05 abril, 2008

Supersticiones.




Mi compañera y yo desayunábamos juntos en una mesa en la sala de juntas. Cuando ella terminó de untarse la mantequilla en la tostada, colocó el cuchillo en la mesa. Su extremo apuntaba hacia mí. Así, que lo giré, y lo puse apuntando a otro sitio de la habitación donde no hubiera otra persona.
¿Qué haces?, me dice.
Mover el cuchillo, contesté.
¿Por qué?
Porque me estaba apuntando.
¿Y que pasa?
Pues que va a pasar. Que todas las fuerzas cósmicas del universo se entregan al cuchillo y van dirigidas a mí, y me hace daño.

¡Tú estás loco!
Quizás. Soy supersticioso. No sé porque a la gente le avergüenza decirlo. Hoy lo he preguntado en mi programa. Y todo el mundo, todos, niegan serlo, pero a la hora de la verdad, todos tenemos una superstición, aunque hablando en serio, habría que calificarlos a veces como manías obsesivos compulsivas.

Ésta del cuchillo es particular mía, no conozco a nadie que la sufra. Ya luego lo que tengo son rituales, hacer cosas siempre de la misma manera, y si no salen así, pues me pongo nervioso. Que sí, que raya lo patológico, pero bueno, lo asumo y lo cuento, eso forma parte de mi terapia ... bueno, exagero, pero estas cosas se pueden convertir en un problema. Ya nos lo contaba
Satie en
su blog.
Quién se ha llevado la palma en lo que me han contado nuestros oyentes es San Cucufato. Que yo creía que no existía. Según la
Wikipedia, fue un santo Nacido en
Scilitana (África) en el año 270, predicó el cristianismo en Cataluña (donde es conocido como Sant Cugat), entre otras en la ciudad de Ampurias, hasta que el imperio romano le condenó a muerte. La leyenda dice que primero le abrieron y le sacaron las tripas, pero que él respondió metiéndoselas de nuevo dentro del abdomen y cosiéndoselas con un cordón. Luego el emperador Galerio le condenó a la hoguera, pero supuestamente el soplo de Dios apagó las llamas. Le encerraron en una mazmorra, pero los carceleros se convirtieron al cristianismo. Finalmente la leyenda dice que Dios permitió a San Cucufato -cuyo deseo era acceder al cielo por la vía del martirio- que le degollaran.
En su nombre se han bautizado la localidad de
Sant Cugat del Vallés, (Barcelona), y Monasterio de Sant Cugat.

San Cucufato – me he llevado toda mi vida diciendo San Cutufato – tiene una fórmula mágica: San Cucufato los huevos te ato, y si no encuentro lo perdido, no te desato. Entonces, se coge un pañuelo, se ata con fuerza y se tira en un rincón de la casa. A partir de entonces, San Cucufato, con grandes dolores testiculares, encuentra como puede lo que perdimos. Cuando lo recuperemos, hay que ir prestos a desatarle las gónadas a San Cucufato, si no, se enfada el Santo.

Otra superstición, que la gente no entiende como tal, es el uso de las plegarias de las estampitas. Una cosa es tener Fe, y tener a un santo por intersección ante Dios, y otra cosa, caer en el idolatrismo de los santos: San Judas, San Pancracio, San Nicolás, Santa Rita... que los tenemos como los antiguos dioses griegos. Para eso los andaluces somos que ni pintaos.

Que no te vea el novio vestido de novia antes de casarse. Que se rompa un espejo. Que se te caiga sal. Que si una vecina te da sal, has de cogerla tú, y no dártela ella. Que si te vas a vivir a una casa nueva, te tienen que regalar sal, aceite y vinagre. Que si lo llevas tú, te llevarás toda tu vida trabajando. Que no pases por debajo de una escalera...
En fin. Que todo el mundo tiene su propia superstición... ¿ o tú, no?



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4 comentarios:

Satie dijo...

Pues yo creo que las supersticiones como bien dices, las tenemos todos. Es algo que es fácil de explicar, de hecho, se ha conseguido que palomas tengan comportamientos supersticiosos.

Miguelo dijo...

no creo en supersticiones...

Agata dijo...

Que no se vean unas tijeras abiertas.No abrir un paragüas dentro de casa.No poner el bolso en el suelo.Los gatitos negros.Un martes y trece.Decir "penúltima copa" en vez de la "última".Lagarto,lagarto...
¿Mi superstición? NO TENER SUPERSTICIONES...

Angie dijo...

Yo no soy supersticiosa por si trae mala suerte.... Jajajaja, fuera de bromas, yo considero tener ciertas manías más que supersticiones en sí. Pero tampoco las llevo al extremo, en el sentido de que, si me acuerdo, las hago, y si no, me quedo tan pancha, no me agobio pensando.. "ostras, como no he hecho tal o cual cosa, ahora no me va a ir bien...".

Lo de San Cucufato, yo no sé si es casualidad o no, pero yo siempre que lo he hecho, me ha aparecido en objeto en cuestión, jajaja...

En fin, que cada uno tenga las supersticiones que quiera si así uno se queda más a gusto, no?

Un beso y Feliz Domingo! Angie.