01 abril, 2008

Porque no hay nada más grande, que entregar la vida por los amigos.

Éste es el Dios en el que creo.


Ojalá yo pudiera transmitir la Fe que tengo. Ojalá yo pudiera tener todo el amor del mundo para ser capaz.
Ojalá yo pudiera hablar todos los idiomas del mundo.
Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe.
Ojalá yo pudiera ser capaz de poder repartir lo poco que tengo.
Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve.
Ojalá yo tuviera paciencia para no encender mi ánimo cuando veo las cosas que veo, leo las cosas que leo y oigo las cosas que oigo.
El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.
Ojalá pudiera tener ahora el entendimiento que tenía cuando era niño. Cuando todo lo creía, porque solamente tenía la garantía de la palabra de mi padre o de mi madre.
Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuándo me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño.
Porque no entiendo el mundo que veo, el mundo en el que vivo.
Así también en el momento presente vemos las cosas como en un mal espejo y hay que adivinarlas, pero entonces las vemos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como soy conocido.
Pero no tengo miedo y tengo esperanza. Porque estáis ustedes.
No hay nada más perfecto que el amor. Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas es el amor.
Mi homenaje a cada cura, cada monja, cada religioso, cada religiosa que gasta su vida, sus dudas, sus miedos, sus temores, su cansancio, su soledad, su renuncia, su pobreza, sus sueños, sus debilidades, sus fortalezas. Que ven a Dios por todas partes. Que ven a Dios en el hermano de enfrente. Que no discriminan. Que quieren a todo el mundo por igual. Que dan la esencia de su ser para estar al servicio de los demás.
Para ellos y ellas. Que hacen dulce la sal.


1 comentario:

Cat's dijo...

y si no tengo amor, nada soy.

que bello, la misa campesina tiene ese no sé qué.

te mando un beso y alerta porque estoy preparando un post que sé que te va a gustar. chao!