19 abril, 2008

... y así me nació la conciencia.

Siempre que uno lee un libro, queda un poso dentro. Un poso que puede ser un pensamiento, una idea, una frase. Normalmente, aparece ese resumen, esa palabra o frase clave después de terminarlo. Pero hay libros que son como bombas. Te estallan en las manos con sólo abrir la primera página.
Me llamo Rigoberta Menchú y así nació mi conciencia. Así comenzaba el libro de la vida de esta señora indígena de Guatemala, premio Nobel de la Paz.
La conciencia. Mi conciencia. ¿Cuándo nació mi conciencia? El libro me preguntaba a mí.
Efectivamente, hubo un momento en donde me nació la conciencia. La conciencia de que estás en el mundo, un mundo injusto, en el que tú, tan aparentemente insignificante, puedes hacer grandes cosas.
Se llamaba Paqui, y la primera vez que oí hablar de ella, fue cuando pregunté a un amigo que llevaba una pegatina sobre la camisa. La pegatina era un corazón rojo y ponía una leyenda: Paqui necesita un corazón.
Le pregunté: ¿Qué es eso de que Paqui necesita un corazón?
Me contó que una alumna del Instituto Padre Luis Coloma necesitaba un transplante de corazón para seguir viviendo, y que no encontraban donantes.
Era la primera vez que me enfrentaba a una cuestión de ese tipo, y así tan cercana.
Me dio pegatinas y fotocopias, y las coloqué en el Instituto donde yo estaba, en La Granja.
Todos los delegados de cursos y amigos nos pasábamos la información de un Instituto a otro, y en pocos días, todos los alumnos de los institutos de Jerez, sabíamos que una compañera del Coloma, tenía un problema.
Fue mi primera manifestación. La primera manifestación a la que fui en mi vida.
Los alumnos de Jerez, bajo un día lluvioso, caminando por la calle Larga, pidiendo un corazón.
La movilización fue tan grande, que un antiguo alumno de Jerez, y que estaba en televisión en un programa de éxito, Quién sabe dónde, Paco Lobatón, vino a hacer un programa especial.
Paquí murió porque no apareció un donante y fue un duelo muy doloroso el camino desde su Estella del Marqués natal hasta el cementerio.
Pero su muerte no fue inútil. Miles de alumnos de Jerez nos hicimos el carnet de donantes de órganos.
Un carnet que no sirve para nada, si en el momento de tu fallecimiento tu familia se niega a que te extraigan tus órganos para transplantárselos a otra persona que lo necesite.
Yo soy muy partidario de las donaciones. Para qué queremos el cuerpo después de muertos, si podemos salvar personas. Pero entiendo que es muy doloroso para la familia el tener que decidir la donación en un momento tan trágico. Por eso, los que queramos donar, tenemos que decirlo antes, por si por mala suerte llega ese día, que alguien lo recuerde y lo diga. El quería que se donaran sus órganos.
Los que seguís este blog habréis observado que lleva unos días puesta una encuesta sobre la donación de órganos. Yo sabía que iba a ganar el sí por goleada. Va un 87 por ciento de de síes. Pero hoy le voy a dar la vuelta a la encuesta, y voy a hacer otra pregunta parecida, pero que intuyo, no va a tener las mismas respuestas, cuando el fondo de la cuestión es el mismo.
Os dejo un cuento. Es muy bonito, tan bonito como vivir para la persona que no podía hacerlo y que se ha visto sanada por el gesto altruista de un o una donante de órganos.


4 comentarios:

Agata dijo...

Me acuerdo de Paqui...De su historia y de lo que lloré de rabia por su muerte.
Tuve un primo que muy jóven murió en un estúpido accidente de quad.Estuvo semanas en coma hasta su muerte.Su esposa y familia más cercana donaron sus órganos.Estoy orgullosa de ello.Mi padre,cuando no estaba enfermo,estaba de acuerdo en ello.Tenía los ojos verdes más bonitos del mundo.Me decía que él quería donar sus órganos.Y yo me ponía nerviosa.Pero él decía:"Imagínate que yo ya no estoy.Y que alguien se te acerca y te dice que tu padre ha conseguido que esa persona vuelva a ver...o seguir con vida"
Cuando falleció no se pudo hacer nada.No se pudo donar.Pero yo lo voy a hacer.Y animo a todos a que lo hagan.

Nadie dijo...

Siempre me pregunto que pasaría si tengo que tomar la decisión de donar los órganos de mis hijos. Ojalá, si me toca estar alguna vez en ese lugar (Dios no lo permita), el dolor no me impida decidir por la vida.

DONAR ORGANOS ES DAR VIDA.

Alfonso dijo...

Difícil, sí, muy difícil... hay que tener mucho valor.

Olga S.Isidro dijo...

Me adhiero totalmente a lo que dice, soy donante de órganos, con carné de la Cruz Roja, y tengo echo un testamento vital, en el que pido que se haga mi voluntad, lo mismo que lo saben mis gentes mas cercanas.
Saludos.