25 mayo, 2008

Queridas putas

María Magdalena, cuando se le aparece el Señor resucitado (Tiziano, 1485-1576)

Carmen no podía tener más relaciones sexuales con su marido que la que explícitamente estuviera dirigida a engendras hijos, por mandato de su director espiritual. Había tenido ocho. Carmen había oído a las compañeras de su trabajo, que lo que la mujer no le da a su marido, éste se lo busca por otro sitio. Carmen sabía que su marido se iba con la puta. Que esa noche estaba con la puta. Tenía miedo que le contagiase alguna ETS, pero su religión le impedía poder usar preservativos. Carmen amaba al Dios de su director espiritual, pero cuando se acostaba sola por las noches, tenía miedo.


Queridas putas. Hace tiempo que no os veo. Quizás, para ustedes, las cosas han cambiado. Os recuerdo en aquella esquina de esa urbanización tan molesta con vosotras. Vuestras ropas llamativas. Pasando frío, pasando calor. Construyendo sonrisas. Paseando a lo largo de la acera – de vuestro trozo de acera – esperando la llegada de algún cliente.
Sólo he intercambiado con vosotras algún ‘sí, tengo un cigarro, toma’. Y un 'gracias'.
Pero como digo, hace tiempo que así no os veo.
Hoy las cosas son más modernas. Vivís en las casas de relax. En hoteles y establecimientos dedicados al uso.
Pero no todas.
Porque hay putas pobres y putas de lujo.
Qué os habrá provocado el tener que elegir esta profesión. Para qué usaréis el dinero que ganáis. Para droga. Para vestiros. Para pagar el alquiler. Para comer. Para que coman vuestros hijos. Para vivir. Para mal vivir.
Queridas putas, yo pienso que el elegir la prostitución como camino, no es un éxito para la vida de una mujer.
Pero no os condeno.
Nuestra vida es como un iceberg flotando en el mar. Vemos – o sólo queremos ver – un diez por ciento de lo que existe. Por debajo, está todo lo demás. Lo que toma vida, cuando apagamos la luz y cerramos la puerta de casa.
Queridas putas, yo sé que el sexo manda. Y manda en todos y todas. No hay persona que pueda decir que no, porque forma parte de nuestro ser.
No todo el mundo vive el sexo con alegría ni puede compartirlo con la persona que ama.
Quien quiere sexo, queridas putas, y no puede obtenerlo por sus propios esfuerzos y por amor, acaba mal o acaba con vosotras.
Los hombres somos machos, poderosos, acostumbrados en este mundo a obtener las cosas porque nos sale de nuestros cojones porque para eso los tenemos.
Una mujer – una tía – no puede negarse a nuestras voluntades.
Y si no te acuestas conmigo, te mato.
Otros hombres, también dirigidos por sus dioses, optan por no tener sexo. También terminan mal con el tiempo, o con vosotras. O lo que es peor, con niños y niñas pequeñas.
El sexo manda en nuestras mentes. Podríais hablar mucho de eso ¿verdad, queridas putas?
Lo que más me jode de todo esto, amigas mías, es como se os insulta. Porque el mata, es un hijo de puta. Porque el que abusa de un menor, es otro hijo de puta.
Todo el que hace mal en esta tierra, incluso vuestros clientes, son hijos de puta.
Y yo sé, queridas putas, que vosotras, en el fondo, detrás de vuestro escaparte de maquillaje desgastado de los empujones sin amor, no sois malas.
Os aprecio. Reniego de los que exaltando la santa virtud, están en contra de la legalización de la prostitución.
Me gustaría que como sociedad, pudiéramos contar cuántas sois. Qué tuvierais seguridad social y no tener que estar follando hasta que os muráis. Que vuestros hijos tengan el acceso a la educación y a las becas, como cualquier ciudadano. Quiero que tengáis los mismos derechos que todo el resto de la ciudadanía.
No, no me dejo engañar por quien cree que por dejaros fuera de la ley contribuye a erradicar la prostitución.
Eso es mentira. Ejercéis – dicen- la profesión más antigua del mundo.

Y también, soy cristiano, queridas putas. Y os envidio. Porque el Dios en que yo creo se hizo Hombre – pero Hombre de ser persona, de ser humano, Dios no se hizo macho – y buscó sus amigos en la Tierra.
No eligió a los sumos sacerdotes, personas inmaculadas que desde los atriles azuzaban al pueblo para que os lanzaran piedras. No eligió a los ricos ni a los poderosos.
Jesús eligió a los pobres, a los enfermos, a los que sufrían.
Y a vosotras, también os eligió a vosotras, queridas putas.
Os tendió la mano y le preguntó a la humanidad – y a ti que lees esto – que si estaban libre de pecado que os tirasen la primera piedra.
Nadie se atrevió a hacerlo y entonces os miró y con amor os dijo: Vete, y no peques más.

Os he visto detrás de un paso de semana santa, aquí en mi Andalucía, con las lágrimas saltadas y rezándole al Dios humano.
Me hicisteis ver, que Dios hace dos mil años, se bajó de los altares, para hacerse prójimo, para hacerse puta.

Os quiero.

Era de noche. Juan miró su reloj. Las cuatro de la madrugada. Carmen ya debía estar durmiendo. Encendió su Marlboro Light, y dio una profunda calada. Bajó de su coche y se dirigió a la puerta de la discoteca.
Qué tal, Juan, le dijo uno de los guardas de seguridad al entrar.
La puerta de abrió y su paraíso de luces y colores se le entregó a él.
Al fondo, en la barra, estaba Jorge esperándole.
'Podía ser mi hijo, pero qué bueno está el hijo de puta.'

NOTA: Los nombres utilizados aquí son ficticios






Si, a media noche, por la carretera que te conté, detrás de una gasolinera donde llené, te hacen un guiño unas bombillas azules, rojas y amarillas, pórtate bieny frena.


Y, si la Magdalena pide un trago, tú la invitas a cien que yo los pago. Acércate a su puerta y llama si te mueres de sed, si ya no juegas a las damas ni con tu mujer. Sólo te pido que me escribas, contándome si sigue viva la virgen del pecado, la novia de la flor de la saliva, el sexo con amor de los casados.


Dueña de un corazón, tan cinco estrellas, que, hasta el hijo de un Dios, una vez que la vio, se fue con ella. Y nunca le cobró la Magdalena. Si estás más solo que la luna, déjate convencer, brindando a mi salud, con una que yo me sé. Y, cuando suban las bebidas, el doble de lo que te pida dale por sus favores, que, en casa de María de Magdala, las malas compañías son las mejores. Si llevas grasa en la guantera, un alma que perder, aparca, junto a sus caderas de leche y miel. Entre dos curvas redentoras la más prohibida de las frutas te espera hasta la aurora, la más señora de todas las putas, la más puta de todas las señoras. Con ese corazón, tan cinco estrellas, que, hasta el hijo de un Dios, una vez que la vio, se fue con ella. Y nunca le cobró la Magdalena.

Título: Una canción para la Magdalena Año: 1999 Letra: Joaquín Sabina Música: Pablo Milanés Disco: 19 Días y 500 Noches (1999)

10 comentarios:

Raúl Perales Acedo dijo...

Uf Alfonso tema polémico este el de la prostitución. Ya en el Ágora 2005 del Consejo de la Juventud de Andalucía quise hacer un seminario para abrir un debate sobre la prostitución y... me encontré puertas abiertas y otras tantas cerradas. Hoy domingo, en Madrid, en el Consejo de la Juventud de España vamos a intentar abrir el debate. Creo que es positivo abrir los espacios de participación necesarios para fijar posiciones y además estrictamente necesario. Un abrazo

Nacho G.Hontoria dijo...

Qué grande es Sabina

Cat's dijo...

vaya estupidez la de algunos lideres espirituales, vaya tema el de las prostitutas, vaya canción mas hermosa para acompañar tu post. besos

Agata dijo...

Si no hubieran mafias.Si no hubiera pobreza.Si pudieran trabajar en otra cosa.Si algunos de sus maridos no fueran unos vagos alcoholizados.Si no tuvieran unos hijos para dar de comer:NO EXISTIRÍAN MUCHAS DE ELLAS.
Detrás de cada una de ellas,hay una historia.Casi siempre hay un drama.Muchas palizas.Abusos.Falta de higiene o de salud...Yo no soy nadie para criticarlas.

MIGUEL ANGEL dijo...

Es lamentable y a la vez triste el tema de la prostitución, pero nadie puede criticar la profesión de estas personas que a dia de hoy ejercen. La mayoria se ven oprimidas y obligadas por redes de mafiosos. Es un tema abierto al debate y muy polémico.
Está claro que detrás de cada ser, en este caso bien una mujer, un niño o una niña, se esconde un pasado.
Un saludo.
Nenito.

Alfonso dijo...

Raúl: es verdad que es un tema polémico y poco vendible, pero creo que hay que ir sacando el tema poco a poco a la palestra para que la sociedad se concience. Ya sabes, aquí funcionamos por 'alarma social' ...

Nacho: Me gusta Sabina sin verlo. Es decir, escucharlo, porque como persona no le soporto, es una fobia jejej. Tiene un aire chulesco que no va conmigo, pero es una percepción claro. Leerle y escucharlo es la leche. Un pedazo de cantautor.

Cat: llevas razón, el principal escollo para resolver problemas es la estupidez.

Agata y Miguel Angel: topamos con la hipocresía de siempre...

Mario M. Relaño dijo...

Tema interesante para una buena conversación.
Muy bueno Sabina.
Un abrazo.

SOMMER dijo...

Ay, querido Alfonso. Qué post más magnífico has creado. Desde el principio hasta el sorpresivo fin. Y como prólogo el hijo de puta de Sabina, tan gilipollas como brillante cantautor.

P.D. Sólo discrepo del cuadro. Yo sigo creyendo, mientras nadie me demuestre lo contrario que Maria Magdalena no era una puta, sino una mujer enamorada, cuyo único pecado fue amar a un profeta.
Creo que le dedicaré un post.

Mario M. Relaño dijo...

Esas putas, pobres putas... Cada una quisiera cambiar su destino...

Comparto contigo el gusto por Sabina en su música y versos. Como persona, pues no creo que fuésemos amigos...

Un abrazo.

Alfonso dijo...

Gracias por la visita Mario, pensamos lo mismo de Sabina jejej
Sommer, menos mal que has nacido donde has nacido y en la epoca que estamos, porque ahora estaría más frito que un chicharrón (sommer a la brasa en tu correspondiente hoguera jaja) : te has cargado de un plumazo la divinidad de Cristo y encima sacas a la palestra aquella última tentación jejeje