18 junio, 2008

Mujeres



Tengo la gran suerte de trabajar en plena naturaleza. Para que ustedes se hagan una idea, en la desembocadura de un río, junto al mar. Desde mi ventana veo la playa, me entra el fresquito, etc... voy a desayunar , cuando no tengo que ir al centro de la ciudad, a un sitio donde se hacen actividades y talleres al aire libre, relacionado con la naturaleza, sobre todo a niños y niñas.
Hoy, con el buen tiempo, aquello estaba lleno. Mientras me comía mi bocadillo de fuagrás, les estaba observando. Había una mesa con niños y niñas de unos trece años.
Ellas, unas mujercitas, todo formalitas, comiendo como se debe, sentadas, coquetas, acicalándose el pelo.
Ellos, mal vestidos, gritando, pincando a las niñas, haciendo morisquestas.
Qué gran diferencia entre los hombres y mujeres en la adolescencia, sobre todo en la preadolescencia, a esos trece años. Mientras las mujeres, son pequeñitas adultas en potencia, los hombres somos unos impresentanbles, haciendo el tonto y dando gala de una inmadurez total. Concretando, que ellas parecen mujeres ya, y nosotros, seguimos siendo niños.
He estado pensando en que yo, como hombre, también pasé por esa etapa. Hasta sexto de EGB, tenía once años, estaba en clase con solo niños. A partir de entonces, nos hicieron las clases mixtas.
Recuedo el shock. El maestro, nos puso de tal manera dispuestos, que la mesa de cada uno estaba rodeado del sexo contrario. Yo hablaba con las niñas, aunque me molestaban sus colonias. Olían demasiado y mascaban mucho chicle, aunque el maestro las reñía por eso. Pero recuerdo a un compañero que lo pasó fatal. Le decíamos cruelmente El Tomate, porque cuando una niña le hablaba, se le ponía la cara blanca y las orejas muy rojas, y calientes. Le tocábamos las orejas para tomarle la temperatura, y claro, más caliente se le ponía al chiquillo. Ahora que lo pienso, que crueldad.
Luego, pasamos al instituto, y con catorce años, mientras los niños seguiamos agilipollaos, las niñas ya tenían sus novios o hablaban de ellos. Yo admiraba la capacidad de mis compañeras para tener unas cartucheras enormes donde guardaban rotuladores de miles de colores, para tener en technicolor los apuntes.
Los míos eran un garabato y asquerosos, aunque, todo hay que decirlo, no repercutía en mis notas.
Seguimos creciendo. Mi clase – yo estudiaba Agrarias – eramos muy pocos y muy bien avenidos. No más de diez en tercero. Había chicas que entraban por primera vez en la profesión: tenían que coger el tractor, utilizar la mochila mecánica para abonar, la mulita mecánica, tareas propias del hombre hasta entonces.
Me he dado cuenta de que no soy consciente del momento en el que nos igualamos. Pero cuando terminé el instituto, eramos realmente iguales en conocimientos y en prácticas. Y básicamente, en todo, salvo lo que no distingue por el sexo propiamente dicho.
Pero eso es lo que viví yo. Una compañera que es del Opus, no quiere que su hijo de clases con niñas.
Muchos hombres consideran que la mujer es inferior a nosotros en determinadas cosas.
La misma existencia de un ministerio de Igualdad en España es cuestionada por mucha gente.
Yo tengo muchos ramalazos machistas porque me lo inculcaron desde pequeño, y ahora sufro sus efectos.
Aprender las faenas del hogar que nunca – ni yo reivindiqué – me enseñaron a hacer.
Iguales. Ustedes, que tenéis hijos, eduquen en la igualdad, por favor. Ustedes que sois maestros, educadores, repitan conmigo: Igualdad, Igualdad, Igualdad.
Al mundo es dificil cambiarlo ya, pero desde abajo sí podemos hacer cosas, para que cambie el mundo que viene.
Dedicado a todas mis mujeres. Mí madre. Mi abuela. Mi hermana. Mis tias. Mis primas . Mis amigas. Mis compañeras. Mis visitantes. Mis oyentes. Y a las invisibles en este escrito y en la Historia: las mujeres lesbianas.


14 comentarios:

Satie dijo...

Y el futuro es de las mujeres, mal que les pese a algunos...

Emevecita dijo...

El presente y el futuro es de todos.
Gracias por tu homenaje Alfonso. Yo soy una mujer que no sabe hacer las "cosas del hogar", pero que daría lo que fuera por tener un hogar...
Las mujeres somos difíciles de entender porque lo queremos todo. Queremos igualdad y queremos primacía, queremos mimar y que nos mimen: amar y que nos amen.
Igual que ustedes (espero).
Besotes

Alfonso dijo...

Emevecita, tienes un hijo y eso es las cosas más grandes que se puede tener. ¿Un hogar? ¿qué cosas contienen un hogar? ¿muebles, habitaciones? Lo importante es el cariño, y eso lo tienes en tu hijo.
Si supieras lo que sufro cuando veo a un matrimonio amigo, que lo tienen todo: casa, coche, pueden viajar, pero no pueden tener hijos... ya ves, tienen hogar. Pero falta eso.
Por cierto, qué guapísima en la foto :)

Satie, ¿Y por qué será de ellas? ¿notas síntomas?

Agata dijo...

Desde pequeñita hasta segundo de B.U.P. con niñas y monjas...Cuando llegué al Coloma fue un cambio muy brusco.En mi clase éramos 10 chicas y el resto chicos.Yo estaba muy cortada y sin embargo me adapté,afortunadamente.Me ha hecho gracia cómo cuentas lo de los niños y las niñas,es verdad.Nosotras éramos mujercitas en cuerpos de niñas.Y por eso nos ponía de los nervios que,de pronto,una patulea de niños de nuestra edad vinieran a corretearnos por el único placer de cabrearnos y de pegarnos mocos en el traje...Yo pensaba:"están tontos...Los chicos mayores son mejores porque lo único que hacen es hablarnos y,lo más importante,escucharnos..."
Yo tengo dos hijos:niño y niña.De la misma edad.No hay excusas para que no aprendan lo mismo.Van al mismo colegio,a la misma clase,dan las mismas actividades extraescolares,los llevo a la playa o a la piscina a los dos.¿Por qué no les voy a enseñar a los dos a hacer una cama,a recoger la mesa,a cocinar?Sí,a cocinar.Y quien les ha enseñado a cocinar un risotto de muerte es su padre.También les cuento que hay maltratadores que matan a sus mujeres o a sus maridos porque creen que son suyos,que les pegan porque la comida está salada o sosa...Que no todo es color de rosa.Pero que ellos,todos los niños,tienen en sus manos una paleta con los colores más bonitos del mundo.Cosa que a muchos mayores se nos perdió por el camino...
Ah,y gracias por el homenaje.¿Satie nota síntomas de nuestros poderes?jejejeje.

Alfonso dijo...

jajaj mocos en el traje, qué gracia, eso nunca lo hice yo. Yo mascaba trocitos de papel y le daba un parpi y lo pegaba en el techo jjj
En qué estará notando Satie el Power Woman.. :)

Agata dijo...

Ja,ja,ja...Ni idea,Alfonso.

Emevecita dijo...

Alfonso, yo lo del hogar lo decía no por los muebles sino porque yo quiero un marido (guapo, moreno y alto ... por si acaso venga por aquí para que me busque jaja) una niña y un perro... no me digas por qué lo quiero, pero lo quiero.
Mi hijo es lo máximo y soy felicísima con él, aunque vivamos de prestado y no le pueda comprar nada por ahora... lo amo y me ama y estoy completa tal como estoy. Lo que quiero decir es que nunca estamos conformes, jajaja.. por eso somos mamás y profesionales, por eso cocinamos y armamos guerras internacionales, por eso amamantamos y usamos bikini...
¡¡¡lo queremos todo!!!!!
Seguro que Satie lo notó, y sabe que el que la sigue la consigue... ¿queremos todo? es posible que lo tengamos :)
Besos

Abog. Luis Urribarri dijo...

Amigo mi blog te esta extrañando. Hacen faltan tus buenos comentarios.

Saludos Amigo

Mujeres mujeres mujeres son mi dolor de cabeza y lo seguiran siendo porque desde niño soy un eterno amante de ellas.

romudea dijo...

Hola, buen post, buena dedicatoria a todas nosotras. Me da rabia que todavía tengamos que felicitarnos los unos a los otros por dedicar algo a alguien de determinado sexo. Creo mucho más en las personas , individuales, o agrupadas, pero personas.
¿Igualdad? Es necesaria, pero pido cuando me acuerdo a mi santisimo Buda y a la Virgen del Carmen, que algun día no tengamos que estar agradeciendo los gestos a favor de igualdad. Aunque de momento, los considero necesarios. Existe demasaiada discriminacion en cuanto a sexo, religion, ideas politicas, equipo de futbol favorito, todo.
"Si no eres como yo, no te acepto".
¿Acaso no somos todos y cada uno de nosotros distintos?
Un saludo.

Alfonso dijo...

Ok, Luis ya hemos ido por Venezuela ... :)

Romudea, pasa como 'los días de'... mientras existan, es que hacen falta... Gracias por la visita. Tu jeringuilla en tu blog, un puntazo! :)

Rukaegos dijo...

Como nací y viví en una familia y un contexto un poco raros, y eso que éramos de lo más tradicional, siempre me choca un poco enterarme de las cosas del mundo de la igualdad.
Nací en una familia igualitaria, tres hombres y tres mujeres, con roles compartidos y madre que trabajaba fuera de casa. Como mi abuela, bisabuela y tatarabuela maternas.
Por parte paterna, cuento con algunas de las primeras mujeres licenciadas en España, hasta con permiso extraordinario del Gobierno cuando todavía estaba prohibido.
Fui siempre a colegio mixto, desde los tres añitos. Y un colegio abierto y me atrevería a decir que también igualitario, con un claustro abrumadoramente femenino, que me hace pensar que en mi cole sabíamos algo más de las chicas que la media. Cuando pasamos al instituto, comentábamos entre nosotros que los tíos del San José (curas y masculino) eran tontos, por todas esas actitudes que comentáis mientras nosotros nos íbamos de tertulia con las chicas al parque y, claro, arrasábamos, porque éramos los únicos que tonteábamos con las de nuestra edad jeje.
Si es que ... yo hubiera triunfado en el amor de ser hetero jajajaja. Pero los tíos somos mucho más difíciles, y con ellos me temo que doy perfil bajo y no me como un rosco. Acumulo telarañas.

Alfonso dijo...

jajaja, no será para tanto, hombre. Qué orgullo, eso de tener en la familia a las primeras licenciadas de España, que época aquella ¿qué carreras hicieron? ¿pudieron ejercerla luego? Muy interesante lo que cuentas.

Rukaegos dijo...

Una de mis tatarabuelas maternas regentaba una tienda de ultramarinos en Santander (se trasladaron a la capital desde un pueblo maravilloso llamado Esles de Cayón. Otra, es la que debería haberme hecho millonario, porque tocó viaje indiano y encontraron petróleo en Méjico, pero nos lo chorizó la revolución, sniff. Una hermana de mi bisabuelo fue la que comentaba: mi tatarabuelo la consideraba una cabeza preclara y movió todo lo necesario para el permiso del Gobierno. Estudió su misma carrera y la que también estudió mi bisabuelo: Farmacia. Y sí la ejerció, lo mismo que dos hermanas de mi abuelo.

Cosas de las pequeñas burguesías cantábricas, jajaja :)

Rukaegos dijo...

Y sobre las telarañas jajajaja, a la acumulación de cinco la llamo yo virgo sobrevenido ... sniff