27 mayo, 2008

Obispos mileuristas, obispos pobres... pobres obispos.


El Monte Aventino era una de las siete colinas de Roma. Allí se adoraba a una diosa, Bona Dea, asociada a la virginidad y la fertilidad femenina. Sin embargo, algunos ritos a favor de ella, que eran secretos, se hacían en casa de algún magistrado romano. Estos ritos eran conducidos por la mujer de éste, ayudada ella por las vírgenes que adoraban a Vesta. Estaba prohíbida la asistencia de los hombres, así como las pinturas que representaran a éstos o a cualquier animal macho.

Plutarco, el historiador griego, contaba que un patricio romano, Publio Claudio Pulcro, muy adinerado, se enamoró locamente de Pompeya, la mujer de Julio César. Así, una noche de celebración de los ritos en honor de Bona Dea, a este hombre no se le ocurrió otra cosa que vestirse de mujer y colarse en dicha celebración.

Claro, fue descubierto, y encima, denunciado a la guardia, pero consiguió escaparse.

Sin embargo, Julio César, que era muy severo para sus cosas, aunque sabía que su mujer no tenía responsabilidad ninguna, le reprendió publicamente, diciendo una frase que se hizo famosa, y que ha llegado hasta nuestros días: A la mujer del César no le basta con ser honrada, sino que, además, tiene que parecerlo.

Resulta que el obispo de la diócesis de Alcalá de Henares, Jesús Catalá, aseguró el pasado 23 de mayo que: "Los sacerdotes cobran menos de 800 euros y los obispos menos de mil. Somos mileuristas". Y ha añadido: "Ya está bien de engañar a la gente con los dineros y los poderes de la Iglesia, que ha servido para que varios Gobiernos manipulen".

No digo que no sea verdad. Yo confío en lo que dice, porque yo sé que los obispos no mienten. No son como yo, que continuamente estoy cayendo en la tentación y cometiendo pecados. Pero la verdad es que leyendo esto, pues uno no puede dejar de pensar en cada persona que conocemos que gana menos que ellos, o igual.

Yo sé que hay sacerdotes que ganan poco. Entiendo el problema que tienen que tener nuestros obispos ganando menos de mil euros, lo que tienen que sufrir cuando se les descalabra el mes por gastarse más de la cuenta en algún viaje de trabajo a Madrid para asistir a los asuntos de la Conferencia Episcopal. Sé que hay otros sacerdotes que ganando poco, entregan su dinero a la comunidad y lo comparten, y también sé, que otros tienen también, aparte, su sueldo de profesor de religión, ese trabajo que se tiene cobrando por predicar el Evangelio de Jesús, en colegios e institutos públicos, sin aprobar ningún tipo de oposición.

Así que la cuestión está en que este buen obispo tendría que ser más oportunista con las declaraciones que hace, porque en plena campaña de la renta, decir esto es captar ipso facto miles de cruces para ‘otros fines sociales.’

Porque la cosa está, hermanos de nuestra jerarquía y responsable de los destinos de nuestra Iglesia, en que al clero, como a la mujer del César, no sólo le basta con ser pobres, sino que además tienen que parecerlo. Y nuestros obispos, la verdad, que pobres, lo que se dice pobres, no lo parecen en absoluto.

NOTA: no admito comentarios que me intenten mezclar la pobreza material con la pobreza de espíritu. Ya no entro por ese aro.

3 comentarios:

El Peregrino Ruso dijo...

Yo no se cuanto cobra un obispo, pero seguro que no tendra necesidad. Se lo que es estar en una parroquia y no comer dos dias porque no haia dinero, e incluso estar tres dias sin luz porque la colecta de los fieles no daban para pagar la luz. Yo he vivido esa experenriencia. No creo que a un obispo le falte el dinero pero al final, los platos rotos los pagamos los de siempre. Yo puedo decir en mi vida que he estado dos dias sin comer, porque no tenia dinero, tambien puedo decir que he estado dias sin luz porque no habia dinero para pagarla. y no soy ni santo ni nada, solo un tio normal. Esa es mi experiencia personal

Raúl Perales Acedo dijo...

Bueno... el tema de la iglesia da para un par de cafés amigo Alfonso. Ole la iglesia de base que de verdad cumple una función social, liberadora de los ídolos materiales y muera la jerarquía eclesiástica. Aunque yo soy más de Omar khayyam... "Quiero al amante que gime de felicidad y desprecio al hipócrita que reza una plegaria".

Un abrazo

Alfonso dijo...

Peregrino, yo sé que hay curas y hay curas. Por eso me da coraje que los obispos salgan con semejantes chorradas; ni que los españoles estuvieramos chupándonos el dedo.
Raúl, Jesucristo también quería que la gente gimiera de felicidad, y en fin, se lió a latigazos con los mercaderes y a los hipócritas les llamó sepulcros falseados.
La cuestión está en que hay gente que se sienten tan malos que rezan en voz alta para autoengañarse y creerse buenos... ains...
Lo último que necesitaba yo para hablar de la Iglesia era dos cafés... me pondría de los nervios jjj