24 junio, 2008

En Religión digital - El precursor

Desde entonces, cuando desfallezco, ante la pereza, el insulto, la discriminación, la injusticia y ante cada una de mis faltas, cierro los ojos para que se haga de noche. Y en la oscuridad espero a la voz. A esa voz que clama en el desierto que todos llevamos dentro.


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