13 junio, 2008

Aquellos largos y lentos veranos

Yo, haciendo el canelo, a finales de los setenta.


Navegando por los mares de España, agarrado a mi pato salvador, bajo el atento cuidado de mi primo. Obsérvese la profundidad de las aguas.

Si tuviera que ponerle un color a mis veranos, serían multicolores: azules del cielo de la mañana, grises de las tormentas, ocres del cereal que agosta, negro de las largas noches bajo la sola luz de las estrellas.
Cuánto más atrás indago en el recuerdo, más extensos son esos estíos en mi memoria.
Veranos calurosos interminables, con la intranquila sensación de que el colegio nunca iba a volver.
Bicicletas, carreras, bañarte en el canal.
Comerme las lechugas, las zanahorias, los melones, las sandías del huerto de mi padre, sin que éste me viera.
Corretear junto a los perros bajo los chorros del agua por aspersión para el riego del maíz.
Pelearte de día con las avispas y de noche con los mosquitos.
La siesta.
La noche sentado en el escalón de la casa de mi vecina con la cabeza echada sobre la falda de mi madre tomando el fresquito.
La noche más noche, sólo en el patio de mi casa, cuando todos dormían, con mi perro y mis prismáticos buscando a mis estrellas favoritas, la doble doble épsilon de Lyra.


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Mi boca haciendo la O de la sorpresa cada vez que una estrella fugaz caía.
Dormir en mi cama con la ventana abierta y la radio puesta escuchando Medianoche en la SER.

Los domingos a la playa. El mar. Ah. Por las noches en Jerez, se siente su cercanía, su brisa, cuando sopla el poniente.

La arena caliente. Las olas que te acarician. Las tres horas preso de la digestión. La caseta de mi tío. La gaseosa Valdelagrana. ¡A la rica patata, al bombón helado ¡ que nunca me podían comprar.
Los cangrejos. Las almejas. El agua salada en mis labios y el salitre de mi piel. Las algas enredadas en mis piernas. Volver cargado de conchitas y piedras de colores a casa.

Y leer. Julio Verne. Mis tebeos. Los tebeos de mi vecino.

Mi pandero. Mi experimentos con agua. Mi flauta. Mi radiocasette escuchando las canciones del verano.
Y el calor. El calor. Verano, cuánto te quiero.







Espectacular vídeo de airecaliente13 sobre el verano con la música del cura del pelo rojo, Antonio Vivaldi.

Veranos de los amores perdidos y prohibidos, que el poeta paisano que murió en el país vecino, supo escribirme y describirme tan bien...

Yo sé que tu claro cristal de alegría

ya supo del árbol la fruta bermeja;

yo sé que es lejana la amargura mía

que sueña en la tarde de verano vieja.

...

Fue una clara tarde del lento verano...

Tú venías solo con tu pena, hermano;

tus labios besaron mi linfa serena,

y en la clara tarde dijeron tu pena.

...

Fue una clara tarde, triste y soñolienta

tarde de verano.

¿Y tú, recuerdas tus veranos?

11 comentarios:

MIGUEL ANGEL dijo...

Pues claro que me acuerdo de mis tardes, noches, y mañanas de aquel verano que entonces sí qué eran dias de veranos no los de ahora.
Qué recuerdos más bonitos, los mios cuando mi familia se reunía y compartíamos momentos de alegria.
Aún recuerdo aquella piscina que mis padres hicierón de ladrillo encima de la terraza, dónde pasábamos todo el tiempo la familia.
Gracias Afonso por hacer que por un momento reviva un recuerdo feliz e inolvidable.

Miguelo dijo...

HEY!!! tengo una camisa como la de la primera foto...

Agata dijo...

¿Valdelagrana Beach?
Yo recuerdo el día en que teníamos que vaciar los pupitres y llegar a casa cargada de libros.Con todo el calor.Y mi colegio estaba a una buena distancia andando.Al llegar a casa me descalzaba,soltaba el tolondrón de libros y me ponía fresquita a leer tebeos.Sin que mi madre me dijera:"Niña,deja los tebeos y estudia".Entonces sabía que había comenzado el verano...Jugábamos en la plazoleta hasta las tantas de la noche.Mogollón de niños.Jugábamos a la Guerra de las Galaxias,a hacer el baile de Grease.Nos peleábamos las niñas por ser la Olivia Newton.A los cromos,al escondite...El cine de verano del Terraza Tempul(al lado de mi casa).Y cómo mi amiga M. me invitaba a su casa(en el sexto piso) y veíamos las pelis por la cara.Dormir con la ventana abierta con el único miedo de que entrara un "bicho"...Mi padre sentado en la terraza sin camisa(que hacía mucho calor)fumando Record viendo a la gente salir del cine y escuchando flamenco...Jo,que lo estoy viendo y todo Alfonso...

Alfonso dijo...

Miguel Angel, habría que verte chapoteando y saltando como una rana en la piscina jajja

Miguelo, eran unas camisas muy coloridas jaja, pero me gustaban.

Agata, que moderna, jugando a la guerra de las Galaxias, seguro que tu eras la princesa Leia esperando algún Luck Skywalker que te salvara jjj, efectiviwonder, era Valdelagrana Beach :)

Satie dijo...

Qué bonito artículo Alfonso, de lo que más me acuerdo del verano es de oír la radio por la noche y de cómo se te quedaba el cuerpo después de un día de playa y una duchita.

Agata dijo...

Lo malo era que los Luck Skywalker de mi barriada eran más brutos que qué y se sacaban los mocos con una habilidad para luego salir corriendo detrás de las niñas a pegarselos...Muy románticos,la verdad...También estaban los bocatas de tortillas de papas en la playa.Con su arena incluida...jajaja.Y los cromos metidos en las latas vacías de Nivea de mi madre.

Alfonso dijo...

Anda que no daba yo parmotazos en la acera de cemento a los cromos de mi hermana, eran bonitos. Y jugar al diábolo, ains...

SOMMER dijo...

Veranos con sol, veranos chamuscados, veranos de olor a hierba seca, con balones y redes artificiales. Veranos de niños con toallas de Naranjito y chanclas de hebilla. Noches de verano con olor a after sun de nivea y helado de turrón.
Veranos que ya no volverán.

Abrazos amigo.

Cat's dijo...

el aire de la mañana entrando por la ventana... siestas bajo la sombra del árbol que tiempo después fue arrancado. El asfalto caliente y un heladero que vendía el "torpedo": un palito con helado de frutilla . Mojar los pies con el chorrito débil de la manguera...el pantalón corto y los dibujitos animados. Las cenas frías y la limonada, y lo que más me gustaba revolcarme en el suelo fresquito del salón. ;)

Agata dijo...

El sonido de los grillos en la noche...Y cuando dormía en Rota,en el campo de mi tía:el sonido de los aviones de la Base de Rota.También el olor del picadillo que mi padre se tomaba a mediodía.El olor de la crema Nivea que se ponía mi madre en sus manos antes de dormir.La satisfacción de beberme un gran vaso de agua cuando subía,entre juego y juego,a casa.Yo y cinco niñas más...jajajaja.Mi madre se ponía de los nervios.Y yo le contaba que nosotros vivíamos en el primer piso y las demás más arriba.Bueno,ya.Que tengo muchos veranos en mi vida y no terminaría nunca.Pero es que me encanta volver a ser niña.

Alfonso dijo...

Qué de sensaciones más bonitas da el verano ¿eh? jeje , por cierto, la nivea hacía estragos jj