenta, hacía ya que no la veía contenta. Porque aunque a veces saque fuerzas no sé de donde, sé que sufre. Unas veces estalla y llora. Otras se calla. Es duro, muy duro.
El que hoy sepa que sigue bien nos ha hecho sentir como si desinflaran un globo. Como si un muelle se estirara. Un descanso, una tranquilidad.
Ahora es cuando soy consciente de la presión, y no entiendo como no tengo más pesadillas al dormir o como no se me contrae más la espalda.
El taburete está roto, pero tengo buenos carpinteros. M. golpea con fuerza con su formón. Mis tías, mi familia, también ponen esparadrapos al taburete. Yo lo agradezco en el alma.
Vaya rollo que os estoy soltando. Esto es un blog, no un confesionario, pero a veces tienes que soltar lo que hay dentro. Cuando llevas tanto sentimiento apretado, es imposible construir frases bonitas, es imposible buscar la belleza en la letra. Las ideas salen a borbotones para construir no sabes qué. Eres una olla a presión soltando el vapor.
En días como estos, cuando uno ve la realidad que te rodea, te das cuenta de lo que en verdad importa, y de cuanta tontería, cosas sin valor, nos hacen perder el tiempo y las energías.
Déjenme que me ría ahora de la crisis, de los homófobos, de los racistas, de los fascistas, de los machistas, de los problemas que nos crean a través de los periódicos y las radios. Me dan risa. ME DAN RISA. Cuando se tiene la tragedia tan cerca.
Esta mañana, por motivos que no vienen a cuento, tuve delante de mí una carta dirigida a un preso. A Mohamed, que es como llamarse Pepe en Marruecos.
Otra tragedia, pensé. Otra tragedia unipersonal. Que sólo sufre el taburete de su familia. Otra tragedia que nadie sabe que existe. Me fijé en la letra de quién escribía la dirección. Podía ser una chica. ¿su hermana? ¿su novia? A saber sus pensamientos, sus sufrimientos, sus lágrimas.
Otro taburete roto. Qué sabe nadie, ¿verdad? de lo que ocurre en este mundo.
Perdonádme. Mañana vuelvo en mí.


10 comentarios:

Mario dijo...

Déjame que me calle. Que no te diga nada. Sólo déjame leer.

(simplemente, has de saber, que un blog se utiliza para lo que te de la gana. Eres muy libre de escribir esto y más. Al que le aburra, que se vaya).

Silencio...

MABANA dijo...

Que decirte, no hay palabras para hacerte sentir que no estas solo, que en tu lucha lo haces exageradamente bien, y lo digo no x lo que escribes, sino porque se intuye que eres una gran persona...

Esto de los blogs, nos sirve a algunos como válvula de escape, en realidad creo que todos la utlizamos en cierta manera de esta forma...asi que nada!..que bueno que aqui puedes hacerte sentir...

Un abrazo cariñoso!!

Gracia dijo...

Mucho ánimo para superar estos momentos...
A veces, Alfonso, no hacen falta palabras, un abrazo, una mano que aprieta la tuya, con eso, a veces es suficiente para saber que no estás sola, que tienes apoyo, y que todo va a ir bien.
Besos

El Peregrino Ruso dijo...

Animo hermano, pero la pata de ese taburete no se puede venir abajo. Un abrazo

la mirada de Ruth dijo...

Ni que decirte, tengo los ojos llenos de lágrimas, gracias por compartir tus penas con nosotros, al igual que compartes las alegrías y las noticias que te interesan, una bitácora es libre el autor de compartir lo que quiera y crea oportuno, si con transmitirnos tu estado de ánimo ha contribuido para desahogarte y sentirte mejor ya hemos hecho algo.
Decirte que yo al igual que tú no creo en la religiones, ni en las imágenes pero como sabes si creo ciegamente en un Dios, al cual oraré de corazón para que te de paz, y no peligre la salud de tu hermana.
Una chispa graciosa, un taburete tiene cuatro patas, pero los hay modernos de tres, por eso tienes que ser fuerte y no dejar al taburete con dos.
Recibe un abrazo muy fuerte en este día y como hoy ya es jueves haber si pones otra entrada y nos compartes que ya estás mejor.

Alfonso dijo...

Gracias a todos/as

SOMMER dijo...

El mejor consejo, querido Alfonso, es que sigas al lado de tu hermana. Sentir tu aliento en su frente, sin decir, sin añadir nada seguro que es más útil para ella que todos los consejos que le puedan dar en la Asociación.

Dale amor sin tapujos, amor de hermano, que de eso, tienes a borbotones.

Abrazos amigo.

la mirada de Ruth dijo...

Lo mejor que podemos hacer en favor de quienes nos aman es seguir siendo felices.
Esta es la cita que hoy me ha llegado a mi correo, la comparto contigo y con todos aquellos compañeros y compañeras que a diario visitamos esta bitácora, mucho ánimo y creo que todos podemos aprender de esta cita.
Un gran abrazo en esta mañana para todos, y para todas.

Anónimo dijo...

lo más duro de todo es lograr ver la belleza que se esconde tras todo ese sufrimiento. y que la vida es dura pero también bonita y cálida.
muchos besos.
sero

Satie dijo...

Qué alegría que todo haya ido bien, es una satisfacción saber que nuestros familiares gozan de buena salud. Un saludo me imagino lo que llevarás pasado.